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Pandemia hizo crecer en casi 100 días más la espera de pacientes por cirugías

Según datos de la CCSS, la espera por cirugías electivas pasó de 341 días —en promedio— en diciembre del 2019 a 434 días para agosto de este año. Recursos de amparo son el arma de los asegurados para acortar los tiempos de espera.

Mientras que en diciembre del 2019 los pacientes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) debían esperar por una cirugía en promedio 341 días, para agosto de este año esa ya tormentosa espera creció a 434 días; es decir, casi 100 días más, debido al impacto de la pandemia sobre el sistema hospitalario.

Ese crecimiento se da a raíz de la decisión de suspender la mayoría de cirugías electivas que tomó la CCSS en el mes de marzo, una vez que empezaron a aparecer los primeros casos de coronavirus en el país; una iniciativa que a la vez implicó destinar los recursos a la atención del COVID-19, las cirugías prioritarias, las emergencias, las hemodiálisis, la atención del cáncer, y la colocación de marcapasos, entre otros.

Esta situación puso en aprietos a la Caja, que desde antes de la pandemia estaba luchando desde diferentes frentes de batalla 200 programas para reducir los tiempos de espera de cirugías a pacientes que no esperan meses, sino años por su intervención.

Según datos de la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE), hasta agosto de este año, en promedio, un paciente debía esperar 408 días para recibir una cirugía general (89 días más que en marzo anterior); 363 días para una operación de Oftalmología (115 días más que en marzo anterior); y 629 días para una cirugía de Ortopedia (76 días más que en marzo anterior).

En cuanto a procedimientos, la CCSS señaló que los pacientes pasaron de esperar en promedio 142 días en diciembre del 2019 a 136 días para agosto de este año.

Para consulta externa, en cambio, los asegurados pasaron de esperar 151 días en promedio en diciembre del año pasado a 166 días para agosto del 2020.

“En términos generales, la afectación mayor ha sido en plazos. En este momento, probablemente, si los 211 proyectos hubieran seguido vigentes, tuviéramos muchos mejores números. Ahorita estamos acumulando un poquito todos los meses. En general ahorita no lo veo tan complicado si pudiéramos recuperar rápido”, mencionó la coordinadora de la UTLE, Marny Ramos.

“No todo se ha perdido. La mayoría de los programas estuvieron vigentes hasta marzo. El problema es que si se aumenta la cantidad de cirugías, procedimientos o consultas externas en este momento, el peor de la pandemia, probablemente se aumente también los muertos en el personal y la población. En oftalmología, por ejemplo, más de un 60% probablemente es adulto mayor, si yo los traigo a ellos a consulta presencial en este momento, la mortalidad se dispara. Hay que tener un balance entre lo que podemos hacer ahora”, aseveró.

En espera

La larga espera se ha convertido en un suplicio para un sinnúmero de pacientes. Ese es el caso de Allen Araya, de 40 años, quien espera desde hace un año una cirugía bariátrica que consiste en una intervención para la pérdida de peso.

Según datos de la Sala Constitucional, de enero a agosto de este año, se han presentado 416 recursos de amparo relacionados con listas de espera, de los cuales 320 fueron resueltos con lugar. (Foto: Katya Alvarado).

Allen, quien padece de sobrepeso, hipertensión y diabetes, comentó a UNIVERSIDAD que fue diagnosticado con una hernia umbilical en el 2017, la cual ha ido creciendo con el paso de los años y le produce dolor. A esto se le suma el crecimiento anormal de su pecho izquierdo.

Este hombre debía someterse a una operación bariátrica en octubre del 2019; sin embargo, como subió dos kilogramos de peso, los médicos decidieron no operarlo, y ahora desconoce cuándo podrá ser intervenido.

“Ya en marzo no fui al hospital para que me valoraran debido a la pandemia. Ahorita no sé si me van a operar en el 2021 o el 2022. A mí me habían dicho de la cirugía bariátrica; sin embargo, yo lo que quiero es que me quiten la hernia y si pueden, que me ayuden con lo del pecho izquierdo”, señaló.

Este vecino de Coronado cuenta que la hernia que tiene le limita jugar con su hijo de casi dos años, realizar trabajos de fuerza, así como hacer ejercicio. Además, estéticamente, le incomoda el crecimiento de su pecho. “Me interesa mejorar mi calidad de vida y compartir con mi hijo, disfrutarlo”.

En esa misma situación se encuentra Aaron, de 11 años, quien también espera desde el 2019 por una circuncisión, pues tiene fimosis severa; es decir, un estrechamiento de la abertura del prepucio.

Esta situación le ocasiona a este niño infecciones y quemaduras en la zona genital, dolor y un goteo constante de orina en su ropa interior.

“Es complicado y difícil tanto para él como para mí, pues yo le tengo que estar limpiando sus partes íntimas, y él ya está en desarrollo. A mí me han dicho en el Hospital Nacional de Niños que esto no es una emergencia, que hay mucha gente en espera y que tengo que esperar que la pandemia pase”, señaló su madre Yessenia.

Agregó también que actualmente su hijo no tiene fecha de operación y que la encargada de listas de espera de ese centro médico le insinuó que buscara “otras opciones”.

Recursos de amparo

Tanto Yessenia como Allen, en su desesperación por acortar los tiempos de espera de estas cirugías, tomaron la decisión de interponer recursos de amparo contra la CCSS.

Para esto recurrieron a la Asociación Ayuda al Paciente en Lista de Espera Corazones Unidos, fundada en el año 2015, la cual les brindó ayuda legal. Estos dos recursos se interpusieron la semana pasada, aseguran, por lo que actualmente se encuentran en espera de la respuesta de la Sala Constitucional.

De acuerdo con Ethel Rugama, de la Asociación Ayuda al Paciente en Lista de Espera Corazones Unidos, del 11 de setiembre a la fecha, han recibido 264 casos relacionados con listas de espera. De ese total, se han interpuesto 94 recursos de amparo, de los cuales diez han sido resueltos a favor por la Sala Constitucional.

Según Rugama, la gran mayoría de estos pacientes que se presentan son adultos mayores, quienes requieren de cirugías ortopédicas, oftalmológicas o de próstata.

“Cuando ellos llegan, llegan muchas veces en estado crítico, solicitando que se les atienda pues es su última esperanza”, señaló Rugama.

En lo que va del año, la Asociación ha recibido más de 400 casos. De acuerdo con Rugama, la ayuda legal que ofrece la Asociación es gratuita, y las personas solo deben ingresar al sitio www.ayudapacientes.org y llenar el formulario, en el cual deben narrar los hechos, ingresar datos personales y adjuntar documentación.

Según datos de la Sala Constitucional, de enero a agosto de este año,se han presentado 416 recursos de amparo relacionados con listas de espera, de los cuales 320 fueron resueltos con lugar.

Durante el 2018, la Sala contabilizó un total de 1.204 recursos de amparo que tenían que ver con listas de espera, de los cuales 982 se resolvieron con lugar; mientras que para el 2019 el total ascendió a 917, de los cuales 746 se resolvieron con lugar.

En abril del 2019, la Sala Constitucional ordenó a la CCSS diseñar un sistema para reducir los plazos desproporcionados que deben esperar los asegurados para recibir atención en los hospitales. Así lo señala la sentencia número 201955605 que declaró con lugar un recurso de amparo interpuesto el 13 de setiembre del 2018 por la señora Blanca Iris Arias, de 73 años, quien requería que se le programara una cirugía en el Hospital San Rafael de Alajuela.

¿Cuánto se ha dejado de hacer durante la pandemia?

De acuerdo con datos de la CCSS, de la semana 10 a la 35 (del 2 de marzo al 30 de agosto) la institución estima que 36.832 cirugías no fueron realizadas, lo que representa una tasa de variación del 60% respecto del mismo período del año anterior.

La intervención quirúrgica que presenta la mayor tasa de variación es Cirugía General con 65%, seguido de Urología con 55% y Oftalmología con 52%.

Además, de la semana 10 a la 35, la CCSS no realizó un total de 65.190 procedimientos, lo que equivale a una tasa de variación del 29% respecto de las semanas previas a la pandemia.

Los procedimientos con mayor tasa de variación en comparación con las semanas previas a la pandemia son Gastroscopias con un 63%, seguido de Electromiografías con un 59% y Colonoscopias con un 55%.

Según datos de la CCSS, el mayor ausentismo se presentó en procedimientos con un 18%.

Respecto de la consulta externa, de la semana 19 a la 35, la institución no realizó un total de 1.662.681 consultas externas, lo que significa una tasa de variación del 25% respecto a las semanas previas a la pandemia.

De ese total, 201.509 corresponden a consulta de Especialidades, lo que equivale a una tasa de variación de un 14% respecto de las semanas previas a la pandemia.

Las especialidades que presentaron mayor tasa de variación de la semana 10 a la 35 son Oftalmología con un 42%, seguido de Ortopedia con un 31% y Rehabilitación con un 27%. “Por ejemplo, Oftalmología manejaba antes de la pandemia 4.520 citas por semana y en este momento (de la semana 10 a la 35) se contabilizó un promedio semanal de 2.641, de ahí sale ese 42% de variación”, señaló la coordinadora de la UTLE, Marny Ramos.

“Lo que nosotros llamamos afectación es una estimación con relación a lo que se ha realizado este año y se realizó el año pasado. Es una fórmula matemática que se creó y que recoge una comparación con el 2019. El año pasado fue sumamente productivo y se manejaron las listas de espera de forma muy agresiva con más de 211 proyectos”, destacó Ramos.

La coordinadora mencionó que el año pasado y aún para febrero de este año se presentó una disminución significativa en los plazos de espera; sin embargo, para finales de marzo se empezó a detener.

“No significa que la CCSS no haya realizado, sino que no se puede realizar el mismo volumen por un tema de espacio físico y de poder mantener todas las medidas de distanciamiento”, acotó.

En lo que va del año se han realizado 4.981.505 consultas externas, de las cuales 1.411.407 (37%) se han dado por medios virtuales o telefónicos.

Plan de recuperación

De acuerdo con la coordinadora de la Unidad Técnica de Listas de Espera, Marny Ramos, la primera fase de recuperación es la que está actualmente vigente, en la cual se realizan la mayor parte de consultas bajo modalidades virtuales o telefónicas. En esta misma fase se realizan procedimientos de bajo riesgo, tales como ultrasonidos.

La segunda fase incluye una mayor presencialidad en algunas especialidades de consulta externa que ahora están más detenidas, así como la realización de procedimientos que tienen mayor riesgo y contacto con fluidos, como gastroscopias, colonoscopias, etc.

“No hemos podido pasar a la segunda fase porque en este momento estamos en una curva ascendente. Disparar con más procedimientos sería poner en mayor riesgo al personal de salud y los pacientes”, señaló Ramos.

Finalmente, en la tercera se pretende retomar lo quirurgico con normalidad. “La infraestructura nueva va a ser clave para la recuperación. Vamos a tener más salas y mayor cantidad de camas. Tenemos que escoger el momento epidemiológico correcto para abrir”, añadió.

El presidente del Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (Siname), Mario Alberto Quesada, señaló que desde antes de la pandemia, el país ya tenía una situación bastante compleja en cuanto a listas de espera; sin embargo, en medio de este contexto mundial, la realización de cirugías no es algo que se deba tomar a la ligera.

“Con un paciente bajo emergencia se toma cualquier riesgo, porque si no se mueren. Si se abrieran las salas para procedimientos quirúrgicos, si la paciente tiene una complicación y requiere cuidados intensivos y no hay UCI, ¿qué pasa? Son las situaciones que se tienen que valorar. Por eso es que a nivel mundial los procedimientos electivos se suspendieron según fase epidemiológica”, agregó Quesada.

El médico señaló que los casos de COVID-19 vinieron a competir con el espacio que ya venían utilizando las demás patologías que atiende la institución.

¿Los hospitales privados podrían ayudar a la atención de otras patologías?

Pese a que en países como Inglaterra y México los hospitales privados se han sumado a la atención de otras patologías que han sido afectadas por la pandemia, en Costa Rica esta medida aún no ha sido valorada.

De acuerdo con la gerencia médica de la CCSS, esta es “una valoración que se podría realizar según el comportamiento de la cantidad de pacientes que requieran UCI, pero se estará a la espera de la información que remita el Ministerio de Salud a la Caja”.

Por el momento, lo único que existe es un decreto ejecutivo publicado a mediados de setiembre, el cual permite la utilización de camas UCI de hospitales privados en la atención de pacientes con COVID-19; no obstante, existe una resolución que aún no se ha emitido, la cual definirá “los porcentajes, gradualidad y progresividad pertinentes para la disposición de las camas de internamiento y los recursos asociados a los servicios de internamiento para pacientes críticos y de mediana complejidad en los establecimientos de salud privados”, menciona el decreto.

Consultado sobre la resolución, el Ministerio de Salud indicó que se «han sostenido reuniones con representantes CCSS y sector privado con el fin de avanzar en ese objetivo y establecer los porcentajes, la gradualidad y la progresividad que indicará la resolución»; sin embargo, hasta el momento, no ha sido emitida.

Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad de Costa Rica (UCR), Juliana Martínez, es fundamental que el Estado pueda movilizar todos los recursos disponibles bajo un criterio de interés público y sin fines de lucro.

“Hemos visto que en otros países se ha logrado hacer eso por la vía de que los hospitales privados brinden servicios bajo dos criterios: a) que sean las prioridades definidas por las autoridades de salud, y b) a precio de costo. Para protegernos a todos y todas frente al COVID-19, la seguridad social está acumulando una deuda que no es solo financiera sino también de numerosos tratamientos de distinto tipo. Pienso que el apoyo hospitalario privado para trabajar por el bien común y no en función de la dinámica normal de lucro es muy necesaria”, destacó.

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