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Se puede perder con épica

Costa Rica cae 4 a 2 en un partido lleno de vértigo, en el que por un instante acarició la posibilidad de pasar a la segunda ronda.

Es famosa la frase de Jorge Valdano cuando dirigía al Tenerife de España. Tras un partido en el que sus dirigidos perdieron ante el Real Madrid, entró al camerino y le dijo a sus jugadores: “Señores, cuando se juega así, hay permiso para perder”.

Costa Rica cayó 4 a 2 contra Alemania en un juego de vértigo, que tuvo pasajes inverosímiles, en los que incluso la Selección estuvo al frente del marcador, luego de que recibiera el primer gol al minuto 10, conseguido por Serge Gnabry, lo que presagiara una turbulenta tarde.

Durante el primer tiempo, los germanos tuvieron el control de la pelota y del partido, con una Costa Rica replegada con dos líneas defensivas y sin presencia en ataque, excepto en el 40’, cuando Antonio Rudigüer cometió un imperdonable error de desconcentración y Keisher Fuller puso a prueba a Manuel Neur, quien reaccionó de gran manera para evitar el uno a uno.

Era un aviso de una Tricolor tímida y pobre en ataque y que había soportado con  estoicismo el dominio pleno de los alemanes, que estaba urgidos de ganar, a la espera de que España venciera a Japón, lo que finalmente no sucedió, porque terminó derrotada 2 a 1.

Y lo que había sido un destello, una presencia en ataque, Costa Rica la transformó en gol al 58, luego de que Yeltsin Tejeda aprovechara un mal rechace de Neur y colocara en las pantallas del estadio Al Bayt el 1 a 1, que si bien no se correspondía con la realidad del partido, demostraba a la vez que en el fútbol, si se sabe emplear la táctica y la estrategia, es posible reeditar de manera infinita la metáfora entre David y Goliat.

El gol descolocó a los dirigidos por Hansi Flick, porque veían que se les escapaba la permanencia en Qatar 2022, después de haber efectuado un gran partido contra España, en el que empataron 1 a 1, luego de que habían caído 2 a 1 contra la gran sorpresa del Grupo E, como lo fue Japón.

A partir del 58’, el juego entró en un vértigo, con una Alemania volcada al ataque y con grandes espacios en su zaga, dado que estaban más que necesitados de sumar goles..

Y así fue como se vino el primer gran quiebre del guion en el 69, cuando Juan Pablo Vargas empujó un balón en el que Neur se vio muy mal y concedió de esa manera el 2 a 1, que ponía por tres minutos a Costa Rica y a Japón en la segunda ronda, con España y Alemania en el fango.

Era minutos trepidantes, en los cuales ya muchos costarricenses hacían cálculos para irse a celebrar a la Fuente de la Hispanidad. La lógica, que es un ornitorrinco en el fútbol, dictaba que Costa Rica había sacado provecho de sus escasas opciones de gol, mientras Alemania sufría el rigor del desencanto.

Pero ya sabemos que la felicidad es transitoria y efímera, como la rosa borgeana, y dos minutos más tarde –71—de que Vargas logró el 2 a 1, Kai Havertz, que había entrado de cambio, puso el 2 a 2 en la pizarra.

De nuevo, el vértigo se apoderó del partido, mientras las noticias de que España se hundía ante Japón, producían el descontento de los aficionados alemanes, quienes sabían que con la victoria de los asiáticos, su selección regresaría muy temprano a casa.

El propio Havertz, al 84’, y Niclas Füllkrug, al 89’, redondearon la faena para los teutones, aunque no les alcanzaba para salvar la debacle de quedarse en primera ronda.

Costa Rica, entre tanto, demostró que la goleada ante España fue una falta total de cálculo por parte del cuerpo técnico encabezado por Luis Fernando Suárez, porque con esos mismos futbolistas, se podía al menos jugar mejor, como se evidenció contra los pupilos de Hansi Flick.

En fútbol, el deporte más ilógico del universo, se puede perder con épica, como hizo Costa Rica hoy ante Alemania.

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