Deportes Parapulseadores asistirán a Mundial de la disciplina en Georgia, si las condiciones sanitarias lo permiten

Pulseadores se preparan para mundial paralímpico de pulsos

Guido Rodríguez va en modalidad paralímpico en silla de ruedas, Edgardo Picado va en paralímpico de pie.

De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), pulseador o pulseadora es la persona que prueba con otra la fuerza de sus brazos sujetándose firmemente las manos derechas (o izquierdas) y apoyando los codos en cualquier superficie, con el objetivo de derribar el brazo de su oponente usando el propio. No obstante, en Costa Rica este término también se emplea para describir a una persona muy esforzada en el ámbito laboral y que busca satisfacer sus necesidades básicas con un trabajo esmerado y honesto.

Ambas definiciones aplican para dos atletas que participarán en el próximo Mundial Paralímpico de Pulsos que tendría lugar en Georgia del 17 al 26 de septiembre, si las condiciones sanitarias lo permiten.

UNIVERSIDAD conversó con ambos pulseadores sobre su preparación, sus inicios, sus expectativas y el proceso de superación de sus situaciones.

Guido Rodríguez Jiménez: un mecánico con deseos de trascender en los pulsos

 Pese a ser nuevo en el deporte de los pulsos, Guido Rodríguez Jiménez es un experimentado cuando de esfuerzos se trata.

Fuera de sus pulsos para acostar el brazo de su oponente en la mesa y que no le acuesten el suyo, libra otros pulsos como el de proveer sustento a su hogar a partir de su trabajo como mecánico en su taller, en el cual repara y restaura automóviles antiguos.

El puriscaleño de 39 años de edad tiene 16 años librando un pulso contra los imposibles, pues aunque sufrió un accidente que lo tiene en silla de ruedas y, por tanto, dejó de trabajar con maquinaria especial como autobuses, furgones y otros vehículos pesados, se resiste a pensar en imposibles, y adaptando su labor y entrenamientos a sus condiciones actuales, ha podido seguir ejerciendo la mecánica y haciendo deporte.

Además, su historial deportivo no se circunscribe a este deporte, pues también fue un asiduo atleta y competía en varias carreras hasta 2019, aún en triciclos.

Su entrada en el deporte de los pulsos se dio por invitación de Edgardo Picado a final del 2020, y desde entonces se ha sentido en su charco a pesar de que nunca antes había hecho ese deporte.

Apenas en su debut competitivo ya tiene grandes sueños y ambiciones. “Mi objetivo, al ser mi primera participación, es conseguir el top 3, en mi categoría hay 8-10 atletas, uno viene con atletismo pero son deportes distintos. Me preparo en trabajar la resistencia y la técnica. Los pulsos no son tanto de fuerza sino de técnica. La proyección que esperamos es hacer un buen papel, ganar varios de los pulsos en ambos brazos”.

Eso sí, sabe que como debutante en las luchas de brazos, primero debe pagar un derecho de piso. “De parte mía, yo costeo toda mi preparación como atleta que está iniciando en un deporte. Más allá de lo que hice en atletismo, en el pulso tengo que iniciar de cero. Queremos que sea una participación valiosa para que el Instituto Costarricense del Deporte y Recreación incremente el apoyo a la Federación. La familia apoya, pero en la pandemia las ofertas de trabajo están cerradas y yo me dedico a lo mío, que es trabajos de mecánica rápida, pero aún así el trabajo ha bajado. Hemos tratado de hacer sacrificios, porque vieras que viajar de Puriscal a San José dos veces por semana para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento (de la Federación Costarricense de Pulsos) tiene su costo, pero seguiremos haciéndolo hasta que mañana se nos abra una puerta”.

Como parte de su preparación, la cual incluso se la han dado las dos primeras fechas del Campeonato Nacional en San Carlos y Santa Ana, Rodríguez ha enfrentado a pulseadores convencionales, quienes le han ayudado a incrementar su nivel. “Me veo muy beneficiado, porque varios pulseadores convencionales vienen para pulsear conmigo y me motivan a subir el nivel. Un pulseador convencional tiene las piernas y el cuerpo de contrapeso, pero para un parapulseador en silla de ruedas como yo, todo el contrapeso y la resistencia está en los brazos”.

Su trabajo como mecánico le ayuda montones en el desarrollo de sus brazos, igual que como debe hacer en los pulsos, para lo cual trabaja con ligas, mancuernas, y otros objetos para fortalecer los bíceps y tríceps, y solo debe acomodar su horario de entrenamiento a la demanda de carros que tenga en su taller.

Después del accidente, su contacto con otros deportistas paralímpicos le significó un cambio de visión. “El entrar al deporte paralímpico te cambia la vida porque le enseña a uno que la vida continúa, que se puede salir adelante a pesar de todo. Es muy duro verse en una situación que era normal para uno y luego caer en sillas de ruedas, pero ahí uno conoce a gente con discapacidades similares que le enseñan a uno que con esfuerzo y sacrificio, sin importar la discapacidad, puede salir adelante, y la oportunidad de ir a participar afuera es un motivante. Por más problemas que uno tenga las circunstancias de la vida son pasajeras”.

Finalmente, Rodríguez no ocultó su agradecimiento por recibir la confianza y la responsabilidad de asistir a un certamen internacional de tanta importancia. “Al ir con Edgardo y con otros campeones voy con mentalidad ganadora. Con campeones como ellos sí es capaz uno de salir adelante. Imaginate que tener la primera competencia internacional en silla de ruedas y obtener un podio es un logro muy grande. Ahora llegar a la final sería una emoción inmensa. Solo puedo darle las gracias a Edgardo por darme la oportunidad y ver en mí algo que no vieron en otros lados, y qué mejor manera de retribuirle la confianza a él y a otros campeones mundiales que siendo campeón”.


Edgardo Picado Ramírez: pulseando desde todos los frentes 

 Edgardo Picado Ramírez es una institución en la Federación Costarricense de Pulsos, pues se desempeña como atleta desde hace más de 25 años, así como presidente fundador de la Federación y entrenador de la Selección Nacional convencional.

Este josefino de 40 años de edad ha librado también otros pulsos fuera de la mesa: uno de ellos, cuando hace 20 años, fungiendo como oficial de tránsito, fue embestido por un automóvil, en consecuencia tuvo que someterse a 14 operaciones de reconstrucción de su pierna izquierda a costa de perder sus caderas, y que esta extremidad perdiera una tercera parte de su movilidad y quede más corta que la derecha.

Otro, que libra hoy, es como abogado del departamento de placas del Registro Civil, con el fin de llevar sustento a su hogar.

Junto con los pulsos, Picado fue karateka e incluso campeón nacional en 2001. No obstante, luego del accidente debió dejar los combates y ahora lo practica esporádicamente en modalidad de formas.

Para Picado, esa relación pulsos-karate comenzó cuando era un joven de 15 años y su profesor de esta última disciplina era el hoy vicepresidente de la Federación de Pulsos, Germán Gutiérrez. “Después de las clases de karate nos echábamos pulsos, y en 1995 me llevó a un evento de pulsos, y la verdad fui y me terminó gustando hasta la fecha”, expresó.

Como campeón mundial que fue en 2018, planea volver a revalidar estos éxitos en Georgia. “Mi objetivo es ser podio, tengo desde 2014 de ir a mundiales. En 2017 y 2018 pude ir a dos mundiales en el mismo año, y en 2014 quedé subcampeón del mundo, 2015 tercero, 2017 subcampeón en brazo derecho y tercero en izquierdo, 2018 campeón en derecho y subcampeón mundial en izquierdo y 2019 cuarto en ambos brazos”.

Para Picado fue de una gran utilidad la rehabilitación de las competencias a partir de enero de este año. “Los eventos de entrenamiento ayudan, pero las competiciones ayudan a mejorar el nivel”.

Picado manifiesta sentir apoyo familiar, tanto de origen como de su familia conformada, así como del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), aunque no tanto de parte del Registro Nacional. Y aunque conoce lo trajinado de su vida familiar, laboral y deportiva, asegura que todo eso vale la pena.

“El triple rol de atleta, presidente y seleccionador realmente es complicado, pero se compensa con la satisfacción de ver una federación bien calificada por Icoder, con muchos logros importantes; como atleta estar entre los cinco primeros del mundo desde 2014, que es importante y llevar a mis pupilos a grandes triunfos. En 2018, Fabio Hidalgo fue subcampeón mundial, y en 2019 llevamos a Rosa Baltodano a un doble tercer lugar. Los tres roles se llevaron de buena manera, esta es una federación estable. Guido, aunque ya tiene unos 40 años, apenas está entrando a esto de los pulsos. Lo importante es que él entre con la filosofía ganadora, de desear superarse y de llegar bien lejos”.

Adicionalmente, las experiencias obtenidas desde que asumió los pulsos como su modo de vida no las cambia por nada. “Uno cuando tiene problemas así tiene que estar enfocado en algo que le distraiga, siempre he pensado en competir convencional, pero a raíz de la lesión donde he perdido una parte de la movilidad de la pierna izquierda puedo ir en la categoría paralímpico de pie. Eso (los pulsos) me ha ayudado mucho porque me ha dado logros, viajes, experiencias nuevas, y lo más importante, poner en alto el nombre del país”.

Para volver a lograr algo como lo de 2018, Picado sabe que se necesita tener una filosofía ganadora, transmitirla a sí mismo y a los demás, y tener una preparación similar a la de los mejores pulseadores del mundo, así como algo de favor en los sorteos. “Cada año uno va adquiriendo más experiencia. Se va perdiendo reflejo y fuerza, pero gana más resistencia y técnica. Tenemos un CAR gracias al ICODER, con todas las herramientas de los clubes europeos. La esperanza es que la suerte nos acompañe. Estamos en grupos y esperar que toque un atleta que no tenga tanto nivel y conforme avancen las llaves llegar más lejos hasta la final o el título”.

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