Deportes Edición 2021 también debió hacerse virtual por la pandemia  

Olimpiadas de ajedrez volvieron a la virtualidad otro año más

Costa Rica empezó y concluyó en la división 2

Cuando se esperaba que este año Moscú, ciudad seleccionada para acoger las 44° Olimpiadas de Ajedrez de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez, por sus siglas en francés), tuviera su evento presencial para agosto, luego de que la COVID-19 lo impidiese en 2020, finalmente no se dio así. Ahora la capital rusa deberá esperar a 2022 para una olimpiada presencial.

Sin embargo, como el deporte ciencia ya tenía las plataformas necesarias para poder jugar virtualmente, entonces no les afectó en nada, y para 2021 se lanzó una olimpiada en línea, similar a la que se hizo en 2020.

Tal vez ahí no están ajedrecistas profesionales como el actual campeón mundial individual y Gran Maestro noruego Magnus Carlsen, pero sí participan más de 160 selecciones alrededor del mundo en cuatro divisiones diferentes en su búsqueda por subir de categoría, o bien, si iniciaron en la máxima división, llegar lo más lejos posible para erigirse con el título de campeón olímpico de este deporte.

Cada representativo puede contar con 12 jugadores de ambos sexos, donde por fuerza en los seis tableros estelares debe haber un hombre y una mujer menores de 20 años, y, por lo menos, dos mujeres. Además, la lista de suplentes tendrá que respetar esta misma composición.

En lugar de un gran salón con varias mesas, nuevamente la plataforma Chess.com es la sede de este evento, en la cual cada ajedrecista deberá ponerse frente al monitor contra su oponente. Asimismo, por pantallas gigantes en circuitos cerrados de televisión están los monitores de la plataforma Zoom, desde donde se reúnen quienes imparten justicia y revisan las partidas. En lugar de mover sus piezas físicas, ahora deberá mover a punta de clicks del mouse su ejército virtual con el objetivo de sitiar y acabar con el Rey opuesto.

Finalmente, a diferencia de aquellas partidas de olimpiada presencial que duraban hora y media con 30 segundos de incremento por jugada para las primeras 40 movidas, prorrogable a 2 horas después de la cuadragésima jugada; en este certamen se juega con 15 minutos por partida con incremento de cinco segundos por jugada.

Pero las reglas son duras. No se permiten más páginas o aplicaciones abiertas que Zoom y Chess.com, los cuartos en que jueguen deben ser solitarios y silenciosos, debe contarse con una conexión de 25 megabytes por segundo, portar un mouse y teclado en buen estado, y no abandonar la sala ni apagar la cámara, que ha de tener enfocada hacia sí, en ningún momento antes de terminar la partida.

“(En las partidas en línea) uno tiene esa presión de que se puede ir la luz, el Wi-Fi o que la computadora puede fallar o empezar a actualizarse, o que a uno le digan que tiene que acomodar la primera o segunda cámara. Además el ritmo rápido es muy complicado”, Melanie Salazar

Además, se prohíben dispositivos electrónicos o apuntes manuales, excepto una segunda cámara que es recomendada en la división 2, y obligatoria desde la división top y las muertes súbitas posteriores entre los 8 clasificados de esta categoría superior (ya se habla de potencias como los campeones Rusia e India, así como Ucrania, China, Kazajistán o Estados Unidos, entre otros). La única comunicación válida es para reportar problemas de conexión con el cuerpo arbitral o para escuchar y seguir indicaciones de la organización y los árbitros.

Costa Rica inició y concluyó en la división 2

Por su papel y desempeño en la Olimpiada presencial de Batumi 2018 y la Olimpiada Online 2020, a la selección de ajedrez de Costa Rica le correspondió empezar en la división 2, que es la segunda categoría en importancia.

En el primer día recibió triple derrota ante Colombia, Cuba y Paraguay, al día siguiente derrotó a El Salvador y Jamaica y cedió un empate ante Bolivia, pero en la última jornada no pudieron obtener más que un empate contra Chile tras haber caído ante Guatemala y Ecuador.

De este modo, los dirigidos por el Gran Maestro Bernal González concluyeron séptimos de esta decagonal con 6 puntos de 18 posibles luego de las nueve rondas, muy lejos de los puestos de ascenso a la división top a la que accedieron colombianos, cubanos y ecuatorianos. Aunque Bolivia obtuvo un puntaje idéntico en la tabla de posiciones, la diferencia favoreció a los suramericanos en los puntos de partida (24-22).

De estos 22 puntos, seis fueron de Kristel Díaz, una de las figuras jóvenes. Le siguieron la Maestra Internacional (WIM, por sus siglas en inglés) María Elena Rodríguez con cuatro y los también Maestros Internacionales Leonardo Valdés y Sergio Minero, ambos con tres. El resto del elenco patrio lo conformaron los también Maestros Internacionales Tania Hernández y Sergio Durán, los Maestros FIDE Gerardo Ramírez y Leticia Gamboa, los Candidatos a Maestros David Cabezas y Melanie Salazar, así como Sofía Mayorga y Gabriel Chaves.

Ajedrecistas contra virtualidad y partidas rápidas

Previo a su participación, a pesar de que luego le iría muy bien, Díaz comentó ante la Federación Central de Ajedrez algunos de los retos de la modalidad virtual y rápida con que se juega este certamen mundialista. “Jugar en línea ya es una complicación, por los temas de internet y desconexiones, eso siempre es una preocupación que todos tenemos, porque no se sabe. El hecho de jugar rápido es mucho más difícil, uno no tiene tanto tiempo para pensar, así que muchas veces es más instintivo de lo que uno juega, no se puede meter uno a analizar tanto, hay que administrar bien el tiempo porque si no uno desperdicia mucho y luego ya uno está en apuros, así que la presión se incrementa mucho para todos”.

Del mismo criterio es Salazar, quien comentó que la dinámica de la Olimpiada en línea agrega mucha presión a la propia de cada partida. “Creo que el ajedrez ha cambiado mucho en el último año, por eso de la pandemia y los torneos en línea. Claramente no es lo mismo que jugar frente a un tablero porque, aunque uno no quiera tenerla, trate de evitarla y procure que todo esté en las mejores condiciones para que no suceda nada, uno tiene esa presión de que se puede ir la luz, el Wi-Fi o que la computadora puede fallar o empezar a actualizarse, o que a uno le digan que tiene que acomodar la primera o segunda cámara, cosas de ese estilo siempre afectan. Al ser en línea, el ritmo rápido es muy complicado, no solo por el poco tiempo, sino porque el estilo de juego cambia; es muy diferente a jugar una partida clásica. Las partidas rápidas son mucho más dinámicas, porque al ser poco tiempo las partidas avanzan más rápido y por el apuro no se genera un desenlace tan limpio como en una partida clásica”. De cinco partidas en que la seleccionaron, apenas obtuvo medio punto.

Mientras que, para uno de los nuevos valores, Cabezas, el acceder por primera vez a un certamen como este fue un logro en sí mismo. “Es la primera vez que juego una olimpiada online, el año pasado quedé fuera de la eliminatoria tristemente, pero por dicha este año sí se me dio y logré entrar”.

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