Raquel Rodríguez, jugadora de la Selección Nacional de Fútbol:

“Nosotras podemos darles alegrías, pero no podemos hacerlo solas”

Con 23 años de edad, la futbolista Raquel Rodríguez quiere convertirse en una referente del balompié femenino costarricense.

Su pasión por el fútbol vino como una herencia de su padre, Sivianny Rodríguez, un destacado futbolista de los años 80 y 90 que incluso fue seleccionado nacional y se retiró de las canchas en 1993.

Ese mismo año, su hija Raquel nació y pocos años después él se dedicó a enseñarle entre los 4 y 10 años todo lo que aprendió sobre el deporte, porque luego de ese tiempo ella misma ya se veía compitiendo fuera del país, y así empezó a forjar una carrera prolija en logros futbolísticos, pese a lo relativamente nuevo de la práctica federada de la disciplina entre las mujeres.

Cuando apenas era una adolescente de 15 años, esta oriunda de Lomas de San Francisco de Dos Ríos anotó el primer gol de una selección femenina en mundiales de cualquier categoría (Sub 17 – Nueva Zelanda 2008, en la derrota 1-2 ante la primera campeona de la categoría, Corea del Norte).

No contenta con eso, anotó también el primero en un mundial femenino mayor, en Canadá 2015, en el recordado empate a uno frente a España.

Solo le faltó anotar en mundiales juveniles, puesto que en Alemania 2010, único al que pudo ir, los dos goles que marcó la Selección fueron obra de Carolina Venegas y Katherine Alvarado, hoy también integrantes de la Selección mayor.

Pero los logros de Rodríguez no se circunscriben a mundiales. Luego de darse a conocer en la categoría menor, ella se mudó a Estados Unidos en el 2012, tras un paso brillante con el Saprissa Fútbol Femenino, con el cual había hecho 24 goles en su última temporada.

En tierra norteamericana destacó con la Universidad Pennsylvania State, equipo con el que estuvo por tres temporadas, y en la última de ellas fue declarada como la Jugadora Universitaria del año por la Asociación Americana de Entrenadores de Fútbol (NSCAA, por sus siglas en inglés), el 18 de noviembre pasado.

Luego de esto, fue fichada por el Sky Blue, de la Liga Nacional de Fútbol Femenino (NWSL por sus siglas en inglés), la máxima categoría del fútbol femenino estadounidense. Llega para la temporada 2016 −que empezará en abril− con el objetivo de ayudar al equipo a superar la octava posición entre nueve, que obtuvo en la temporada 2015.

Y en cuanto a la Selección Nacional, en el Preolímpico de la Concacaf hizo historia al ponchar a México, selección olímpica en el 2004, con un marcador de 2-1, y de este modo ella y sus compañeras estuvieron muy cerca de ubicar a Costa Rica por primera vez en unos Juegos Olímpicos. En ese partido, pese a ser la primera en vulnerar la portería de unas difíciles canadienses, al final el sueño de estar en Río de Janeiro siempre se esfumó con un 3-1.

Sus compañeras, si bien es cierto no hicieron mención directa a ninguna jugadora, sí la ven como una referente y como un ejemplo por seguir. Además de catalogar a la Selección como una gran familia, sus propios familiares se sienten orgullosos de ella, y también su nueva entrenadora en el Sky Blue, Christy Holly, centra sus expectativas en ella.

“Raquel es ciertamente una de las mejores jugadoras que llegaron de intercambio en los últimos años. Ya se ha probado a sí misma en nivel universitario e internacional. Ella será parte muy importante de lo que estamos tratando de lograr en la próxima temporada. Ella jugará un rol vital en el éxito de nuestro equipo”, explicó Holly en declaraciones a la Concacaf.

Igualmente, su exentrenadora Erica Walsh se refirió en buenos términos respecto de la jugadora costarricense. “Raquel es realmente una de las jugadoras más talentosas. Su experiencia internacional la ha preparado bien para posicionarse en el más alto nivel de la liga universitaria».

Cuando a Rodríguez le tocó dejar la liga universitaria, Walsh amplió sus cumplidos para la jugadora costarricense. «Fue un absoluto placer entrenarla y es una de las muchachitas más respetuosas con la que he pasado tiempo. Aprovecha al máximo sus oportunidades y hace que uno como entrenador aprecie todo lo que se nos da en la Penn State”.

¿Pero qué tiene que decir Rodríguez sobre el premio a Jugadora Universitaria del año, su criterio acerca de la percepción del fútbol femenino, sobre ella misma y cómo fue que llegó a Estados Unidos?

“Es un honor haber sido nombrada la NSCAA Scholar Player of the Year. Este premio exalta el buen rendimiento académico y deportivo”, aseguró Rodríguez acerca del galardón.

Sobre la calidad del fútbol femenino en el país, agregó que el grupo de jugadoras está en franco crecimiento, pero que necesitan, entre otros aspectos, mayores fogueos en fechas FIFA contra selecciones de calidad y no contra equipos universitarios estadounidenses o menores masculinos, como le pasó a esta selección preolímpica femenina.

“Hago un llamado a todos los costarricenses, para que apoyen el fútbol femenino y crean en él; nosotras también podemos darles muchas alegrías, pero no podemos solas, necesitamos del apoyo de instituciones y de la afición para poder hacer cosas aún mejores”, había dicho en su momento en marzo de 2015 desde Pensilvania.

Esta necesidad sigue teniendo vigencia, aunque ya el fútbol femenino está ganando interés entre la afición, pero no tanto entre las instituciones ni entre la misma Federación, puesto que el fogueo contra selecciones clase A sigue siendo un pendiente, sobre todo para esta Preolímpica.

Esta selección iba a tener una sola oportunidad de foguearse con selecciones clase A, con un doble amistoso ante Trinidad y Tobago en nuestro país; sin embargo, estos fogueos finalmente no pudieron darse, por lo que fue necesario foguearse con divisiones U-15 masculinas de equipos nacionales, ninguna de las cuales brinda un parámetro real del ritmo de competencia que iban a encontrar en el Preolímpico.

Otros pasatiempos

Cuando Raquel está fuera de la cancha, disfruta de distintas pasiones, como la música, pero no solo escucharla, sino también tocar instrumentos como la batería y la guitarra. Esta pasión por la música la tuvo por influencia de su primo Andrés Jiménez, quien es bajista en el grupo Los Ajenos.

El mismo Jiménez bromeó en su perfil de Facebook que Rodríguez había sacado su nivel futbolístico de él; pero, en otro “post”, adoptando un tono más serio, no solo evidenció el respaldo a su prima, sino también a todas las jugadoras, al punto de referirse a ellas como parte de su familia. «Lo que más me impresiona es su compromiso y su amor por lo que hacen; los sacrificios que han hecho están dando frutos; aquí estamos ‘susans’ (sus sangres, como se le conoce a los familiares o amigos en Costa Rica) apoyando», escribió.

Ella también disfruta de salir con amigas y compañeras a distintas actividades sociales, como ir al gimnasio, a almorzar, a cenar, y ante todo, disfruta estar el tiempo que le sea posible con su familia, tanto primos como su propia familia nuclear.

Cómo llegó a Estados Unidos

Rodríguez pasó de Saprissa a la Universidad de Pensilvania debido al interés que mostró Walsh desde que la delantera nacional estaba en la secundaria en Costa Rica, luego de un torneo Sub 20 en Miami disputado en el 2009.

Este interés se plasmó con una beca del 100%, que le cubría la alimentación, estadía, matrícula y materiales necesarios, a cambio de jugar y estudiar en esta Universidad.

Finalmente, este motivo y la experiencia de Walsh a cargo de equipos élites −ya que en ese momento también era asistente de la exseleccionadora de Estados Unidos, Pia Sundhage− hicieron que Rodríguez, con ayuda y apoyo de su familia, se decantara por esta Universidad entre un total de 10 centros de estudios superiores norteamericanos que pretendían ficharla, y una lista final de tres ubicadas en Miami, Texas y Pensilvania.

Rodríguez primero tuvo que informarse sobre la Pennsilvania State, pues «no sabía nada sobre la Penn State antes de eso (el torneo en que la descubrió Walsh), pero mi papá y yo investigamos después del torneo y pudimos verificar la calidad de la Penn State con solo verla. Por eso, la Penn State fue la mejor opción para mí académica y deportivamente», aseguró.

En la Penn State, como se le conoce a esa Universidad, completó la carrera de administración deportiva y de eventos recreativos en apenas tres años, mientras jugaba y era convocada a las selecciones nacionales. Y para poder acoplarse al fútbol estadounidense, tuvo que aprender a mejorar técnica y físicamente, así como aprender a trabajar duro por un campo.

Expectativas

Con la práctica de fútbol de alto rendimiento, Rodríguez anhela volverse un referente para las jugadoras del futuro, a falta de un modelo femenino que en realidad nunca tuvo, ya que en el momento en que empezó a jugar carecía de una jugadora nacional en la cual inspirarse. Antes del 2008 ninguna selección femenina tenía experiencia mundialista, por lo que Costa Rica carecía del roce internacional que solo dan eventos de esta índole.

«Mi esperanza es ser ese modelo que mi generación nunca tuvo, y eso conlleva mucha responsabilidad. También que eso ayude a mejorar el juego», explicó durante el proceso de fichajes previo que la envió al Sky Blue.

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