Nuevo mánager de selecciones sub 23 y Mayor

Mauricio Alpízar, un odontólogo al rescate del béisbol tico

Luego de pasar varios años en Santo Domingo, técnico busca regresar el juego de pelota chica a las épocas doradas.

Hablar sobre Mauricio Alpízar Morales es hablar sobre una gran parte de la historia del béisbol en Costa Rica, por no decir que toda. Por algo ha pasado 43 de sus 53 años de vida en el deporte de la “pelota chica”, y en su mayor parte la ha dedicado a Santo Domingo de Heredia. Allí jugó, entrenó, fue presidente, manejador de las ligas menores y promotor del deporte.

Tal pasión imbuyó a su propia familia, ya que su esposa, Gabriela Umaña Hernández, y su hijo, José Alpízar Umaña, también han incursionado con el béisbol domingueño; ella como presidenta y Alpízar Umaña a cargo de varios equipos menores. Además, padre e hijo son comentaristas de béisbol para radio y televisión en programas propios que podrán haber cambiado de nombre según el canal o la radioemisora que los albergue, pero no de temática.

Sin embargo, sabedor de que el béisbol en Costa Rica no da para vivir, al contrario de otros países latinoamericanos, Alpízar Morales llevó sus estudios y profesión paralelos al diamante, y en la actualidad ejerce como odontólogo, al igual que uno de sus hermanos y que Umaña.

En días recientes, Alpízar Morales fue nombrado seleccionador de béisbol en categorías Sub 23 y Mayor.

UNIVERSIDAD conversó con él en el Parque Antonio Escarré y nos contó sobre sus planes con la selección, su trayectoria en el béisbol, cómo lo ha hecho un proyecto familiar y cómo lo ha llevado en paralelo con la odontología.

A lo largo de su experiencia de 43 años en este deporte, ¿cuáles son los principales cambios que ha visto en el béisbol desde que lo empezó a jugar hasta hoy?

–Antes la prensa deportiva le daba importancia a las ligas menores, se informaba. Ahora con la modalidad del like y el “me gusta” el periodismo deportivo de este país está enfocado en divulgar únicamente noticias que le generen likes al negocio del periodismo. Entonces ha sido uno de los cambios radicales porque cuando nosotros hablamos de los años 80 tenemos compañeros de juego de esas edades y postean fotos en redes sociales de noticias de ellos en La Nación, La Prensa Libre, en los diferentes medios escritos.

El béisbol como deporte ha logrado algunas modificaciones en cuanto a que se han dado cuenta los especialistas de que tienen algunos componentes a nivel de la niñez, como que si te golpea la pelota dura “papi ya no me gusta ir al beisbol porque me dolió mucho el pelotazo”. Entonces se han logrado cambiar algunas técnicas de enseñanza. Como todo evoluciona, el béisbol también ha evolucionado.

¿Y en el país?

–Lamentablemente hubo un periodo en los últimos años, excluyendo a la actual federación, las ideas o las directrices que plantearon los directores en su momento no calaron profundamente en la motivación para que los niños jugaran béisbol, y vino una disminución significativa del nacional practicando béisbol. Sumado a eso, el fenómeno de las migraciones vino a ser como un sedante a la necesidad del juego de béisbol, porque los migrantes nicaragüenses, venezolanos y dominicanos que llegaban al país estaban jugando béisbol. Entonces se podría decir que había béisbol. Sin embargo, el béisbol decayó significativamente en los últimos años precisamente por falta de política de desarrollo del béisbol, que dicho sea de paso nos hemos dado cuenta de cuáles son algunas de esas deficiencias para poder hacer una nueva era del béisbol nacional.

Usted en algún momento pretendía que sus equipos y que todos los equipos solo tuvieran beisbolistas nacionales. ¿Pero qué tan viable es hacerlo en un país donde el béisbol es poco fomentado? ¿No cree que podría haber un balance entre sacar buenos talentos con la experiencia de los países que nos llevan años luz en el deporte que ayuden a hacer crecer el béisbol?

–De su pregunta saco dos respuestas. Una es que los campeonatos nacionales tienen que tener un porcentaje de participantes nacionales. Yo no puedo competir en el campeonato nacional de ciclismo trayendo a seis colombianos y les pongo el patrocinador y gano el campeonato nacional.  En el fútbol yo no puedo traer (…) 11 brasileños y los pongo a jugar el campeonato nacional y les pongo el uniforme. No puedo. ¿Por qué? Porque las políticas de las federaciones nacionales así lo exigen.

Antes de que se implementaran las políticas de migración por los diferentes problemas sociales, políticos y económicos en países vecinos, el béisbol nacional tenía el componente de que solo tres extranjeros podían jugar, y teníamos niveles muy buenos (…). Entonces, entiendo tu pregunta de que por qué no se abre más a una mayor participación de los extranjeros, me parece que es injusto.

El segundo comentario es que el fenómeno de las migraciones hay que saberlo entender y uno como dirigente deportivo tiene que entenderlo porque usted no le puede quitar la posibilidad al migrante que trae dentro de su formación el pasatiempo del béisbol en su país natal que lo venga a practicar a Costa Rica. Hay una serie de información que nos da la presencia de ellos en los campos deportivos que uno como dirigente tiene que saber entenderlo y tratar de buscar cuáles son las mejores políticas para poder implementar el rendimiento deportivo de un extranjero con condiciones que venga a apoyar el desarrollo del talento nacional.

De sus 43 años de carrera gran parte los ha hecho en Santo Domingo. ¿Cuáles son los mayores cambios de su gestión sabiendo que como seleccionador ahora tiene que ver jugadores en otras zonas del país y conocer sus modelos de gestión, que tal vez sean muy diferentes a lo que usted ya conoce?

–En Santo Domingo somos muchos dirigentes. Yo creo que el cambio que se tiene que hacer me lo dijo ahora el director latinoamericano de pequeñas ligas. Me decía que una de las cosas que tenía que hacer era dejar de pensar en Santo Domingo y empezar a pensar en país. Y veo que es un cambio importante. Me he topado con manifestaciones de los mismos muchachos que cuando me ven en los primeros entrenamientos se sorprendieron de que yo no me enfocaba solamente en los de Santo Domingo, sino que les asignaba el tiempo a todos por igual, y lo notaron, porque creían que uno iba a venir a traer únicamente jugadores de Santo Domingo para que conformaran el proceso. Están completamente equivocados.

Ahora bien, usted me decía cuál era el cambio. Yo creo que el cambio no lo tiene que hacer Mauricio Alpízar. Puede ser que llegue Mauricio Alpízar a otras comunidades a implementar el modelo de desarrollo que hubo en Santo Domingo y que lo ha llevado a ser exitoso. (…) Entonces, podríamos pensar que podríamos ser un embajador del desarrollo de béisbol a diferentes partes del país.

¿Cómo coordinar ahora con seleccionadores de liga menor para que cuando lleguen a sus manos, traigan un mismo esquema de juego, sabiendo a qué jugar en general y que tengan los fundamentos del juego que a usted le gustaría?

–Yo pienso que no es tanto con los entrenadores de las selecciones. Ellos les pueden imponer un estilo de juego a los muchachos y no dudo de la capacidad que tengan las personas que designe la Federación Costarricense de Béisbol; sin embargo, el mayor enfoque que se debe dar en liga menor es la masificación. Si nosotros logramos masificar, los entrenadores de selección menor van a tener mayor cantidad de talento disponible para formar. La preocupación mía sería que se enfoquen únicamente en un grupo de muchachos y no provoquemos una nutrida cantidad de jugadores practicantes de liga menor para obtener la calidad de selección.

La coordinación se va a dar porque los fundamentos están establecidos. Podemos variar un poco en la motivación que siempre va a haber porque el hecho de ponerse la camisa de selección es un mérito por sí solo. Me parece que desde el punto de vista de coordinación vamos a tener una cadena de selecciones para poder tener representación internacional y conforme llegamos con los años tener un proceso desde selecciones de categorías preinfantiles hasta la selección mayor.

Ahora que llega a esta selección, ¿cuáles son sus principales objetivos con ella?

– Uno de los primeros objetivos es formar un grupo de muchachos donde los niños de liga menor sientan su deseo de jugar en la nacional. Para eso se necesita éxito deportivo. Yo no voy a estar porque voy a competir, voy a estar para tener éxito deportivo. El nivel del béisbol en Costa Rica no es el que la gente espera de ir a competir contra potencias como Nicaragua, Panamá, Colombia, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico… Sin embargo sí soy consciente de que el talento del costarricense se puede pulir y podemos dar buenas impresiones, de tal forma que vestir el uniforme de la Nacional sea una motivación para los niños de la liga menor.

Y para torneos, ¿cuáles son sus planes de fogueos?

–Vamos a aprovechar que hay ligas en el Caribe, en la Zona Norte, en Santo Domingo, solicitar a los dirigentes de esas organizaciones que nos permitan enfrentarnos inicialmente contra equipos o selecciones de las ligas para medir el desempeño de los muchachos. Tenemos la interacción con dirigentes de México para tener durante las fiestas patrias a un representativo mexicano en el país y en noviembre el Panamericano clasificatorio al Mundial. Tenemos dos grandes virtudes geográficas, potencias en el norte y en el sur, de buen desarrollo de béisbol. Con una buena planificación y un apoyo como lo ha ofrecido la junta directiva de la Federación y el Comité de Selecciones Nacionales, podremos llegar nosotros a tener este tipo de roce en el exterior.

¿Qué tan útil sería buscar feogueos contra otras selecciones latinoamericanas?

–Mucho depende del contenido presupuestario de la Federación. Y es interesante, si nosotros en el primer tercio de nuestra planificación deportiva obtenemos algunos buenos rendimientos y podemos hacer un fogueo y nos da resultado, intentemos golpear a los más grandes y eso le da proyección al desarrollo del béisbol a nivel internacional y el béisbol va a tener mayor apoyo del gobierno central.

¿De qué modo suscitar interés de la prensa deportiva y la afición en este deporte como en los 80?

–Las políticas que se desarrollaron no dieron buenos frutos y uno no ve una cantidad afluyente de aficionados al béisbol. Cuando se tenga un evento donde la gente esté llegando y la gente esté empezando a publicar y a hacer comentarios “y qué raro, por qué no anuncian nada”, entonces yo creo que los dirigentes debemos trabajar a nivel de ligas menores para en un futuro cercano llenar los estadios y las canchas de béisbol de público entusiasta que venga a disfrutar de un buen juego. Me parece que es un trabajo que debemos hacer como dirigentes.

El béisbol no es una pasión únicamente suya, sino que entra su esposa como presidenta de Santo Domingo y su hijo como entrenador de divisiones menores y como comentarista de béisbol junto a usted en programas de radio y televisión. ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de trabajar en proyectos que involucren a toda la familia?

–(Risas) Las ventajas, gracias a Dios logramos formar un hogar donde la pasión por un deporte llena significativamente nuestro hogar. Cuando he tenido comentarios de amigos míos, jugadores de béisbol que me dicen “Mauricio, cómo hizo usted para que a Gabriela le gustara tanto el béisbol, deme la llave”, la única respuesta que les digo yo es “enséñele el juego”. Si usted enseña el juego se va a dar cuenta de que es un juego muy interesante, muy inteligente, que es el deporte rey. Las ventajas es que compartimos muchas atenciones en el juego de béisbol.

Desventajas, perdemos algún espacio de distracción que no sea el béisbol. Sin embargo, el béisbol nos cumple mucho de esa distracción, como ver a los niños de jugar el béisbol. Nos hemos planteado la posibilidad de no estar tan ligados al juego o a la dirigencia y tratar de tener un tiempo diferente al que le hacíamos al béisbol.

Pero usted tiene una y también la comparte con ella y un hermano, es la odontología.  ¿De qué modo compagina ambas? Y ahora que es seleccionador, ¿le ha tocado sacrificar alguna, o de momento no, y cuál sería?

–Se sacrifica la odontología, esa es una realidad. Tal vez no hablamos de sacrificio, sino de distribución de tiempo. Mis pacientes me preguntan “doctor, ¿usted trabaja los sábados?” y yo les digo “no, yo trabajo mucho de lunes a viernes, porque el sábado y el domingo se los dedico al béisbol, ligas menores y pasaba como dirigente de Santo Domingo”. Tengo mi jornada laboral diurna en mi consultorio, y cuando acepté el reto, definitivamente sacrifico tiempo laboral, tiempo de atención de pacientes. Creo que también voy a sacrificar un poco a Santo Domingo, ya di algunos campanazos en ese aspecto; sin embargo, yo creo que es mejorar un poco la planificación de mi tiempo.

La pasión por la odontología viene de familia. Yo vengo de una familia numerosa de dentistas.

Tengo que confesarte que en algunos momentos que comentamos en reuniones sociales con amigos del béisbol, algunos dicen “Mauricio, usted es dentista y su hobby es el béisbol”, y otros dicen que es al revés.

¿Y con cuál de esas opiniones se queda?

–Es una mezcla interesante. Cuando tenía 17 años y era estudiante de primer año en la Universidad  tuve que salir del país como lanzador de refuerzo de la Universidad de Costa Rica en un torneo latinoamericano de selecciones universitarias en Santa Clara de Cuba, y le pedí permiso al profesor de biología porque iba a ausentarme 15 días. Y me dijo “yo le voy a dar permiso, pero en algún momento usted va a tener que definir si sigue con su deporte o con su carrera”.  Le tomé el consejo, al momento lo que me interesaba era salir del país, nunca me había subido al avión, nunca había salido del país, e ir a Cuba a los 17 años fue una experiencia lindísima.

Dos años después, siendo integrante de la Selección nacional, hice un buen papel y me invitaron a hacer pruebas para jugar béisbol profesional en Puerto Rico. Volví a solicitar permiso ya en tercer año de la carrera de Odontología, ya iba adelantado. Pedí permiso por 15 días y los profesores me dijeron “sí Mauricio, vaya, claro”, ya conocían mi trayectoria, y mi sorpresa fue que las pruebas se extendieron hasta tres meses en Puerto Rico tratando de buscar un contrato profesional. Estuve muy cerca de firmar con los Bravos de Atlanta; sin embargo, las condiciones que tenía no eran suficientes, entonces me di cuenta de que tenía condiciones pero hacía falta un poco más de trabajo.

Y en ese momento me di cuenta de que tenía dos opciones: el béisbol profesional o mi profesión como odontólogo. Intenté ir al béisbol profesional, hice el esfuerzo. Le doy gracias a Dios porque me permitió ir a darme cuenta de que sí pude haber llegado, mas me hacían falta condiciones; es decir, no era para mí, y entonces vino ya la consolidación de lo que en este momento soy: odontólogo general con 25 años de ejercicio profesional.

Entonces, puedo decirle que amo la odontología, el apasionante juego del béisbol, y logro mezclar los dos para tratar de obtener un aporte a la sociedad. Mi interés es darle a la patria un valioso aporte de mi tiempo para formar mejores ciudadanos a través del béisbol.

¿Y dentro de sus pacientes hubo algún jugador?

–Tuve la oportunidad cuando pasó Orlando el Duque Hernández. Hicimos amistad él y mi familia. Cuando estuvo entre diciembre del 97 y enero del 98 por acá me pidió que lo atendiera. Después, cuando tuve la oportunidad de ir a Nueva York para esos años cuando él jugaba en los Yankees, me invitó a que fuéramos al consultorio donde le estaban haciendo tratamiento dental más especializado.

Entonces, sí me han llegado y más bien tengo que tener mucho cuidado con los pacientes porque si nos ponemos a hablar de béisbol…

Después se equivoca en el tratamiento a su paciente…

– (Risas) No, el tiempo asignado para las citas más bien se nos complica. Pero la gente entiende y sabe que ese es uno de los temas que tengo dentro de mi ejercicio profesional.

Hablemos sobre su código. ¿Qué pueden hacer o no durante su mandato?

–No van a tener techo, voy a cultivar que los bateadores le den duro a la bola, voy a desarrollar el arte del pitcheo. El béisbol es un deporte que depende mucho de los lanzadores.

A lo que me refiero es a códigos disciplinarios, de conducta.

–Vamos a hacer pruebas biométricas y de rendimiento deportivo. Tiene que haber un crecimiento exponencial o potencial de las condiciones físicas de ellos. Yo no puedo llegar en este momento y estar pendiente de qué van a hacer a las 9 pm cuando termina el entrenamiento y se van, o el fin de semana, es muy difícil. Pero sí decirles que uno se va a dar cuenta en el terreno de juego quién se está cuidando físicamente.

Dentro del terreno de juego, el respeto a los superiores, a los compañeros y a su propio cuerpo.

¿Cuáles son las lecturas que hace de sus primeros fogueos, contra Oberlin de Japón?

–No se pueden obtener lecturas específicas porque es la segunda vez que los recibía. La mayor enseñanza es que hay un grupo talentoso de jugadores nacionales que pueden estar en preselección. El fogueo vino en un momento prematuro, pero tienen que venir más fogueos para tener una mejor lectura.

Pero hasta ahora, ¿qué les ha notado de puntos de mejora?

–Aumentar la fortaleza a la hora de darle a la pelota, los otros fundamentos se les van a enseñar. Otra cosa importante que vamos a desarrollar en ellos es la pasión por la victoria. Si se concentran, podemos ser exitosos. Uno de los principales objetivos es trabajar la defensa. Una vez podamos defendernos, vamos a atacar y fortalecer el bateo.

¿Cuánto perdió el béisbol nacional al quitarse los equipos universitarios?

–Creo que los torneos universitarios son una necesidad en el deporte nacional porque es una forma que tienen las diferentes organizaciones de formar profesionales con deporte y que le aporten trabajo al país. Muchas de las universidades tenían los programas de becas deportivas y eso fue algo muy extraordinario. De hecho marca a muchos médicos, abogados, del béisbol. Yo soy uno de esos, terminé becado por la Universidad de Costa Rica. Ese apoyo es una necesidad. Las políticas que se implementaron ahora no tuvieron ese tipo de visión y lo que hay que hacer es rescatar esos programas de antes.


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