Deportes Esgrimista que compitió en el Preolímpico hecho en el país en sable femenino.

Mariángel Porras: “Nunca me había esperado participar en un Preolímpico de esgrima”

Porras competía por primera vez en la selección nacional de esgrima

Una de las caras más nuevas que presentó Costa Rica para el reciente proceso preolímpico de esgrima realizado en el país fue Mariángel Porras Sandí.

Esta joven de 19 años y vecina de Moravia tenía cuatro años de practicar el deporte de las armas blancas reglamentadas en las pistas de 14 por 2, pero hasta el pasado 2 de mayo se dio su debut internacional en la modalidad de sable, luego de probarla por tres años y sentirse mucho más cómoda con ella que con la espada, arma que probó por el primer año y con la cual no se sintió a gusto.

Ante el escenario de ser su primera vez en competencias internacionales, y siendo consciente del desafío complicado de dejarse el único boleto disponible para Tokio 2020, en especial cuando venían otras sablistas mejor ranqueadas y experimentadas en el continente, Porras prefirió centrarse en disfrutar su experiencia de participar en el certamen y aprender de sus competidoras para llegar más fuerte a los siguientes torneos internacionales.

 

“El preolímpico era mi primera competencia internacional, el objetivo fue la experiencia de cómo funcionaba este tipo de torneos”, Mariángel Porras.

Más allá de quedar en el decimocuarto y último lugar de la prueba tras caer en los seis combates de su fase de grupos, poder apenas realizar cuatro toques y recibir el máximo de 30 (cinco por combate de fase de grupos), Porras se queda con las muy buenas lecciones sobre técnica, táctica y el nivel de la esgrima internacional que recibió en la pista por la argentina María Belén Pérez, quien se dejaría el boleto olímpico, la nicaragüense Fátima Largaespada, la jamaicana Alexia Newell, la mexicana Julieta Toledo, la dominicana Heyddys Valentín y la brasileña Karina Trois. Lo único que Porras pudo lograr fue aunque sea un toque contra todas, excepto Newell y Toledo.

 

A continuación, la entrevista que Porras brindó a UNIVERSIDAD sobre su proceso de preparación para este certamen y sus expectativas para futuros ciclos olímpicos y certámenes internacionales.

¿Cómo fue todo el proceso de preparación para el preolímpico de esgrima?

– Para el preolímpico tuvimos un mes y medio para prepararnos, yo no podía faltar a los entrenamientos en ese periodo; eran muy fuertes, eran prácticas de combate, y solo durante la última semana no entrenamos para evitar contagios de COVID-19.

¿Cuál fue el objetivo suyo en este preolímpico panamericano?

– Era mi primera competencia internacional, el objetivo era ganar experiencia, eso (un preolímpico) pasa cada cuatro años y es para lo que hay que entrenar fuerte, entonces el objetivo principal era vivir la experiencia de cómo funcionaba este tipo de torneos.

¿Cómo comenzó su gusto por la esgrima?

– Hace como unos cuatro años tenía ganas de hacer un deporte, y mi hermana comentó que tenía una amiga que hace esgrima. Fuimos, buscamos un club, encontré uno (Esgrima del Este, en Montes de Oca), me gustó y ahí sigo hasta la fecha.

¿Qué la llevó a elegir la especialidad de sable?

– Yo en mi primer año hice espada, pero resultaba que no me sentía muy cómoda y mi entrenador notó que no era mi arma predilecta. Posteriormente probé con el sable, y este cayó más en mi personalidad, me gustó más, y me sentí mejor ahí.

¿Dónde fueron los entrenamientos previo al evento?

– Se hicieron más que todo en el club, y cuando se podía íbamos hasta La Sabana a entrenar con la selección, pero era muy difícil y fue algo muy esporádico.

¿Qué representó para usted asistir por primera vez a un preolímpico?

– Cuando me dieron la noticia de que me habían seleccionado fue como «wow». Nunca me lo había esperado, y más con esta situación de la COVID, y al participar me sentí preparada para lo que venía y el resultado, porque como era el primer tipo de competencia en que participaba, yo sabía que tenía que ir a aprender.

¿Cómo fue competir con seleccionados y seleccionadas nacionales de otras armas, y qué consejos recibió de esgrimistas más experimentados?

– Con ellos (Karina Dyner, Daniel Ojeda) casi no tuve contacto, solo hablé con otras seleccionadas nuevas, como la de florete (Fiona Venan). Nos aconsejamos mutuamente y nos dijimos que había que combatir a un ritmo lento, al paso, y disfrutar la experiencia.

¿Qué sucedió durante los combates, a qué atribuye las derrotas en las pooles?

– Más como errores técnicos; yo pensaba la acción durante los combates, pero por errores técnicos no me salían o también porque las rivales eran más rápidas, más técnicas y en general mejores.

¿Ahora cómo va a ser su preparación para el siguiente torneo, y en espera de llegar más fuerte al ciclo París 2024?

Eso sí no sé, pero tal vez seguiría entrenando igual de fuerte que ahora o un poco más, por el momento no tenemos más competencias.

 

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