Estadios silenciosos podrían durar hasta diciembre

Torneo de Clausura 2020 culminó sin público, mientras que la autorización para admitir aficionados en las gradas se espera hasta setiembre, pero podría extenderse más.

Desde que en mayo se dio la autorización para reanudar el campeonato nacional de la primera división masculina de fútbol, en el contexto de la pandemia COVID-19, se dejó claro una condición innegociable: los juegos debían disputarse a puerta cerrada y sin público.

Esos términos se mantendrán así por lo menos hasta setiembre, según instrucción del Ministerio de Salud; donde en un inicio se podría aceptar a un 50% del aforo como máximo.

Sin embargo, con base en el gran aumento de casos que ha deparado esta segunda ola pandémica y la proyección de la Organización Panamericana de la Salud que pronostica el pico en Costa Rica para octubre, la recepción de público en los recintos podría esperar más tiempo. Incluso, ya el presidente del Deportivo Saprissa, Juan Carlos Rojas, se hizo a la idea de que por el resto de 2020 no habrá aficionados en las gradas.

El tradicional olor de los pinchos de carne asada a las afueras del estadio; la venta de cornetas y camisetas de cualquier equipo; los gritos de los vendedores de patí, comidas para picar, pizzas, hamburguesas, perros calientes, refresco u otros tan cotidianos no estuvieron ni estarán hasta el día en que pueda volver el público.

Los gritos como “uuuuuuuuy” o “gooooooool”, por citar algunos ejemplos, sí siguen, pero en vez de aficionados, los profieren los propios jugadores y el cuerpo técnico. Incluso se entienden mejor sus indicaciones.

En los estadios solo entró el personal estrictamente necesario y con funciones en el juego o en su organización logística. Jugadores, cuerpos técnicos y cuartetos arbitrales fueron una parte muy importante de un aforo que rara vez pasaba de las 100 personas, contando a los demás funcionarios. Salvo futbolistas en cancha, el árbitro principal y los dos guardalíneas, las demás personas admitidas en el estadio llegaron con caretas o mascarillas como debía ser.

Las boleterías, tiendas y quioscos dentro de estadios también cerraron al público presencial y únicamente atendieron a domicilio por encargo. Estaba claro que el Torneo de Clausura 2020 tenía que concluir así, y por lo menos hasta setiembre se debe seguir de la misma manera.

Sin embargo, para que futbolistas y entrenadores no se sintieran solos, y las pérdidas económicas no fuesen tan grandes, las dirigencias se las ingeniaron de múltiples maneras. Una de ellas, los boletos virtuales, que les permitieron a los aficionados comprar sus entradas en la página de la boletería designada por el club a cambio de estar presentes, a través de sus fotos impresas, en la localidad pagada.

Otra opción fue convertir algunas graderías en vallas publicitarias para recuperar en patrocinios algo de lo que no se percibirá en taquillas.

Además de las opciones anteriores, la Liga Deportiva Alajuelense dejó una grabación del “Liga Liga” programada para sonar cada vez que el equipo rojinegro fuese al ataque, y pasó en las vallas electrónicas la lista de los aficionados que compraron sus boletos virtuales. Por su parte, el Deportivo Saprissa se conectó con sus aficionados a través de la plataforma de videollamadas Zoom, para hacerlos sentir como en su casa o en “su cueva”.

Finalmente, la premiación también tuvo sus importantes variaciones. A diferencia de las invasiones a la cancha, las vueltas olímpicas con el trofeo, los abrazos grupales y los desfiles para que les dieran la medalla y el trofeo de otros años, en esta ocasión cada jugador y entrenador pasó en solitario a obtener sus premios manteniendo la distancia de dos metros entre sí.

Además los jugadores morados se quedaron dentro de unos círculos demarcados en las lonas sin salirse de ahí, besar el trofeo ni pasarlo de mano en mano. Solamente el capitán estaba autorizado para tomarlo y levantarlo.

Por el lado del subcampeón, aunque el protocolo aprobado decía que cada integrante del equipo debía ir por su medalla, colgársela, llevarla puesta hasta salir de la zona de premiación, posar para la foto oficial e irse, y hasta el final podían ir el presidente, director técnico y capitán para tomar su medalla y el trofeo, únicamente estos tres últimos retiraron sus respectivos premios.

El resto dejó sus medallas plateadas sobre la mesa, dando a entender que sin “la 30” no querían nada. Incluso la propia Unafut los exculpó especificando que el procedimiento liguista era correcto y que solo debían ir los que finalmente fueron. También los exoneró de responsabilidad ante su silencio frente a la prensa que quería canalizar las explicaciones que pedía su afición ante la derrota, aun cuando su propio plan de medios establece multas por incomparecencia a conferencias de prensa de su entrenador u otro miembro del cuerpo técnico en ejercicio, o por negativa de los jugadores a atender a los medios.

Mientras tanto la afición morada supo entender que no era el momento de agruparse y menos en lugares como la Fuente de la Hispanidad o la esquina del antiguo Monumental en la avenida central de San José. Además, el haber proscrito los fines de semana (de viernes a domingo) para jugar las finales y poner a terminar los partidos para cuando ya regía la restricción vehicular sanitaria total, aguó todo plan de festejar hasta la madrugada, porque al día siguiente había que ir a trabajar, o teletrabajar, desde temprano.

En su gran mayoría siguieron el llamado de las autoridades a celebrar en sus casas con sus convivientes, y eso les valió las felicitaciones del ministro de Salud, Daniel Salas, en las conferencias de prensa del jueves 25 y del martes 30 de junio.

Realidad que permea otras ligas

No obstante, esa realidad no se circunscribe únicamente a la Primera División Nacional de fútbol varonil. También las otras categorías autorizadas (Liga de Ascenso, Liga Nacional de Fútbol Aficionado y Primera División Femenina) deberán jugar con estos términos. Incluso, las dos primeras ligas ya concluyeron en estadios fijos designados, y en todo momento, hasta las premiaciones al Sporting San José y a Cariari como sus campeones, los protocolos y el distanciamiento se cumplieron a cabalidad.

Igualmente, los estadios vacíos tampoco son una situación exclusiva de nuestro país. En prácticamente todas las ligas que reanudaron (y especialmente las Grandes Ligas Europeas) se debe jugar así. La Bundesliga alemana, la liga española, la Serie A italiana y la Premier inglesa tienen protocolos muy parecidos, en el sentido de que solo un mínimo necesario de 300 personas es admitido durante los juegos, subdividido en tres zonas con 100 cada una, y quienes entran poseen una función directa en el juego o en su logística de organización; es decir, no son simples espectadores.

De esas cuatro ligas, solo la Bundesliga alemana ya concluyó con el octacampeonato del Bayern Munich. Además de tener menos equipos que las demás (18 contra 20), fue la primera en el mundo en retomar acciones tras la llegada de la pandemia. A las demás todavía les falta camino para concluir. Incluso cuando la Premier ya conoce su campeón (Liverpool) el trofeo le será entregado hasta la jornada final.

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