Espada triunfa en equipos de ambos sexos en Centroamericano

Esgrima nacional saca brillo a sus filos y atraviesa un buen momento

A lo largo de los últimos años, la esgrima costarricense ha mostrado cierto crecimiento por lo menos dentro del área centroamericana.

A lo largo de los últimos años, la esgrima costarricense ha mostrado cierto crecimiento por lo menos dentro del área centroamericana. Si bien es cierto lo ha hecho en competiciones internacionales, e incluso panamericanas, todavía falta mucho recorrido por delante para darse de tú a tú contra las grandes potencias del continente y del mundo.

Prueba de ello es que los equipos de espada de ambos sexos se anexaron el título centroamericano en el campeonato disputado en El Salvador; aunque en el caso de las mujeres, ya llevan cuatro años en la cima ístmica, mientras que los hombres alcanzaron el cetro por primera vez.

En la categoría individual de esa misma arma, la mejor exponente de la esgrima costarricense en este momento, Karina Dyner, también obtuvo su oro; mientras que el hombre más experimentado de la esgrima nacional, Bradley Johnston, se dejó un bronce en este mismo torneo. Ambos fueron parte de sus respectivos equipos como campeones centroamericanos. Por último, también el equipo de florete femenino se anexó un bronce.

Pero, de manera previa, en ese mismo país, todos aprovecharon para participar en una Copa del Mundo. Allí, en este desafío de mayor nivel, y a pesar de haber venido de dos torneos casi seguidos (Juegos Olímpicos de la Juventud en Argentina y Copa Satélite en Costa Rica), Dyner consiguió una medalla de plata luego de llegar a la final y ser superada por la estonia Karoline Loit con un tanteador de 13 toques a 15. Por su parte, el más destacado entre los varones fue Daniel Ojeda, quien llegó a ser sétimo de esa competición mundial luego de ser eliminado en los cuartos de final por el brasileño Alexandre Camargo, quien posteriormente se dejaría el título.

Además, gran parte de ellos tuvieron la oportunidad de concursar en la Copa Satélite realizada en octubre en Costa Rica, donde Johnston y Ojeda quedaron de 13° y 18° entre 31, pero el mejor fue Pablo Agüero, quien finalizó de 11° luego de ser eliminado en octavos por el experimentado canadiense Michael Buckley. Mientras que Dyner fue otra vez la mejor mujer con un sétimo lugar en esta competición, tras ser eliminada por la canadiense Evelyn Zheng en los cuartos de final.

Así lo ven

Para Johnston, la campeonización centroamericana es parte de un proceso de crecimiento sostenido que posee la esgrima desde 2013, cuando se trajo al entrenador polaco Jerzy Konczalski. Pese a que ahora su asistente Daniel Montealegre quedó a cargo, la calidad no ha disminuido. “Es el resultado en el que se ha venido trabajando desde noviembre de 2013 cuando se apostó por un proyecto de traer entrenadores de calidad y hacer llegar este conocimiento del esgrima moderna a Costa Rica por primera vez en la historia, y a pesar de que por un momento se detuvo este proceso luego de que el entrenador Jerzy Konczalski dejó de trabajar en Costa Rica a inicios de julio de este año, se continuó con el mismo grupo de trabajo y la misma motivación, ahora con el entrenador nacional Daniel Montealegre, que fue el que más aprendió. Y ese cambio no se vio con peores resultados, sino más bien con mejores resultados en la esgrima costarricense”.

Dyner lo atribuyó a la experiencia de su equipo, el cual llevaba tres títulos seguidos; y el hecho de que en esta ocasión tuvieran que reemplazar a una integrante por lesión no afectó el funcionamiento del equipo.

“Ya habíamos sido campeonas años anteriores, eso se mantuvo, teníamos experiencia como equipo, aunque una de nuestras esgrimistas se lesionó el año pasado y la tuvieron que operar, entonces fue un cambio medio difícil pero ya habíamos competido con este equipo a nivel panamericano, entonces era solo seguir el mismo trabajo. El entrenador Daniel Montealegre entendió muy bien cómo habíamos venido trabajando con el otro entrenador, y seguimos con el mismo paso con que habíamos obtenido buenos resultados centroamericanos, entonces fue mantener esa misma estrategia con la que habíamos sido exitosos anteriormente”.

A la hora de consultarles sobre la preparación para un mes de tres torneos seguidos, Johnston aseguró que las competencias son algo que sirve para probar qué se ha estado haciendo en los entrenamientos y que eso ayuda a que no se enfrenten a algo nuevo, sino que simplemente se enfoquen en hacer lo suyo; y que el aprendizaje de Montealegre al lado de Konczalski les puede ayudar ahora a impulsarse más.

Por su parte, Dyner explicó que el tener varios torneos seguidos sirve para aprender de los errores del primer torneo, entrenarlas y corregirlas en el siguiente para hacer mejores participaciones. “Uno después de cada competencia, le vaya bien o mal, uno aprende cosas que vas a aplicar en la siguiente, que tienes que mejorar en el entrenamiento, también la parte psicológica es bueno aplicarla, y teniendo tantas competencias tan seguidas es posible hacerlo. Eso sí, es un poco pesado porque a veces uno siente que no tiene una preparación tan buena porque acabas de llegar de una competencia, y ya de una te vas para otra”.

Consultados sobre cómo creció la esgrima nacional durante la era Konczalski, ambos seleccionados coincidieron en que fue un giro de 180 grados.

“Creo que antes de la llegada del maestro Konczalski, lo máximo que podíamos aspirar era a ser campeones centroamericanos, y él nos enseñó a ver más allá, nos dio las herramientas para ser competitivos a nivel mundial y al principio no me la creía; pero cuando los resultados se empiezan a ver, entonces ya uno se empieza a creer esto y ya hay varios que nos estamos tomando esto con toda la seriedad”, fueron las palabras de Johnston.

“Tenemos varios atletas que no llevan mucho tiempo en esgrima, pero que empezaron a trabajar con Jurek (así le dicen a Konczalski), y han avanzado tan rápido, estamos ahorita en ese centroamericano y eran dándose a pelear con unas esgrimistas que tienen 15 a 20 años en esto, y se nota mucho cómo es un esgrimista preparándose con un entrenador de nivel en poco tiempo comparado con alguien que no tiene ese entrenador pero tiene muchos años de experiencia y está muy parejo este nivel. Es importante resaltar esto y darse cuenta de la calidad de entrenador que teníamos y cómo afectó mucho el nivel de Costa Rica”, aseveró.

Al consultarles sobre cuánto más puede crecer la esgrima nacional, Agüero y Johnston indicaron que el hecho de que los nuevos esgrimistas ya vengan con mejores condiciones y tengan un rápido aprendizaje les ayuda a obtener muy buenos resultados a nivel mundial. Además, ambos exaltan la necesidad de masificar el deporte alrededor del país para seguir impulsándose. Sin embargo, aunque Johnston admite que estos resultados ya se están dando con cuatro años y medio, considera que el mayor punto de rendimiento de la esgrima puede venir en París 2024 o Los Ángeles 2028.

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