Historias de medallistas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe

Deportistas femeninas deben sortear peripecias para sobresalir

Algunas balancean trabajos y estudios con entrenamientos

Aunque para casi cualquier deportista, excepto los varones que se dedican al fútbol de Primera y Segunda División, es realmente complicado poder vivir de manera profesional de su deporte en Costa Rica, y deben hacer muy buenas labores en sus disciplinas y sus estudios para que les surjan ofertas deportivas y académicas idóneas en el extranjero, para las mujeres la complicación suele ser mayor. Además de estudiar o trabajar en organizaciones regulares, deben ingeniárselas para ser constantes en los entrenamientos, y las que son madres tienen otra traba más, pues deben agenciarse con familiares el cuido de sus hijos.

La entrevista de UNIVERSIDAD a Andrea Carolina Vargas es solo una de varias historias donde a las mujeres deportistas les toca jugársela para poder cumplir con todos sus ámbitos.

Durante el homenaje del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) la entrenadora de las selecciones femeninas de fútbol, Amelia Valverde, aseguró que solo siete de las 20 integrantes de la selección mayor, que logró plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 y que ahora se prepara para iniciar el proceso eliminatorio centroamericano rumbo al Mundial Francia 2019, pudieron llegarse a esta actividad, ya sea por motivos de estudio o de trabajo. Detalló también que las condiciones de entrenamiento que las hacen madrugar para entrenar y  dedicarse a sus actividades laborales y académicas, aún persisten.

“Como me lo preguntaba doña Patricia (Mora, Ministra de la Mujer y Presidenta del Inamu) al inicio, cuando la conocí: ‘¿es cierto que no pueden venir porque tienen que trabajar?’ Sí, no pueden venir porque entrenamos hoy (7 de agosto, para los usuarios) en la madrugada, porque tienen que trabajar, porque tienen que estudiar, incluso está el caso de Daniela (Cruz) el día de hoy, quien no tuvo que trabajar y pudo venir. Entonces esa es la realidad del deporte femenino de este país, esa es la realidad de la selección femenina de este país, y mis palabras van ligadas a las que di en la Asamblea Legislativa (…). Ojalá que este, además de un homenaje, sea el banderazo de salida para que el deporte de este país realmente cambie, que todas las mujeres puedan tener condiciones distintas para entrenar, que se dediquen realmente a eso, entrenar y estudiar”.

Valverde agregó que en varias ocasiones sus jugadoras no legionarias se han visto forzadas a elegir entre sus trabajos, estudios o salir a representar deportivamente al país sin retribución económica alguna, y espera que estas coyunturas desaparezcan pronto.

Otras complicaciones

Otras atletas deben afrontar el problema de lidiar con calendarios de competencias nacionales e internacionales indefinidos, por lo que la preparación suele ser insuficiente y repercutir en los resultados finales, según explicó la ciclista Milagro Mena, ganadora de bronce en la modalidad de la montaña en Barranquilla 2018. “La mayor complicación es la de no tener un calendario definido de qué vamos a competir, no saber con tiempo; estamos con el caso de que no sabemos si vamos a ir al Mundial de ciclismo de montaña (en Lenzerheide, Suiza, a inicios de setiembre). Todos en cualquier deporte necesitamos una buena preparación y saber con antelación qué vamos a correr, y cuando no sabemos, entonces las preparaciones no pueden ser enfocadas en lo que no tenés algo en concreto. Entonces siempre lo que buscamos es tratar de acomodar todo, pero muchas veces es difícil; obviamente a todos nos exigen resultados, pero tal vez no nos dan las condiciones de tiempo para prepararnos de la mejor manera, entonces se nos complica”. Con este fin, recordó cómo en 2016 se tuvo que ir a los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro con únicamente dos días de anticipación.

Mena corre en el país con el equipo Extralum Specialized, el cual, aunque la ha apoyado en todo, como todos los clubes de ciclismo de ambos sexos, se sostiene con patrocinadores que pueden llegar y salir en cualquier momento; aunque algunos duran más tiempo que otros.

Fuera del ciclismo, se desempeña como ama de casa y madre soltera al cuidado de su hijo Ian, de seis años, por lo que muchos de sus entrenamientos los hace en su lugar de residencia, Orotina. Admite que le gustaría retomar sus estudios universitarios en Educación Física, pero donde los pueda conjugar con el ciclismo de alto nivel. “En mi caso estuve yendo a la Universidad de Costa Rica en Puntarenas, pero ahí no me acomodaba al horario; era todo el día en la universidad de lunes a viernes, y solo me quedaba el fin de semana para entrenar. Trataba de entrenar algo entre semana pero se me complicaba mucho, al ser de Orotina se me complica más el traslado a San José, y al ser una universidad pública no podés acomodar los horarios a como vos lo necesitás, sino a como están establecidos, y eso fue algo que me complicó más. La idea es poder estudiar en una universidad donde pueda tener una mejor flexibilidad de horarios”. Para ella, el hecho de que Barranquilla tenga un clima similar al de la “Ciudad de las Frutas” le ayudó a obtener la medalla, a pesar de que solo tuvo dos días para reconocer el circuito barranquillero antes de la competencia, y a que no se parece en nada a los trazados en los que se entrena.

Por otro lado, la nadadora Helena Moreno encontró la oportunidad de dedicarse a su deporte a tiempo completo, complementado con los estudios, gracias a que fue admitida en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, a donde se mudará en agosto. Ella tiene una “marca B” para entrar a Tokio 2020 en 800 metros libre (8’48”.11), puede encontrar las condiciones idóneas para llegar a Japón con la “marca A” que garantiza el boleto; y aunque eso implica que deba bajar cerca de 15 segundos, por lo menos tiene hasta junio de 2020.

Otra sin muchos problemas para conjugar deporte y estudios fue la taekwondista poomsae María Auxiliadora Guillén, quien ganó plata y bronce en Barranquilla. Ella solo tuvo que trasladarse hace tres años de su natal Turrialba a rentar un hogar estudiantil en San Pedro de Montes de Oca para cursar sus estudios de Tecnologías de Información para Gestión de Negocios en la Universidad Latina, y de allí le es más sencillo desplazarse hasta la Federación Costarricense de Taekwondo, en Pavas. Además, el apoyo familiar, de la Federación y del Comité Olímpico Nacional le han ayudado en este aspecto. “En lo que es el transporte y todo eso, hace tres meses el Comité Olímpico me está dando un apoyo económico, una beca, la cual me ayuda muchísimo a financiarme lo que es el transporte. Pero antes de eso tengo como seis años de estar en la Selección, todo me lo dan mis papás para poder ir a los entrenamientos, pero los viajes con la selección, los fogueos, de eso se hace cargo la Federación Costarricense de Taekwondo”, dijo.

Guillén confirmó que el traslado a la capital le ayudó a ser más constante con los entrenamientos de la Selección, ya que pasó de asistir una o dos veces por semana a hacerlo diariamente.


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