Andrea Vargas puso el oro para Costa Rica en Barranquilla

La delegación costarricense posee seis medallas de plata y 17 de bronce.

La atleta Andrea Vargas fue la encargada de ponerle el brillo dorado al medallero de Costa Rica en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se están llevando a cabo en Barranquilla, ciudad colombiana, donde –al cierre de esta edición– Costa Rica acumula ya 24 preseas.

Vargas subió a lo más alto del podio tras ganar la prueba de los 100 metros con vallas con un tiempo de 12:90 segundos, dejando atrás a la haitiana Vanessa Clerveaux y a la jamaiquina Jeanine Williams.

La presea dorada de Vargas se une a las de plata que han conseguido los taekwondistas Juan José Soto, Katherine Alvarado y María Auxiliadora Guillén. Además hay que sumar la del dúo de rácquetbol masculino, conformado por Andrés Acuña y Felipe Camacho. Ellos ganaron todos sus juegos de fase de grupos y muerte súbita ante oponentes de Guatemala, Venezuela, Honduras, Cuba y Colombia, casi todos en solo dos parciales. Únicamente el dúo cubano les hizo jugar los tres sets, aunque Acuña y Camacho siempre consiguieron imponerse.

Sin embargo, en la final enfrentaron a los mexicanos Álvaro Beltrán y Daniel De la Rosa, quienes se hicieron demasiado para los jugadores nacionales y les ganaron el oro en la distancia mínima.

Acuña también se adjudicó un bronce en individuales luego de aguantar hasta las semifinales, a donde llegó tras ganarle a oponentes de Colombia, Venezuela, República Dominicana y dos de Cuba. Ya en la antesala por un lugar en la final, De la Rosa lo eliminó por la vía rápida.

El rácquetbol también tuvo otro bronce en dobles femenino con Melania Sauma y Maricruz Ortiz, aunque ambas tuvieron un andar irregular, ya que durante la fase de grupos sucumbieron contra las colombianas Adriana Riveros y Cristina Amaya, y las mexicanas Paola Longoria y Samantha Salas. Como eran siete parejas, la azteca quedó sembrada en semifinales por su mejor ubicación y el resto debió enfrentarse en los cuartos de final. En esta instancia, Sauma y Ortiz dieron lo mejor de sí y lograron ganarle al dúo cubano conformado por María Viera y Yusleidis Allué para asegurarse una presea. En las semifinales volvieron a enfrentarse a Longoria y Salas, quienes ganaron nuevamente y luego se dejaron el oro.

Otro deporte que deparó bronces fue la natación, con Helena Moreno. Además del ya obtenido en los 400 metros libre, se anexó el del doble de la distancia y, también, con un tiempo considerado “marca B” o “marca de selección” para los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (8 minutos, 48 segundos y 11 centésimas). Eso la haría elegible para ser invitada por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional de Natación (FINA) una vez terminadas las “marcas A” que dan elegibilidad automática para el torneo en cuestión, además de los cupos para solo relevos o para universalidad (comodines).

De todos modos, Moreno aún tiene tiempo hasta el 29 de junio de 2020 para lograr la A (8’33’97’) y entrar de manera automática, o incluso, podría bastarle con lo ya hecho para competir en los 800 metros libre al no haber de momento ninguna otra nadadora nacional que esté cerca de conseguir estas marcas. Mucho menos las A, en esta prueba, ya que la FINA y el COI ponen a cada país un límite máximo de dos competidores con marca A por sexo y prueba, o una marca B aunque no haya pasado ninguno con la A.

Finalmente, el karate obtuvo tres preseas adicionales de bronce, con José Román, Gabriel Vargas y Roy Lee Gatjens.

Román se deshizo del puertorriqueño Jonathan Ramírez y el nicaragüense José Rivas para llegar a las semifinales de la categoría de -60 kg, donde fue vencido por el colombiano Andrés Rendón.

Vargas doblegó por puntos al mexicano Alan Cuevas, empató contra el cubano Darián Díaz y le ganó por decisión arbitral o hantei al salvadoreño Aarón Pérez, antes de naufragar por puntos en semifinales ante el venezolano Jhosed Ortuño por los -75 kg.

Por último, Gatjens superó al guatemalteco José Calderón por decisión dividida, pero naufragó por decisión unánime ante el mexicano Waldo Ramírez en fase de grupos, y ante el venezolano Antonio Díaz en semifinales, por la modalidad de “katas” o formas del karate. Esta última se distingue porque no hay contacto alguno sino muestras de técnicas con el fin de obtener el veredicto favorable de por lo menos tres de los cinco jueces evaluadores.

Entre las preseas plateadas destaca la alcanzada por la selección femenina de fútbol, que pese a caer ante México en la disputa por la medalla de oro, dejó un sabor muy dulce con su esfuerzo y buena presentación.

Estos números dejan a Costa Rica en la decimoquinta posición en el medallero general, que hasta el momento encabeza México con 106 oros, seguido por Cuba con 63 y Colombia con 56.

Algunos deportes, como el rácquetbol, han sido pródigos en medallas para Costa Rica.Andrés Acuña, y la pareja femenina conformada por Melanie Sauma y Maricruz Ortiz, son algunos ejemplos de ello.

Más medallas

Sin embargo, la cantidad de preseas ganadas por Costa Rica se va a incrementar debido a que los boxeadores Robinson Rodríguez y Julianna Rodríguez ganaron sus respectivos combates de cuartos de final en las categorías de menor pesaje en el deporte de los puños reglamentados (minimosca masculino, hasta 49 kilogramos; y mosca femenino, hasta 51 kilogramos) ante el hondureño Bayron Mollina, por decisión dividida; y la puertorriqueña Rose Matos, por decisión unánime; y las semifinales, per se, ya garantizan medalla.

También el rácquetbol por equipos de ambos sexos garantizó medalla, luego de que Acuña y Camacho se deshicieran de Venezuela en solo dos juegos y Ortiz Sauma hicieran lo mismo ante República Dominicana, y se metieran en las semifinales ante Cuba y México, respectivamente. En todos estos casos solamente queda por conocer el metal final.

Y hay otro boxeador, Abraham Mora, que estaba a un combate de garantizar medalla en el peso welter (hasta 69 kilogramos). Para ello, debía superar el sábado al cubano Roniel Iglesias por los cuartos de final.

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