Cultura

Voces para recordar a Carmen Naranjo

Al conmemorarse el décimo aniversario de su muerte, la Fundación que lleva su nombre y la Biblioteca Nacional abrieron la exposición Carmen Naranjo, voces en el tiempo, con el fin de fortalecer la memoria y el legado de la escritora.

El pasado 4 de enero se conmemoró el décimo aniversario de la muerte de la escritora nacional Carmen Naranjo. Para mantener viva su memoria hay una exposición abierta en la Biblioteca Nacional, la cual estará disponible hasta el 8 de marzo.

Carmen Naranjo, voces en el tiempo es una exhibición que recoge una serie de elementos en torno a la figura de la escritora, quien de estar viva el próximo 30 de enero cumpliría 94 años.

La escritora cumplió el 4 de enero diez años de fallecida. (Archivo Semanario Universidad).

Ensayista, novelista, poeta: Naranjo era una mujer de convicciones firmes y paralela a su carrera literaria desarrolló una amplia hoja de servicio público que la llevaron a ser Ministra de Cultura entre 1974 y 1976, así como directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social. En sus textos, por conocer los entretelones de la burocracia, tejió varias tramas alrededor de esa área, al mismo tiempo , fue una costarricense comprometida con la tradición y la cultura popular, y  dueña de una voz única e involucrada.

Virginia Borloz, presidenta de la Fundación Carmen Naranjo, destacó la coherencia de Naranjo a lo largo de su vida y su entrega absoluta con los valores que consideraba debían prevalecer tanto en la función pública como en el ámbito privado.

Borloz, además, conoce muy bien la producción de Naranjo, no solo por haber estado cerca de la escritora en los últimos diez años de su vida, sino también porque había publicado un libro que analizaba la obra de la creadora de Los girasoles perdidos (2003).

La actual exposición se compone de afiches de gran tamaño que recogen diferentes elementos que conectan directamente con la vida de Naranjo.

Hojas de la finca Olo, en Alajuela, era un espacio de absoluta libertad material y de pensamiento, al punto que Naranjo con su ironía la denominaba como una “Independiente”, en conjunto con un vídeo conforman parte de la propuesta con que se encontrará el observador de la exhibición en la Biblioteca Nacional.

Enero le pertenece

Naranjo bien pudo haber hecho suyos aquellos versos del poeta Isaac Felipe Azofeifa de su poema Abril, con solo cambiarle el nombre al título de la composición.

Decía Azofeifa:

Abril me pertenece.

A él regreso sin remedio.

Pasa y desaparece. Es un juego.

El juegi de la edad -mi edad- y

del tiempo que se cuela entre los dedos

como un agua que fluye y fluye.

No como aire, no, porque la edad

se queda. Tiene antes y ahora.

Tiene ayer y mañana.

Siempre ocurre, hasta que un día

ya no es edad, es muerte.

Enero era el territorio temporal de Naranjo. Había nacido un 30 de enero de 1928 y murió un 4 de enero de 2012.

En 2018 la exposición “De la palabra a la imagen, Carmen Naranjo, una apreciación plástica” mostraba el manuscrito de Los perros no ladraron, una de las principales obras de la autora. (Archivo Semanario Universidad).

Por eso, Borloz considera que esta conmemoración es especial, porque se cumple ya una década sin la presencia física de Naranjo, quien era oriunda de Cartago, pero vivió sus últimos días en Olo, Alajuela.

“Venimos conmemorando desde hace cinco años la memoria de Carmen Naranjo, pero en esta ocasión es especial por ser el décimo aniversario de su muerte. Y ella, como sabemos, nació y murió en enero. Vamos a realizar, eso sí, actividades todo el año para recordar a nuestra escritora”.

Materiales en poder de la Biblioteca Nacional, libros y la plástica por medio de dibujos que dejó la escritora forman esa gama de elementos que dejó como herencia la ensayista y que sirven para resguardar su memoria.

Todos esos elementos evocan en Borloz la figura cálida y muy humana de Naranjo, a quien visitaba en los últimos años en compañía de algunas de sus amigas más cercanas, como el caso de Ligia Barboza.

Para Borloz, la apertura de la Biblioteca Nacional al acoger la exposición es una muestra de cómo se puede mantener viva, sobre todo para las futuras generaciones, la memoria de Naranjo, quien siempre fue consecuente con sus ideales de igualdad y de libertad,  siempre se caracterizó por ser una mujer luchadora y que supo, en su época, sobreponerse a muchos obstáculos que se le presentaban por el simple hecho de ser mujer.

Aquellas conversaciones en Olo fomentaron a lo largo de los últimos años de vida de Naranjo la admiración de Borloz, quien recogió el testigo de sacar adelante la Fundación, ente que recibió el patrimonio material e inmaterial que dejara la escritora, pero que como afirma la propia presidenta, no es inagotable. Por eso, en un futuro cercano el gran desafío es volver estable el mantenimiento de la organización, en aras siempre de difundir el pensamiento de Naranjo, quien en muchos de los aspectos sobre la lucha de las mujeres y sus claras posturas políticas se adelantó a su tiempo.

A raíz de que Naranjo murió un 4 de enero, este mes era idóneo para lanzar la exposición al público costarricense, el cual podrá observar la propuesta de manera gratuita en la Biblioteca Nacional.

La exhibición estará abierta en la Biblioteca Nacional durante enero y febrero, y se cerrará el 8 de marzo. (Foto: Biblioteca Nacional).

Ecos y voces

Fotos, videos y elementos literarios que recuerden a la escritora que fue capaz de frecuentar diversas modalidades de la literatura en la que procuró siempre desentrañar ese algo humano irrepetible, así como en muchos casos buscó retratar al ser costarricense, tan escurridizo y a veces tan inclasificable por eso de lo que la narradora siempre huyó: su falta de coherencia y ese “bombetismo” que aflora tantas veces en el ser nacional.

“Con la exposición pretendemos que se escuchen las voces en el tiempo de Carmen Naranjo. Eso se traduce en afiches de gran formato y en un video. Sus voces se levantaron desde sus primeras publicaciones. Y esas voces provocaron ecos. Y ella siempre mantuvo su talante de mujer pública y comprobada probidad y entrega. Sus voces continúan hoy, cuando recordamos a la creadora singular que fue y a la artista plástica”, dijo Borloz.

Carmen Naranjo, voces en el tiempo es eco por medio de la obra, por medio de las tantas veces que la escritora alzó su voz y dijo presente en numerosas luchas en pos de la justicia  y la igualdad de los más desposeídos.

Una Carmen desconocida

En 2018 la Fundación que lleva el nombre de la escritora, en conjunto con el Museo Calderón Guardia,  presentó la exhibición De la palabra a la imagen, Carmen Naranjo, una apreciación plástica, en la que se recogía una faceta poco conocida de la creadora de Los perros no ladraron (1966), como fue la de su gusto por la plástica, en especial el dibujo.

En esa ocasión, 110 cuadros realizados en diferentes soportes dieron cuenta de una escritora siempre atenta a captar el instante, ese que por lo general no regresa y que por lo tanto era necesario atrapar el vuelo para inmortalizarlo en el tiempo y en el espacio y que las generaciones futuras pudieran observarlo con el transcurrir de los años.

En esa oportunidad, el curador de la muestra —el director del Museo Calderón Guardia Luis Núñez Bohórque— y la Fundación buscaban presentar aquellos dibujos como un trabajo complementario al de la palabra firme y comprometida de la escritora.

Los dibujos revelaban la capacidad de Naranjo para no dejar escapar ningún elemento cuando lo consideraba significativo para que hilara una historia de las muchas que escribió, aunque su plástica puede interpretarse de manera independiente.

La autora de libros como Camino a medio día (1968) y Memoria de un hombre de palabra (1968); de poemarios como América (1961); Canción de la ternura (1964), Misa a oscuras (1967) e Idioma de invierno (1970); y de cuentos como Hoy es un largo día (1974), Pasaporte de palabras (1998), Los poetas también se mueren (1999) y Los girasoles perdidos (2003), dejaba entrever con sus dibujos a una autora total, que busca aprehender los signos de su tiempo.

La mirada hacia afuera a través de múltiples ventanas caracterizaba a muchos de los dibujos seleccionados en la exhibición de 2018. La ventana, en sí misma, encerraba una metáfora muy poderosa por el sencillo hecho de que no solo se mira hacia el exterior, sino que en el acto también se buscan las huellas hacia adentro.

La saturación era otro de los rasgos que se podían captar en su propuesta plástica. Y a la par de ellos la ecología y la naturaleza como elementos preponderantes.

De ahí que a nadie le extrañara que Naranjo hiciera de Olo un lugar utópico que, si bien existía en la realidad, estaba revestido de ficción y ambiciones, de aspiraciones y de luchas ganadas y perdidas a lo largo del tiempo. En Olo tenía cabida a raudales la poesía.

“En Olo

la lluvia sabe a miel

naranjo de sol

culantro en semilla

beso de bienvenida

regocijo en el tiempo

flor de un largo verano

noche sonámbula

escarcha de tréboles”

Así lo dejó dicho Naranjo, quien antes había agregado que Olo era “pequeña finca de café y frutales, árboles verdes y frondosos, una república independiente y soberana, sin bancos ni mercados. Es solo un ejemplo del respeto a una tierra generosa, libre de manejos explotadores, donde radica la libertad de ser lo que los buenos sueños anticipan”.

Legado en versos y sueños

A pesar de su partida el 4 de enero de 2012, la idea de la Fundación que preside Borloz y en la que le acompaña una junta directiva es que la palabra y la imagen de Naranjo perduren en el tiempo.

Que sus múltiples voces se escuchen sobre todo entre las nuevas generaciones, para que sean capaces de conectar con una escritora que se distinguió por su rigurosidad, su compromiso, su ética y su afán de servir desde la palabra que cuestionaba, que alumbraba y que iba más allá de los contextos.

El propósito de Carmen Naranjo, voces en el tiempo, es que quienes visiten la exposición se motiven para adentrarse en el universo de Naranjo, quien mediante su obra pretendió adentrarse en asuntos y problemáticas para procurar sumergirse en labores de gran envergadura para sus lectores.

Y la única manera de mantener viva esa llama, sostiene Borloz, es recordar a Naranjo mediante sus escritos y esa otra mirada, la de su creación plástica, con la que abordó y cimentó sus creaciones.

“En la Fundación Carmen Naranjo nos inspiran tres pilares: memoria, difusión y educación”, destacó Borloz.

“Estas voces en el tiempo hacen perdurar y conmemorar su nacimiento y su muerte. Es continuar difundiendo su palabra, que fue sumamente coherente. Ella fue, en ese sentido, un ejemplo a seguir y a retomar en estos tiempos. Se mantiene la vigencia de su pensamiento, que era atemporal y universal”.

Larga ausencia

Ya han transcurrido 10 años de la muerte de Naranjo, y Borloz y quienes han venido fortaleciendo el legado de la escritora son conscientes de que una década es un período significativo, sobre todo porque “nadie quiere hablar de los muertos”.

Además, se corre el riesgo de que la autora, como ha pasado con tantas figuras del pensamiento y la cultura costarricense, caiga en el largo e irrevocable olvido.

Por tal motivo, Borloz destaca una de las acciones impulsadas por la Biblioteca Nacional y que consiste en haber digitalizado toda la obra publicada de Naranjo.

Pronto estará disponible para lectores e investigadores, tanto dentro como fuera del territorio nacional.

Y es que la escritora sigue suscitando intereses en diversas partes del mundo, y así lo corroboran las consultas de estudiantes que llegan a la fundación desde distintas universidades.

Además de la obra publicada, hay una gran cantidad de materiales que en un futuro cercano tendrán que ver la luz mediante una publicación que se coordinará con el conjunto de las editoriales del Estado y que recogerá la obra inédita de Naranjo.

Borloz explica que se habla de una amplia producción entre poesías y otros géneros que Naranjo cultivó como escritora.

El objetivo, adelantó Borloz, es que se haga una publicación de las obras completas de Naranjo como una forma de fortalecer la memoria de una escritora que trató por muy diversos medios de abordar la idiosincrasia del costarricense.

Todo ello viene a redundar en que las distintas voces que conforman el ideario de Naranjo no solo están vigentes, sino que reclaman un lugar en el imaginario de la cultura nacional, esa a la que con tanta pasión y entrega sirvió Naranjo a lo largo de toda su vida.

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