Violista costarricense hará gira en Japón con la orquesta Virtuosi di Praga

Exalumna del Castella se une a una de las agrupaciones de cámara más reconocidas de Europa.

La violista costarricense Nicole Hernández, quien estudia desde hace cinco años en el conservatorio České Budějovice de Bohemia del Sur, en la República Checa, tocará con la prestigiosa orquesta de cámara Virtuosi di Praga, en una gira que la llevará por las principales ciudades de ese país asiático, incluida Hiroshima.

Hernández, de 23 años, está vinculada a la música desde que tenía seis, cuando entró a primaria en el Conservatorio Castella, en el que también cursó la secundaria y estudió, sobre todo, violín, aunque también tocó la flauta y el piano.

Fue el propio Oldřich Vlček, violinista y fundador de la orquesta en 1976, renovada en 1990, quien, al incorporar nuevos instrumentos, directamente la invitó a formar parte de la agrupación en un tour a Japón.

Nicole Hernández hará su primera gran gira como violista con la orquesta Virtuosi di Praga, la cual goza de gran reconocimiento en el mundo de la música clásica.
Nicole Hernández hará su primera gran gira como violista con la orquesta Virtuosi di Praga, la cual goza de gran reconocimiento en el mundo de la música clásica.

“Cuando recibí la invitación no lo podía creer porque Virtuosi di Praga es una orquesta muy reconocida en Europa. Fue como un sueño hecho realidad”, expresó Hernández en una visita que hizo al país para ver a sus familiares.

La violista, oriunda de Jorco de Aserrí, hija del músico Pablo Hernández y de la profesora de francés Lilliana Zamora, explicó que desde que ingresó al conservatorio České Budějovice le asignaron como tutora a la profesora rusa Larissa Kolcova y que mediante su dirección ha logrado progresos significativos, por la alta exigencia a la que debe someterse.

“Al trabajar con solo una profesora ella puede darle seguimiento a mi progreso y ello es relevante porque se nos enseña una técnica determinada, en este caso, cómo tocar la viola. Larissa es de la vieja escuela rusa, lo que significa que se ha de tener mucha disciplina y empeño para poder avanzar con ella.

Para que empiece a conocer las particularidades de Virtuosi di Praga ya Hernández se integró a los ensayos y ya hizo su debut con la orquesta.

En Japón, Hernández y la Virtuosi di Praga realizarán seis conciertos entre el 2 y el 11 de diciembre: el primero de ellos será en la ciudad de Miyasaki, el segundo en Omiya, el tercero en Fukuyama, el cuarto en Hiroshima, el quinto en Kagoshima y el sexto en Yokosuka.

GRAN TRAYECTORIA

La Virtuosi di Praga tiene, desde 1976 a la fecha, una amplia trayectoria en conciertos, así como una amplia discografía. Desde el 2001 el principal director invitado de la orquesta ha sido el italiano Alfonso Scarano, pero también ha sido dirigida por prestigiosas figuras como V. Neumann, A. Rahbari, Ch. Benda, N. Athinaios, P. Schreier, P. Meyer H. Griffiths, H. Rilling  y J. Swoboda.

“La lista de solistas con quienes la orquesta ha tenido el placer de tocar incluye a renombrados artistas como Plácido Domingo, José Cura, Barbara Hendricks, Mstislav Rostropovich, Igor Oistrach, Pavel Kogan, Mario Brunello, Sergej Krylov, Alexander Toradze y M. Vyskvorkina”, se destaca en su web oficial.

En su repertorio figura música de Beethoven, Mozart, Bach, Felix Mendelssohn, Vejvanovský, Rossini, Igor Stravinsky, Edward Elgar y Albert Roussel, entre muchos grandes compositores.

A lo largo de sus 42 años, la Virtuosi di Praga ha grabado más de 200 discos compactos con lo mejor de los compositores clásicos.

La orquesta realiza por lo general entre 10 y 15 conciertos en Praga; 30 en Eslovenia y entre 40 y 50 en países como Alemania, Italia, España, Grecia, Austria, Bélgida, Holanda, Francia, Japón, Estados Unidos y algunas naciones de América Latina.

LA EXCELENCIA

Para Hernández el tocar con la Virtuosi di Praga es un llamado más a la excelencia, como se lo ha inculcado a lo largo de cinco años Kolcova.

“Yo dedico, al menos, cinco horas diarias, incluidos sábados y domingos, a ensayar y estudiar todo lo relacionado con la viola, que es el instrumento que elegía, aunque no he dejado de tocar el violín”.

“En Costa Rica a veces los profesores son muy permisivos con los estudiantes, pero en mi caso me he encontrado con una máxima exigencia; aquí no hay días feriados ni libres, ni importa si es sábado o domingo, sencillamente hay que estudiar siempre para poder alcanzar altos niveles”.

La gira a Japón no es la primera de corte internacional que hará la violista, porque en años anteriores ya ha tocado con la orquesta de Bohemia del Sur, ciudad que se ubica a 150 kilómetros de Praga, en Austria y en Alemania.

En estos cinco años, la costarricense ha aprendido que dominar la técnica del instrumento elegido es fundamental, pero a la par de ello ha descubierto que no lo es todo: “La música clásica es muy dura. Tiene muchas reglas a seguir, pero eso no es suficiente. El músico ha de tener la capacidad de expresar, de transmitir ese sentimiento de lo que está tocando, así es que puede conmover a su público. A eso es a lo que aspiramos todos los músicos del mundo”.

Mientras habla de este tema, a Hernández se le nota la pasión sobre lo que representa para ella la música.

“La técnica se hizo para ayudar al intérprete, pero lo más valioso es expresar un sentimiento, porque cada persona entiende y siente la música de forma distinta. Mi objetivo es ser muy buena y a través de la música despertar una sensibilidad, porque la música clásica es muy profunda”.

Ahora que se dedica a la viola, Hernández reconoce que debe hacer un esfuerzo mayor al que le representó tocar el violín. “El violín suena sin esfuerzo, mientras que la viola requiere más, dado que su sonido es más grave. A veces me cuesta la relajación y estar tranquila al hacer determinada interpretación, porque a una le preocupa mucho la técnica, pero insisto en que la música es transmitir un sentimiento”.

La violista destacó que uno de los aprendizajes mayores obtenidos hasta ahora en su estancia en República Checa es que a la par de la técnica se necesita mucho trabajo psicológico para estar a la altura en los conciertos y en las interpretaciones frente a jurados calificados.

“Los músicos tenemos buenos y malos momentos. Hay días en que una no quiere que se acabe una pieza y otros en que se dice: ‘Dios mío, pero esto nunca se va a terminar’. De ahí la relevancia de la preparación mental. Es tan importante que mi papá me ha contado que muchos músicos, pese a su gran preparación, muchas veces se bloqueaban cuando tienen que dar un concierto”.

TERAPIA PARA EL ALMA

Hernández cuenta que la música clásica, a esa misma a la que mucha gente le tiene cierto temor por no contar con elementos técnicos para entenderla, eleva el espíritu y encierra un gran componente terapéutico.

“Hay que insistir en que para disfrutar una sinfonía de Gustav Mahler no es necesario saber de música clásica o para gozar con un concierto de Frédéric Chopin”.

En su caso, recuerda que su paso por el Castella fue determinante para desde muy pequeña desarrollar ese amor al arte en general y a la música en particular.

“Tengo que decir, aunque no sé si es prudente, que en el Castella para nosotros muchas veces era más importante ir a ensayar una pieza o una obra de teatro que asistir a clases de matemática”.

Un ambiente en el que las artes y en especial la música clásica gozan de buena salud fue el que se encontró en el conservatorio České Budějovice e incluso en las calles de Bohemia del Sur y en Praga.

Ni el crudo invierno con que la recibió Bohemia del Sur en enero de 2014, con temperaturas con más de diez grados bajo cero, ni el desafío de tener que empezar a volar por sí misma, socavaron su ilusión de dar el gran salto en el ámbito internacional de la música.

La gira a Japón es la primera gran escala en ese sueño: “No sé a dónde me va a llevar la vida. Voy a ver hasta dónde puedo llegar”.

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