Una librería llena de “caos” y maravillas

Expo -10 es una librería de segunda mano en el corazón de San José, la cual cuenta con más de 250.000 volúmenes, según su dueño, a disposición de los lectores.

Quien visite por primera vez Expo-10 corre el riesgo de devolverse sin ni siquiera haber entrado al local: lo recibe una montaña de libros apilados al azar y la sensación de que no es un buen lugar para comprar libros usados.

Esa primera impresión de desorden y caos, si se da el paso de entrar a donde están los estantes, poco a poco se va diluyendo, porque con el paso de los minutos o las horas, según el tiempo del comprador, el amante de los libros se dará cuenta de que llegó al lugar adecuado.

Expo -10, ubicada entre la calle 5 y 7, avenida 14 en San José, a 225 metros al este de la Clínica Bíblica, es la librería de segunda mano más grande de Costa Rica. Hay otras librerías de usados como Libro Azul o Ariel, esta última la de mayor permanencia, dado que fue fundada en 1943, pero no tan grandes como la primera citada.

Rónald Chinchilla empezó con la librería de segunda mano por una situación especial y 30 años después cuenta que es una de sus grandes aventuras en la vida.

Rónald Chinchilla, codueño junto a su esposa Lorena Pérez, explica que tiene entre 250.000 y 300.000 volúmenes a disposición de los lectores, quienes encontrarán libros de todo tipo, desde ejemplares de cocina o arte, hasta novelas, ensayos, historia de Costa Rica, historia de América Latina, novela negra, novela rosa, bestsellers, en fin, una oferta extraordinaria.

La librería abrió sus puertas de una forma un tanto azarosa, porque en realidad lo que hizo Chinchilla, en 1988, fue alquilar un local en la Avenida 10 para vender cerca de 7.000 libros  de su biblioteca personal, así como algunas joyas musicales, debido a una situación especial por la que atravesaba en ese momento.

“El nombre se debe a que en aquella época a todo se le llamaba expo y a que estábamos en la Avenida 10. Nos hemos ubicado en varios lugares y en este local estamos desde hace 19 años”, detalló el librero.

Con el paso de los meses, Chinchilla descubrió que la venta de libros y de Long Plays (LP, larga duración, en castellano) podría ser una actividad rentable y poco a poco se fue enamorando de vender libros, lo que le marcaría los últimos 30 años.

Antes de convertirse en un librero calificado, Chinchilla había sido gerente de mercadeo de varias firmas nacionales e incluso centroamericanas, pero el azar lo llevó al ámbito de los libros y de él no salió más.

El codueño de Expo -10 es graduado en administración de empresas por la Universidad de Costa Rica (UCR), pero al día de hoy asegura que la mayor aventura de su vida es haber descubierto el mundo de los libros usados.

DESCATALOGADOS

A diferencia de otras librerías de usados en las que prevalece cierto orden, en Expo -10 hay estantes pero los libros se han puesto ahí sin seguir un orden predeterminado y la razón de ello la especifica Chinchilla: “muchas veces me han dicho que por qué no hago un catálogo y ordeno los libros, pero hacer eso sería quitarle libertad a los compradores y no queremos proceder así de ninguna manera. Lo que pretendemos es que la persona venga, busque y deje el libro donde quiera, es decir, que tenga total libertad para buscar lo que necesita”.

Y así es como usted puede adentrarse entre miles de libros en los que, si tiene paciencia y sabe buscar, encontrará verdaderas joyas, las cuales son imposibles de hallar en librerías tradicionales.

Este ejemplar del Espíritu del 48, escrito por José Figueres Ferrer con el auxilio del periodista Guillermo Villegas Hoffmeister y el capellán del Ejército de Liberación Nacional Benjamín Núñez, apareció en la librería con una dedicatoria del autor.

Libros sobre historia de Costa Rica, volúmenes publicados por editoriales nacionales pero que ya no están en el mercado, autores extranjeros prácticamente imposibles de rastrear en otros lugares como algunas publicaciones de Enrique Jardiel Poncela y colecciones como “Los clásicos”, de la editorial W.M. Jackson Inc., cuyas primeras ediciones se hicieron en México en 1973, se pueden encontrar en Expo-10.

La dinámica que prevalece en la librería es que el comprador hurgue con total tranquilidad y solo recibe la atención de Chinchilla o de Pérez en caso de que realice una determinada consulta.

Si lo hace se topará con la agradable sorpresa de que Chinchilla es no solo un buen conversador, sino que sabe de literatura, al estilo de los viejos libreros.

“Mi esposa a veces me dice que yo le dedico mucho tiempo a un comprador, pero es que este es el gran sentido que yo le encuentro a un negocio como este”.

Y si se trata de saber en qué estante se encuentra un autor, Pérez tiene un manejo envidiable que le permite guiar con facilidad a su interlocutor.

Con el pasar de los minutos o las horas –lo aconsejable es que quien vaya a Expo-10 lo haga con tiempo– descubrirá que aquel ambiente de desconfianza y de desorden que percibía al principio se va transformando en uno en el que se siente cómodo, por lo que se vuelve difícil salir del lugar ante las numerosas opciones que van apareciendo. Ir a Expo-10 se transforma así en una verdadera experiencia y se aleja de una simple compra.

UN COMPRADOR QUE SABE

Tras 30 años de estar al frente de la librería, Chinchilla explica que el comprador que acude a Expo-10 tiene la característica de saber de libros.

“Se nota que sabe lo que necesita y uno entiende que este comprador es un buen lector”. De acuerdo con su cálculo, a su local acuden en promedio 40 personas por día, y llegan ahí porque lo que buscan no lo encuentran en ningún otro lado, o porque van con alguna referencia de un comprador anterior.

Por el posicionamiento que en la actualidad tiene Expo-10, a ella no solo llegan los compradores, sino también los vendedores.

Lorena Pérez, codueña de la librería, tiene hoy un excelente manejo para encontrar autores en medio de miles de ejemplares.

Muchas son las personas que van a la librería con los textos que por alguna razón quieren vender. Por lo general, encuentran una respuesta positiva; no obstante, Chinchilla aclara que de un tiempo para acá lo que son diccionarios, revistas, enciclopedias y textos escolares no se compran.

“En el caso de los textos escolares, me parece que el Ministerio de Educación Pública (MEP) es corresponsable de que cada año se cambien, porque eso es favorecer a las editoriales, cuando el contenido entre uno y otro libro no es tan distinto”.

El administrador puntualiza que el vendedor, que valora mucho sus textos, siempre arriba con la idea de “un precio ideal”, pero que ha de ubicarse en “el valor real” para que la operación de compra-venta resulte exitosa para las partes.

A Chinchilla le llama la atención que entre el público que visita Expo-10 haya un buen número de jóvenes entre 20 y 30 años.

“Son muy buenos clientes y tengo la impresión de que son muy buenos lectores. Cuando vienen, ya saben qué es lo que buscan”.

El tipo de libros que hay disponibles y los precios son dos de los bastiones que favorecen a una librería como la suya, confiesa.

“En promedio el libro de mayor precio que puede encontrar nuestro comprador tiene un valor de ¢5000, y de ahí para abajo podrá encontrar una gran oferta de textos”.

Los tiempos difíciles, como los actuales desde el punto de vista económico, son buenos para las librerías de segunda, porque la gente encuentra libros de calidad a precios asequibles, recordó.

En Expo-10 es válido recordar aquello que decía Jorge Luis Borges en su ensayo El libro: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro”.

Y en ese mismo ensayo, agregaba: “En César y Cleopatra de Shaw, cuando se habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de la humanidad. Eso es el libro y es algo más también, la imaginación”.

La magia de los libros en estantes o amontonados se puede disfrutar en Expo-10 y la gran variedad a que tiene acceso el visitante hace de este espacio un lugar para aquellos que aún hoy le rinden culto al libro.

JOYAS

Chinchilla destacó que de vez en cuando se topan con verdaderas joyas, en especial aquellos textos que se refieren a la historia de Costa Rica. De esa forma, le han llegado libros editados entre 1880 y 1890.

“Muchos de esos libros los tengo en una colección personal, porque me gusta mucho la historia de Costa Rica y quiero que cuando me muera me recuerden como unviejillo” que sabía mucho de la historia de mi país. Es una forma de amar a este país, porque a veces tengo la impresión de que no tenemos claridad ni conciencia de lo que somos, de nuestra identidad, de lo que valemos, y eso hay que transmitirlo a los jóvenes”.

Para evitar el “caos total” siempre hay alguien tratando de ubicar libros en estantes y espacios, para que el comprador se movilice sin dificultad por el local.

Como una prueba de las joyas que se encuentra, Chinchilla le pide a su esposa Lorena que le busque un ejemplar del Espíritu del 48, el libro en el que José Figueres Ferrer cuenta la versión de la guerra del 48 con el auxilio de Guillermo Villegas Hoffmeister y el padre Benjamín Núñez.

Casi de inmediato, ella lo encuentra y lo muestra. El libro tiene una dedicatoria de puño y letra de don Pepe al coronel Domingo García Villalobos, al que se dirige como “buen amigo y bizarro compañero de armas”.

–¿Lo tiene a la venta? –No, desde luego que no, dice Chinchilla, tras esbozar una sonrisa.

El otro día adquirió una colección completa de novela amorosa de 1910, así que la librería es foco de atracción de textos especiales.

TAMBIÉN HAY LP

Aunque Chinchilla es un amante de los libros, su mayor pasión es la música y esa es otra de las características que definen a Expo -10 desde que abriera hace 30 años en escena en la capital.

A quien le guste la música popular, podrá ir a la librería a buscar LP de música popular costarricense así como tangos y otros géneros de artistas nacionales e internacionales.

Una muestra de que los “caza tesoros” de la música popular no pierden tiempo es el escritor y académico Mijail Mondol, quien mientras se realizaba la entrevista apareció en busca de elepés y al final salió con cuatro discos.

“Mi mayor pasión es la música popular y creo que tengo la mejor colección de música popular costarricense. Mucha de la música que vendí cuando empecé con la librería la he ido recuperando poco a poco”, aseguró Chinchilla.

Prueba de esa pasión es el programa de radio que todos los sábados, a las 11 a.m., transmite Chinchilla y que se llama Los bohemios y que se puede escuchar en Radio Nacional, 101.5 en FM.

“Es un espacio para hablar de la música popular. Aquí tenemos grandes compositores e intérpretes, pero muchas veces no los valoramos como se lo merecen”.

La pasión que en realidad define a Chinchilla es la cultura: sea por medio de los libros o la música y ese afán hizo, con el paso del tiempo, que su compañera de vida se llegara a enamorar tanto del proyecto, que hoy es una auténtica defensora de la librería.

Si se mira con detenimiento, Expo-10 ha contribuido a enriquecer el acervo de miles de lectores a lo largo de 30 años, por lo cual ya se ha ganado un lugar en la difusión de la cultura del libro y la lectura en Costa Rica.


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