Una bandada que vuela contra la discriminación

En la diversidad está el gusto, eso es lo que aprenden los personajes de un nuevo musical gestado como iniciativa interdisciplinaria de la Facultad de Artes de la UCR.

“Como en la bandada somos todos iguales, nos da miedo lo diferente”, sentenció con estupefactiva inocencia y franqueza uno de los personajes de La Bandada: Musical urgente para tiempos convulsos, obra aún en ensayos, en camino a cobrar vida, en el Teatro de las Artes, el próximo 7 de setiembre.

“Eso que estás haciendo con la cara, hacelo con la voz” indicó a la actriz, la directora de la pieza, Roxana Ávila. Su tarea consiste en repasar ritmos de movimientos y parlamentos, trabajar la fluidez de cada escena, establecer dinámicas de interacción de los personajes e insistir a su elenco que en el teatro, la clave está en “cómo hacer del texto, vehículo de la emoción”.

En medio de todo ello, encontró el espacio para explicar que esta obra “está basada en la discriminación”. La pieza integra el uso de títeres y el aporte de estudiantes de todas las escuelas de la Facultad de Artes de la UCR.

Se trata de una historia que transcurre en dos planos. Por un lado, se presenta un mundo de los niños y niñas que juegan a pintar de negro algunos pájaros. El otro mundo es precisamente el de esas aves, la bandada cuyos miembros son todos de color blanco.

Esta bandada se siente amenazada porque su hábitat y acceso a alimentos se ha visto reducido. Por ello, lentamente desarrolla una actitud que puede describirse como xenofóbica e intolerante, sobre todo ante otra variedad de pájaros negros. Así, la bandada de pájaros blancos mata a los pájaros negros que se adentran en su territorio por considerarlos una amenaza, sin percatarse que se trata de los mismos integrantes del grupo que han sido objeto de la travesura infantil.

Es precisamente cuando uno de los pájaros blancos descubre esa realidad, que el autocrático líder de la bandada proclama que “la verdad es muy peligrosa”.

“Pensar desde otro lugar”

Ávila detalló que el libreto fue escrito por ella y el compositor Carlos Castro, quienes han colaborado desde 1993 en producciones del Teatro Abya Yala.

Relató que cuando trabajaban en el texto se dieron las elecciones nacionales. En el contexto de la segunda ronda electoral “se notó una Costa Rica dividida entre quienes tienen mucho, que son los menos, y quienes tienen casi nada, que son los más. Eso se reflejó en las elecciones”, observó.

La directora, recientemente reconocida con el Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández a Mejor Dirección, apuntó que “en el discurso generalizado en Costa Rica, llegan los extranjeros y la imagen es que no podemos sostener a tanta gente. La respuesta nunca puede ser cerrarle la puerta a alguien, eso no es posible, no puede ser que la respuesta sea la xenofobia, todos estamos hechos de extranjeros, con excepción de las culturas originales. ¿Cuándo se pone la línea de que un extranjero es bueno o malo?”

Dijo que por ello decidieron “escribir algo que ayude a pensar desde otro lugar” y entonces se definió como “urgente para tiempos convulsos”, pues “la visión que tenemos de país está cambiando y tenemos que ayudar a cambiarla, pero para otro lado, no hacia la idea de cerrarnos; todo lo que sea meter miedo, enemistad, no va a ayudar. Éste es nuestro pequeño granito de arena, un canto al amor, a la amistad, a al tolerancia, a comprendernos”.

Luego, cuando ya estaba la pieza escrita, se abrió el proyecto interdisciplinario de la Facultad de Artes, la idea recibió apoyo de ese Decanato y cuenta con financiamiento de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS). Ávila explicó que la iniciativa pretende que estudiantes y docentes de las tres escuelas de la Facultad trabajen juntos.

La directora añadió, además, que originalmente se pensó como una ópera para niños y niñas, lentamente mutó a un musical que no es sólo para ese público.

El compositor Carlos Castro dijo que ese cambio se dio naturalmente, ya que es el tipo de obra que por su construcción metafórica, musical y lúdica puede ser “disfrutable y entendible por un chico de 8 años y por un chico de 94 años, creo que el tono que tiene de hacer las cosas con una sonrisa remite a la juventud de todas las edades”.

Añadió que es un “fiel creyente” en que la melodía es “la pastillita que el público se lleva a la casa” y que la fuerza que tienen los buenos musicales, como los de Andrew Lloyd Weber es que son “de alto calibre melódico”.

Castro, quien ha sido reconocido con un Grammy Latino y tres veces con el Premio Nacional de Música Aquileo J. Echeverría, detalló que buscó escribir melodías “tremendamente pegajosas y asequibles, interesantes sin dejar de ser retadoras para el público”.

Destacó, en ese sentido, que no se puede hablar de la melodía “en abstracto, una buena melodía puede ser de corte medieval o heavy metal, hay muchas diferencias”. Así, recurrió a una gama de géneros musicales reconocibles en la actualidad, sobre todo para un público joven, como reguetón, rock, pop, o salsa.

Al respecto, notó que si bien el texto y narrativa de la obra presenta un “contenido ideológico fuerte”, la música “trata de envolver ese contenido en un jarabe de fácil digestión y ese es el juego. Disfruté mucho, me reí mucho en algunas partes, la música debe tener de todo, también diversión, mucha música contemporánea ha perdido el humor. Éste es un musical hecho con mucho humor y mucho amor”.

Sofía Benavides y Lucía González son estudiantes de diseño escultórico de la Escuela de Artes Plásticas y son las encargadas de diseñar y construir los 25 títeres que se utilizan en la pieza musical, entre personajes pájaros y humanos. Ambas coincidieron en que la construcción de los muñecos constituye “un proceso de investigación de prueba y error” e informaron que en este caso, trabajan desde enero en el conocimiento del guión, la definición de la estética de la puesta en escena y la construcción de personajes.

Benavides expresó que lo más gratificante es crear los títeres con movimiento y “verlos en acción cuando un actor les da vida”. Por otra parte, González reconoció que el trabajo que llevan a cabo implica un proceso muy laborioso, “es un trabajo muy minucioso”; a lo que su compañera añadió que puede ser “hasta tedioso”, por la cantidad de detalles

Ambas artistas reconocieron que logran sacar adelante la tarea gracias al apoyo de muchas personas que han aportado “manos extra” y que quieren “investigar y mejorar”.


Brevísima temporada

La Bandada: Musical urgente para tiempos convulsos se presentará únicamente dos días, el 7 de setiembre a las 11 a.m. y 2 p.m., y el 8 a las 2 p.m. Las tres funciones serán de entrada libre. Roxana Ávila informó que la intención el año entrante es llevar la pieza de gira a diversas comunidades del país.


 


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