Cultura

Tras las huellas de Lorna Benavides

La artista costarricense, radicada en España, se acercó de nuevo a su tierra con una exposición en la que mostró su evolución y talento, y lo hizo con el trabajo en diferentes materiales como el mármol y el barro.

La artista costarricense Lorna Benavides presentó del 04 al 31 de agosto su exposición “Huellas de barro y piedra” en la Biblioteca Nacional, en la que desarrolló una serie de esculturas en las que la mujer, como ya es característico en su obra, no podía estar ausente.

La exhibición, como explicó Benavides, estaba planeada para antes de que la pandemia del COVID-19 acabara con todos los planes, motivo por el cual se dio un retraso de casi dos años, en los que trabajó y pulió con el entusiasmo para de compartir el trabajo con los costarricenses como ya ha hecho en otras ocasiones.

La mujer siempre ha sido un elemento constitutivo en la obra de la artista, que aquí la representa en “Swing”. (Foto: Cortesía de Lorna Benavides)

Sobre su exposición, la creadora, radicada en España desde hace más de tres décadas, detalló que “son huellas las que vamos dejando los artistas en cada obra, en este caso en piedra española y barro costarricense”.

Céfiro, en primer plano, se constituyó en una de las piezas de la exhibición que apreciaron cientos de costarricenses y de las que les presentamos una muestra. (Foto: Cortesía de Lorna Benavides)

Benavides, nacida en 1960, comentó que organizar una exhibición requiere un gran esfuerzo, por lo que agradeció a la Biblioteca Nacional y a quienes de manera directa le colaboraron en la consecución del gran objetivo de dar a conocer sus nuevas obras al público costarricense.

Con el afán de que los lectores de UNIVERSIDAD puedan apreciar de las propuestas de Benavides, si no pudieron asistir a la exposición, la cual solo se podía observar en la Biblioteca Nacional, en esta información se muestran varias de las obras de la artista, quien comenzó su formación en Costa Rica, la prosiguió en Madrid y finalmente culminó sus estudios en Valencia.

“Lo que tiene de fascinante la escultura es que es una realidad en concreto. Ocupa un espacio”, indicó la artista.

Con “Torso origami”, se muestra claramente la habilidad de la artista para plasmar su idea en la escultura. (Foto: Cortesía de Lorna Benavides)

Para Benavides, el material favorito para trabajar es el mármol, dado que “me encanta por su nobleza y por la memoria que encierra”. En su criterio, el mármol propicia una especie de paz y es materia que se ha ido cociendo a fuego lento en el tiempo.

De igual forma, reconoció que siente un gran respeto por la madera y, por eso, la trabaja con mucha humildad, mientras que del barro manifestó que tiene la particularidad de que se debe partir del centro hacia los contornos.

En “Mundo interior”, Benavides lleva a la reflexión a través de la escultura. (Foto: Cortesía de Lorna Benavides)

La escultura implica concentración, ritual, constancia, percepción, adujo Benavides, quien a pesar de permanecer fuera del país por tanto tiempo, siempre ha mantenido los vínculos con su tierra.

Sobre “Huellas de barro y piedra”, la escritora Macarena Barahona expresó: “Hermosas huellas de barro y piedra que nos presenta Lorna Benavides Romero, en esta casa nuestra, que guarda las huellas de letras, voces, música e imágenes de la patria. El mejor lugar para exponer las huellas de esta costarricense española que ha construido su vida en el vuelo del atlántico, en el movimiento del espacio de la casa taller de L’eliana, Valencia, a la casa Taller de Barrio Amón en San José, no podía ser mejor lugar”.

La escultura implica un ritual para la artista, según confesó. En la gráfica su obra “Ofrenda”. (Foto: Cortesía de Lorna Benavides)

Para Barahona, la propuesta de Benavides tiene una gran validez por la forma en que trabaja los distintos materiales:

“El barro, la sencilla tierra, el numen primario, la materia dúctil generosa que siempre está, como parte de la sangre de la Tierra, que es transitoria y viva. La piedra, donde vemos el paso del tiempo condensado en un solo elemento, en la materia abierta a la memoria de la mano, a la presión del tiempo de los años vida, de la luz de la antigüedad, la piedra metamórfica, hecha de sueños y pasajes, la que prefiere Lorna porque huele su trazo y encarna con preferencia los moldes de la estética de la escultora. Ella agradece y elige al mármol que guarda el tiempo imperecedero de las huellas de todos”.

La exposición constó de 20 esculturas, acuarelas y dibujos, por lo que aquí se incluyen algunos elementos para que puedan disfrutar de parte del desafío planteado por la artista.

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