Exposición de José Díaz en galería Art Flow

Sagrados y salvajes, metáforas fotográficas y otros equívocos

La imagen de un par de veloces chitas que asoman sus furtivas cabezas entre la espesura y el follaje, y la imponente figura de un león africano con una portentosa melena que se recorta sobre la silueta de las montañas

La imagen de un par de veloces chitas que asoman sus furtivas cabezas entre la espesura y el follaje, y la imponente figura de un león africano con una portentosa melena que se recorta sobre la silueta de las montañas no son el resultado de un tour fotográfico por las legendarias praderas del Serengueti en el norte de Tanzania, sino del ojo travieso de José Díaz, un fotógrafo para quien la idea precede a la mirada.

Son fotografías que apelan a que el espectador las complete. Imágenes que hablan de una realidad para aludir a otra, como aquella técnica de pintura medieval de los tranpantojos (pinturas cuyas imágenes engañaban al ojo). Son ilusiones, trampas visuales coleccionadas a través de quince años de trabajo y organizadas en dos magníficas series: Tender una trampa y Cámara Laica.

“El transformador”. José Díaz, de la serie Cámara Laica, fotografía digital, impresión sobre papel. Foto: (Archivo)

José Díaz (Zapote, 1966) es lo que se podría considerar como un todoterreno del fotoperiodismo. Durante dos décadas en diferentes medios gráficos ha fotografiado presidentes, astronautas, boxeadores, criminales, futbolistas, prostitutas, científicos, políticos, indigentes, empresarios y casi cualquier especie de la fauna humana.

Pero lo que presenta este jueves 16 de mayo, en la Galería Artflow de Avenida Escazú, no son imágenes de noticias, sino dos series de fotografías inéditas que recogen lo que ocurre en la mente de un fotoperiodista entre una asignación y la siguiente.

Son imágenes capturadas en el traspatio de las informaciones, explica Díaz, “mientras iba de camino, mientras estaba esperando o de regreso al periódico”. Esas capturas sumaron luego sentido y tema hasta consolidar dos conceptos gráficos potentes.

Para la crítica e historiadora del arte, Clara Astiasarán, estas serie fotográficas tienen en común el regusto por la estética popular.

En Tender una trampa Díaz fotografió paños o cobijas estampadas con imágenes de animales salvajes que, tendidas en los hilos de un patio rural del barrio Santa Cecilia, en Pérez Zeledón o en casas de comunidades indígenas de Talamanca, adquieren otra dimensión de sentido.

“Díaz entiende que la imagen no puede ser un recurso ilustrativo, no puede ser gratuita; la imagen debería proveernos no solo una historia, sino tantas como la capacidad interpretativa de cada uno de sus potenciales interlocutores. Una buena fotografía debería afectarnos como un espejo, debería explotar nuestro narcisismo o nuestro repudio”, analiza Astiasarán.

De la serie Cámara Laica, “Reciclaje y resurrección” puede leerse como una de las interpretaciones posibles de la religiosidad costarricense. Una interpretación gráfica  cargada de humor y crítica, en donde el lente convoca imágenes de cristos y vírgenes observadas de una manera insólita y provocativa.

Las imágenes se completan con marcos antiguos y títulos que el autor escogió para  crear en el espectador una complicidad o una duda.

Todas las obras se trabajaron en color con cámaras digitales (de distintas épocas y sofisticaciones). Las de la serie Cámara Laica están impresas sobre papel fotográfico y las de Tender una trampa están sublimadas sobre placas de aluminio.

“Dos tristes tigres”. José Díaz, de la serie Tender una trampa, fotografía digital sublimada sobre aluminio, 20 x 30 pulgadas. Foto: (Archivo)

La tercera no es la vencida

El rastro fotográfico de José Díaz trasciende su trabajo como fotoperiodista y como fundador de la agencia Ojo por ojo, la muestra Sagrados y Salvajes es su tercera exposición de fotografías de arte luego de su participación In Dubia Tempora, (2004) junto a María Montero y Jafhis Quintero y en Vanguardia Popular (2013) junto a María Montero.

Las series fotográficas que José Díaz presenta esta semana confirman su vínculo con la estética de lo popular que había mostrado con elocuencia en Vanguardia Popular, donde tomó un batallón de cuerpos sin rostro y lo atrincheró contra las paredes de los mercados Borbón y Central en San José.

Las imágenes que presenta en 2019 mantienen también un nexo con la estética  kitsch, con los escenarios urbanos y con el humor. Los colores estridentes dominan la paleta y hay en su mirada una segunda intención en busca de complicidad, ironía y una cuota de diversión que descoloca al espectador.

Sagrados y Salvajes es una prueba de que la fotografía -como proponía Quincey sobre el homicidio- puede ser también considerada como una de las bellas artes.

“La sábana africana”. José Díaz, de la serie Tender una trampa, fotografía digital sublimada sobre aluminio, 20 x 30 pulgadas.


Sagrados y Salvajes

¿Dónde?    Galería Artflow, Avenida Escazú

¿Cuándo?  a partir del jueves 16 de mayo a las 19 horas.

¿Artista?    José Díaz

¿Entrada?  Libre


 


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