Cultura Ante temor de posible cierre técnico

Reunión de ministra de Cultura con personal del Taller Nacional de Teatro no rinde frutos

Docentes, exprofesores, exdirectores, directores y egresados del Taller Nacional de Teatro publican manifiesto para demandar a la jerarca de Cultura a abstenerse de rescindir el contrato de alquiler del edificio de la institución. En reunión con la ministra no logran ningún acuerdo.

“El teatro no es solo para subirse en un escenario, no es solo para tener una actividad recreativa… pero para alguna gente somos prescindibles”.

Con esta frase resume la exdirectora, exdocente y egresada del Taller Nacional de Teatro (TNT), Lianne Solís, su oposición al factible cierre técnico de la institución, resultado de las “desatenciones y actuaciones” de la ministra de Cultura y Juventud, Sylvie Durán, en relación con la problemática histórica que caracteriza su funcionamiento.

Bajo el título “Defendamos nuestro TNT”, en un manifiesto elaborado por personas estrechamente vinculadas a la institución y subido a la plataforma virtual de peticiones change.org, el sábado 3 de octubre, se demandan acciones concretas de Durán, con el fin de garantizar la continuación del longevo programa adscrito al Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ).

Sin embargo, según trascendió este lunes, en una reunión sostenida el domingo 4 de octubre con Durán, no se logró ningún acuerdo al respecto.

Entre las demandas expuestas en el manifiesto se destacan: abstenerse de rescindir o no renovar el contrato de alquiler por tres años más; descongelar las plazas docentes y administrativas amenazadas con ser eliminadas en forma definitiva; garantizar el presupuesto mínimo para la normal operación del TNT durante el 2021; y que los docentes interinos sean nombrados en propiedad.

“En algunos puntos de la agenda que tratamos, la respuesta de la ministra fue que no estaba en sus manos solucionarlo, en otros puntos se limitó a decir que confiáramos en que las cosas malas no ocurrirían y las cosas buenas sucederán, sin ningún tipo de seguridad ni avance en cuanto a las necesidades que requerimos que se atiendan en este momento”, declaró a este Semanario Flor Ángel Porras, profesora de expresión corporal del TNT.

Con respecto a las razones por las cuales el TNT no debe desaparecer, la exdirectora de la institución, Lianne Solís, mencionó que “es muy larga la lista”.

“Los estudiantes del ciclo básico no solo aprenden técnicas de actuación, a pararse en un escenario y a dar talleres con grupos de teatro; sino que los cambia como persona, les enseña a ser disciplinados, a trabajar en equipo, a elaborar proyectos, a conocer una comunidad y valorar los problemas que tiene y cómo utilizar el teatro como una herramienta para mejorar las condiciones de vida”.

Solís adujo que hay egresados del taller que han tenido vidas muy conflictivas rayando en la delincuencia y que el teatro les ha ayudado a salir adelante; “a mejorar sus condiciones de vida y como personas, a buscar otros horizontes, a tener una mente más abierta, a que hay oportunidades y a tener la fuerza y entereza para caminar hacia eso que ellos quieren”.

Algunos de los considerandos del manifiesto destacan la labor realizada por el TNT desde hace 40 años, cuando en 1977 fue creada por el director y maestro franco-argentino, Óscar Fessler, quien radicado en el país fundó la “institución icónica de la formación teatral y de la cultura costarricense, con una huella histórica marcada por más de 600 egresados formados en actuación y promoción teatral”.

Según está plasmado en el documento, desde el inicio del gobierno del presidente de la República, Carlos Alvarado, las desatenciones, actuaciones y ausencia de diálogo de la ministra Durán “ponen en grave riesgo la estabilidad y permanencia de la institución”.

En consecuencia y por la falta de voluntad y músculo político, el TNT, a pesar de haber sido aprobados los planos y dineros para la remodelación del edificio histórico que lo alberga en Barrio Escalante, debió abandonar el inmueble y alquilar una casa en Barrio Dent en condiciones menos aptas.

Asimismo, se cuestiona en el manifiesto la decisión unilateral la no renovación del contrato de alquiler, por lo que dentro de ocho meses se verán obligados a desalojar el edificio. Esto, según indica el documento, provocará que en caso de no conseguir un inmueble apto en ese plazo, “de nuevo se quedarán en la calle y sin una sede”.

En el documento, los firmantes responsabilizan a Durán de que el TNT funcione sin una sala de teatro; en un edificio que deberá ser desalojado en ocho meses; con un personal mermado en tres profesores esenciales; con la única plaza de secretaria congelada; con la amenaza de no tener el presupuesto mínimo para operar en el 2021; con solo tres docentes nombrados en propiedad y los demás en interinazgo; sin reglamentación para los procesos docentes; sin derecho a que el director o directora tenga voz en la Junta Directiva del Teatro Popular Melico Salazar; y con el nombramiento impuesto de dos directoras en contra de las recomendaciones del Consejo Docente.

“Queremos negociar y, si no es posible que se ejecuten nuestras peticiones, que nos hagan una contrapropuesta. Estamos cansados de que nos impongan, de comer callados, queremos defender la institución”, señaló la coordinadora y profesora del área de promoción teatral del TNT, Floribeth Jiménez.

Para Jiménez, el intento por “cerrar” el TNT ha sido paulatino y solapado y suma un conjunto de acciones que debilitan a la institución y afectan el proceso formativo ofrecido a la población interesada en estudiar actuación y promoción teatral.

Semillero del arte escénico nacional

El Taller Nacional de Teatro fue fundado en el año 1977 por el maestro Oscar Fessler. Es una institución icónica de la formación teatral y de la cultura costarricense, con una huella histórica marcada por más de 600 egresados formados en actuación y promoción teatral.

El talento de quienes son tocados por el TNT ha sido reconocido con más de 30 premios nacionales de teatro en actuación, dirección, dramaturgia y mejores grupos teatrales.

Mediante sus programas de extensión social, comunitaria y gratuita, los estudiantes han realizado labores de promoción teatral a cerca de 500 grupos de teatro comunitarios, que a su vez han producido más de 40 festivales de promoción teatral y cerca de 1,500 presentaciones con un impacto a más de un millón de beneficiarios.

Asimismo, los profesores han capacitado a más de 10.000 educadores del Ministerio de Educación Pública, atendido las diferentes sedes de los Centros Cívicos para la Paz; y a través de sus cursos libres han beneficiado a más de 500 personas desde 2014.

En el Teatro Oscar Fessler, cientos de teatreros profesionales han tenido acceso gratuito a un espacio para ensayos y programas de coproducción.

 

 

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