Mujeres en la escena teatral: fuerza, pasión y cambio

El Teatro Universitario estrena dos montajes basados en personajes protagónicos femeninos, arquetipos de la cultura occidental.

La revolución será feminista o no será, reza una consigna activista. Y mientras llega ese cambio radical y justo del actual statu quo, las mujeres batallan en distintos niveles para que el orden patriarcal se derrumbe y sea otro el que las coloque en una posición de igualdad y equidad plenas con los hombres.

Aunque dicha premisa no es estrictamente la que guía a las directoras de los montajes que el Teatro Universitario (TU) estrena este jueves 16 de agosto, la elección de las obras que son protagonizadas por cuatro actrices –y sus respectivos personajes femeninos– es, al menos, una manera de visibilizar cuánto han bregado y siguen bregando las mujeres por tener pensamiento, voz y acción propias.

Se trata de las puestas en escena de Las tres hermanas, de José Fernando Álvarez, basada en la obra homónima del escritor ruso Anton Chejov, y Eurídice, de la dramaturga estadounidense Sarah Ruhl, que retoma el mito de Orfeo y lo cuenta desde la perspectiva de la pareja del músico griego.

Las tres hermanas fue producida por el TU en convenio con la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y se presenta en el Teatro La Aduana, en Barrio Escalante, del 16 de agosto al 2 de setiembre.

El Teatro Universitario está de temporada doble con las puestas en escena de Las tres hermanas, de José Fernando Álvarez, basada en la obra homónima del escritor ruso Anton Chejov, y Eurídice, de la dramaturga estadounidense Sarah Ruhl, que retoma el mito de Orfeo y lo cuenta desde la perspectiva de la pareja del músico griego.

Bajo la dirección de Gladys Alzate, los personajes chejovianos de Irina y Masha –que en el texto de Álvarez fueron “tropicalizadas” en Irene y María– y Olga son interpretadas por las actrices Milena Picado, María Luisa Garita y Ana Clara Carranza, respectivamente.

En el caso de Eurídice, el montaje tendrá una temporada del 16 de agosto al 9 de setiembre en el Teatro Universitario, ubicado detrás del Edificio Saprissa, en las inmediaciones de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La producción de la propuesta estuvo a cargo de la Escuela de Artes Dramáticas (EAD) de la UCR y el montaje fue asumido por estudiantes a cargo de la directora Roxana Ávila, profesora de la EAD. El personaje de Eurídice es interpretado por la estudiante Mercedes Gazel.

La escogencia de ambas obras expresan un deseo de la dupla Alzate y Álvarez (del Teatro Contraluz) y de Ávila de poner en escena distintas problemáticas de mujeres en un mundo hegemonizado por la visión masculina, y cómo estas logran algún grado de conciencia de género, pues están en proceso de emancipación.

Tanto Las tres hermanas como Eurídice son ambientadas en épocas entre los cuarenta y cincuenta del siglo pasado, decisión de las directoras que alude a contextos específicos en esas búsquedas de las mujeres en torno a la consecución de sus derechos, independencia y autonomía.

Revolución

La versión de Álvarez de Las tres hermanas sucede en los años cuarenta, justo antes de la guerra civil de 1948 liderada por José Figueres Ferrer, mientras que la sociedad rusa de Chejov a finales del siglo XIX también estaba en ebullición, pues se avecinaba una revolución que se traería abajo un régimen monárquico para instituir un sistema socialista.

Alzate y Álvarez hicieron una lectura de ese contexto planteado por Chejov y lo extrapolaron a nuestro país no solo desde el punto de vista político y social, sino también cultural.

“En la década de los cuarenta en Costa Rica, la sociedad estaba bastante polarizada, y fue  necesario que se generaran cambios que promovieran la inclusión social y los derechos de los ciudadanos más pobres; los avances por las luchas de diferentes actores tenían que consolidarse”, dijo Álzate.

Para la directora de Las tres hermanas existe una analogía entre los personajes principales de la obra original y la versión de Álvarez: “las mujeres están inmersas en una estructura patriarcal muy tradicional en el que sienten necesidad de incursionar de otra manera en la vida de la familia y en su propio desarrollo como personas”.

La obra inspirada en el universo chejoviano esté ubicada en Limón, pues de esta forma el “afuera” que es Moscú en el texto original, en la versión de Álvarez se visualiza como la capital de San José.

“Hacia la década de los treinta, (Limón) había sido una región de muchísimo desarrollo por el mercado de las bananeras y la migración que se dio en ese contexto de ciudadanos de Estados Unidos y de las Antillas”, entre otras poblaciones, precisó Alzate.

De esta forma, la zona del Caribe se convirtió en una incipiente y pequeña ‘metrópoli’, corazón de una dinámica económica y cultural que luego de las luchas bananeras de los años treinta entró en crisis.

La familia –con un padre muerto al que se añora– dibujada por Álvarez no migra a la capital; sin embargo, sus miembros y sobre todo las tres hermanas sienten que no pueden sostenerse en ese lugar y anhelan el regreso a San José.

De acuerdo con Alzate, en ese momento histórico las mujeres incursionan con mayor fuerza en la vida laboral, como sucede con el personaje de Olga, quien es profesora de escuela. “Hay un liderazgo de educadoras que empiezan a generar cambios e incidencia” en la vida política del país, en clara referencia a pensadoras y activistas como Carmen Lyra y Luisa González.

Asimismo la obra pone de relieve el deseo de la mujer de liberarse del rol exclusivo de madre, que, sin ser explícito, las moviliza del lugar tradicional al cual han estado sometidas por mandato social.

Al respecto, el personaje de María “se casa en ese modelo tradicional que es la mejor opción, y después de muchos años de matrimonio se da cuenta de que el amor ya no existe, que tiene que reinventarse como mujer y siente la necesidad de conocer a otros hombres que le amplíen su horizonte vital”, comentó Alzate.

En relación con el personaje de Irene, esta se identifica con las causas políticas progresistas que se articulan en ese entonces e intenta posicionarse ideológicamente ante ellas; a la vez, cuestiona la estructura social que impide no solo a las mujeres avanzar en el mundo en general.

En Las tres hermanas, todo gira alrededor de estas, “son el eje de la acción; (viven) cosas muy fuertes que para mí son subversivas en muchos sentidos; aunque no sean grandes acciones, son decisiones vitales para ellas”, sopesó finalmente Alzate.

Ciao Orfeo

El director del TU y de la EAD, Juan Carlos Calderón, le solicitó a Roxana Ávila preparar a varios estudiantes de la Escuela para participar en el Encuentro Internacional de Escuelas Superiores de Teatro Punto Fe Encuentro: identidades/ diferencias, en México, y en el Primer Festival de Teatro Universitario Sembrando en Tierra Fértil, en Panamá, y decidió montar una obra contemporánea que los retara.

Sin mayores recursos económicos para la producción, Ávila escogió Eurídice de la estadounidense Sarah Ruhl pues la dramaturga propone como personaje protagónico a una mujer adolescente, y no así Orfeo quien tiene un rol secundario.

Al contextualizar el mito de Orfeo en la Grecia clásica, Ávila puntualiza: “en la literatura griega antigua las mujeres son secundarias, nunca tienen mucho poder y la más poderosa de todas es Atenea, hija de Zeus. El establecimiento del templo de Atenea en La Orestíada es el establecimiento del patriarcado, luego de erradicar la línea matrilineal representada por Las Furias que le reclaman a Orestes haber matado a su madre. Atenea es la razón pero masculina”.

A Ávila le interesó la Eurídice de Ruhl, ya que el personaje principal toma la decisión de no irse con Orfeo, “no es una chiquita chillona, ni que tiene miedo”; por lo tanto, la obra hace relectura de una mujer adolescente empoderada, con un padre muerto al que decide volver.

En estos meses, la directora y profesora ha dirigido un proceso pedagógico que no es profesional en un sentido estricto pero que tiene un valor artístico y de producción indiscutible.

“Todo es estudiantil: la producción, la escenografía, la asistencia de dirección, el diseño de luces, el diseño de sonido; hay estudiantes haciendo la escenografía. Es más el espíritu de teatro independiente”, dijo Ávila, quien fundó y dirige el grupo Abya Yala desde 1991.

Para Ávila el móvil de la puesta, en última instancia, es que la obra quede bien, para lo cual se requiere de más tiempo. “Lo que se devuelve es la razón de hacer teatro que lo veo en los ojos de ellos: es una luz, un amor. Si vas a hacerlo, hacelo con amor”, expresó.

Con el objetivo de pagar los pasajes de los cinco estudiantes que participan en los encuentros, Eurídice hará una gira a Puntarenas, y el 21, 22 y 23 de setiembre se presentará en el Centro para las Artes (CPA), ubicado en la Universidad Nacional en Heredia.



Ana Clara Carranza interpreta a Olga en Las tres hermanas

“Siento un montón de arquetipos cuando pienso en una hermana mayor, con una madre que se murió cuando era relativamente joven y el mandato del padre y de la familia que asume, como pasa con muchas hermanas mayores, independientemente de la época y del lugar. Pienso en la relación con las hermanas con aprendizajes que son los más preciosos y fuertes. Es importante mostrar ese mundo femenino no para idealizarlo, sino desde las debilidades, los sueños, los fracasos. Yo busco qué es lo que la obra transforma en mí, vuelvo al ser humano y digo: ‘Vean mi pequeñez, vean mi contradicción como personaje y mujer”.

 

María Luisa Garita es María en Las tres hermanas.

“María es una mujer casada que pone el tema de cómo nos pensamos en las relaciones de matrimonio. Está preguntándose sobre cómo construirse ella como mujer en una relación de matrimonio y toma decisiones que conducen a lugares inesperados. Es un personaje que no es activa políticamente como podrían ser las otras dos hermanas. Fue casada muy joven para ser ama de casa y esposa. Desde la perspectiva de género, es una mujer que todavía tiene miedo de decidir diferente como nos puede pasar en el 2018. Es una mujer que está en transición entre ese lugar conocido y que da comodidad y seguridad, y que empieza a escuchar voces nuevas. Chejov pone en la escena a las mujeres casadas que se empiezan a hacer preguntas del sentido de la vida, cuando las mujeres tal vez no se daban la oportunidad de pensarse a ellas mismas, de filosofar”

Milena Picado es Irene en Las tres hermanas.

“Irene está atravesando un proceso de crecimiento, a nivel personal y de mundo; está tratando de posicionarse ideológicamente frente a lo que está pasando. Le gusta mucho leer. Ella es impulsiva, tiene el carácter fuerte, está formando su personalidad y pregunta, cuestiona, pues está tratando de reivindicar su posición, tratando de ver que está pasando en la estructura social que no permite a las mujeres ni al mundo avanzar.  La cuestión de género no se ha superado y está muy mal entendida; está lleno de clichés, estereotipos de lo que es el feminismo, de la igualdad y equidad. Hay un deseo de ver cómo se posicionan estas mujeres en ese tiempo, tratando de dialogar con el presente”.

Mercedes Galez interpreta a Eurídice en Eurídice.

“Esta versión de Sara Ruhl se aleja del mito, pues contextualizado en los años cincuenta; coloca a Eurídice desde un lugar como intelectual, de conocer, de querer instruirse, es filósofa, en analogía con una chica que quiere seguir su carrera y sus intereses, pero no puede no porque se casó, sino porque se murió. Como personaje se siente independiente, pero al verlo yo desde afuera siempre dependió de lo que Orfeo quisiese darle a ella y, cuando está en inframundo, se apega muchísimo a su padre quedando en este limbo entre el padre y el esposo; sin embargo, decide quedarse sin nadie y prefiere olvidarlo todo. A lo largo de la obra la mayoría de sus decisiones están relacionadas con el otro, y la primera decisión que toma por sí misma es la de llamar a Orfeo cuando se le dijo que no lo hiciera (en el mito es él quien la vuelve a ver). Eurídice no quiere irse con Orfeo porque ella es feliz en el inframundo. Creo que es una mujer que se empodera al final”.

 



 

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