Obra de teatro El coordinador

Los relatos salvajes de la violencia de género

La obra de teatro El coordinador, dirigida por Mabel Marín, hace una radiografía de la violencia hacia las mujeres cuya raíz es el sistema patriarcal.

Una mujer joven se sube a un ascensor y empieza su martirio literal y alegórico. En ese ascensor hay tres hombres de distintas edades y personalidades. Esta situación cotidiana y en apariencia inofensiva, sin embargo se torna intimidante y luego de una violencia extrema sobre todo para la mujer, pues es agredida de múltiples formas conforme transcurre la obra de teatro.

La trama de El coordinador del chileno Benjamín Galemiri y puesta en escena por Bonus Teatro en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro (CNT), toma partido, más aun la versión de su joven directora Mabel Marín.

Daniella Valenciano interpreta a uno de los personajes de la obra El Coordinador, dirigida por Mabel Marín. (Foto: Esteban Chinchilla)

Punzante y atrevido análisis sobre la violencia de género, las relaciones de poder y el sistema patriarcal depredador, ofrece el montaje que se presenta en el Teatro 1887 hasta el 3 de diciembre, de jueves a domingo, a las 8 p.m.

Mabel tomó el libreto de Galemiri y lo intervino con lucidez y valentía para provocar reflexión y diálogo en torno a la problemática de la agresión que cruza nuestra sociedad, estructurada a partir de las leyes del neoliberalismo, y más allá en sus raíces, del aberrante machismo.

“Uno de los personajes es el hombre (Marlon) que maneja el ascensor; es como un pequeño dictador, el que da las directrices de cómo se tienen que desarrollar las reglas en ese espacio claustrofóbico”, explicó Marín.

El hombre da órdenes y humilla a los que se ven atrapados en esa situación. “Es misógino y machista”, agrega la directora.

Aunque este personaje es violento con todos los usuarios del ascensor, hacia la mujer la agresión es mucho mayor y va escalando de manera perversa. Una historia desgraciadamente familiar.

En el escenario, el abuso vivido en sus distintas manifestaciones se representa sin ambages, de forma cruda y sin eufemismos; no en vano la obra es para mayores de 18 años. De esta forma se subraya la violencia física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y social. Una alegoría de la sociedad en que vivimos, según lo define Marín.

Mediante las acciones a lo largo de la obra, la directora pudo trabajar escénicamente esta violencia, que para ella es un tema muy presente y se debe denunciar.

A la vez, a Marín le interesó destacar cómo se dan las relaciones de poder en el sector empresarial, ya que el personaje de Marlon es el “coordinador” de un ascensor de una corporación.

“Trata de enseñarles a los personajes cómo hay que comportarse en los negocios, en el mercado, desde una visión neoliberal, de los que tienen el poder y se aprovechan de aquellos que no lo tienen”, señaló Marín.

Sobre la discriminación que experimentan las mujeres en el entorno empresarial, en un momento dado el personaje femenino (Brigitte), se empodera y expone, mediante un monólogo que fue incluido por Marín,  la realidad sobre la violación de los derechos laborales de las mujeres.

“En el texto original, el personaje de la mujer es víctima pero no tiene tanto pensamiento, no tiene fuerza en algunos aspectos y se hace trampas a sí misma; nosotros quisimos cambiar eso y aunque sigue siendo víctima tiene pensamiento, es más estratégica en cómo está tratando de sobrevivir a la situación que vive en el ascensor”, dijo Marín.

Los actores Amadeo Cordero, Daniella Valenciano, Daniel González y Álvaro Marenco, encarnan los personajes de El coordinador. (Foto: Oscar Medina)

La obra de acuerdo con la adaptación habla incluso de cómo debe ir vestida una mujer cuando va a realizar una entrevista de trabajo. “Lo que soy se mide por el largo de mi enagua”, dice Brigitte. Ese detalle se vuelve trascendente, pues con quien se interrelaciona en dicha situación muchas veces no valora su currículum sino su apariencia.

En El coordinador no hay hombre que se salve, pues a pesar de que los dos personajes masculinos también son víctimas de abuso, ambos terminan alineándose con el sistema machista.

La puesta en escena se apoya en el video para acentuar de manera dramatúrgica y escénica las acciones y las relaciones. La propuesta visual, entonces, presenta distintas perspectivas de las escenas y de los personajes, con múltiples ángulos de una misma situación y en ocasiones como si fuera la visión subjetiva de cada actor.

De acuerdo con Marín abordaron la riqueza de posibilidades de la contradicción como recurso, como es el caso de Marlon, que en un momento dado externa mucha fortaleza en escena pero en el video se percibe debilitado.

Relatos salvajes del poder

Los actores Amadeo Cordero, Daniella Valenciano, Daniel González y Álvaro Marenco, encarnan los personajes de El coordinador.

Cordero, quien interpreta a Marlon, expresó que la obra lo ha tocado de varias formas, una de ellas relacionada con la lógica corporativa que implementa políticas a nivel mundial de poner en el centro al mercado como organizador de los ámbitos socioculturales.

“Desarrollan un tipo de subjetividad que es voraz, depredadora, un tipo de relaciones humanas que son nocivas, humillantes, nefastas, y esto es una radiografía”, reflexionó.

Para Cordero, El coordinador hace un relato de esos poderes que llama “salvajes”.  “Mi personaje tiene una subjetividad controladora y disfruta de manera corrupta con el sufrimiento”, señaló.

Con respecto a la violencia de género considera que las mujeres que consiguen un puesto corporativo deben someterse a un tipo de situaciones paralelas que pasan por la depredación sexual.  En esta alegoría, continúa Cordero, se plantea el tema raíz de la pirámide de la victimización y dominación, en la cual la mujer está en último lugar.

Según el actor, la directora cruza el enfoque de género con el patriarcado, al poner en escena la alegoría de una sociedad que reprime a todos sus individuos y sobre todo a las mujeres; “son subyugadas en un sistema de relaciones de poder que hoy ha sido potenciado por una cultura neoliberal, que aunque sea un concepto trillado, hay que reconocer que hoy lo que nos pasa como personas y como sociedad es en buena parte consecuencia de esta lógica”, expresó en alusión a la corrupción que atraviesa el país tanto a nivel estatal como privado.

Proponer un territorio de lectura para tener una discusión en torno a la obra y lo que esta pueda decir de lo que se vive como sociedad y personas, ese el propósito según la óptica de Cordero.

Daniella Valenciano, actriz que interpreta a Brigitte, considera por su parte que la obra construye un frente a la sociedad patriarcal, “donde todos somos de alguna manera esclavos, tanto los hombre como las mujeres”.

Opina que los individuos deben cumplir ciertos roles e ideales, muchas veces ejecutados bajo presión de ser un individuo emprendedor, reconocido y exitoso. “Aquí tenemos a dos personajes que al principio ingresan al ascensor buscando ser alguien, ser aceptados, colocados en una posición social de estatus, que es como un pequeño sueño americano”.

Paralelo a eso, Valenciano mencionó que está la condición de la mujer, que durante la obra sufre agresión y amenazas, comparadas con el acoso sexual callejero, con sus miradas asquerosas y lascivas, comentarios y acercamientos corporales incómodos.

“Cuando uno va en el bus, y hay un tipo parado ahí que te roza, o abre las piernas y te quita la mitad de tu asiento; todas esas condiciones que una vive en la cotidianidad  también se viven en el ascensor; no son las mismas, pero son de la misma línea, de esos acosos cotidianos que una asume y aprende a vivir con ellos”, manifestó la actriz.

A lo largo de la obra la violencia se va tornando más explícita hasta que el personaje femenino intenta tomar una posición. “Intenta defenderse, pararse como mujer y decir lo que siente y piensa, lo frustrada y dolida que está, y lo hace y nos damos cuenta de que no resulta en nada”, se lamentó Valenciano.

La intérprete de Brigitte agrega que defenderse con el discurso feminista no basta, sino que debe convertirse en una acción. “¿Cuáles son?”, se preguntó. Yo como mujer aún no lo se. Porque de repente una cree que ya está empoderada, pero te encontrás con situaciones y gente en la calle que te hacen darte cuenta que no, que todavía no lo lográs, que sí estás discursivamente empoderada pero en la acción no sabés qué hacer”.



Enfoque feminista

Mabel Marín intervino la obra El coordinador al considerar que el enfoque del dramaturgo chileno Benjamín Galemiri es machista: “Es un hombre escribiendo, pero le vi el potencial al texto. La obra en Chile ha sido criticada porque la encuentran machista y al autor también, porque tiene un problema de visión. Por ejemplo, Brigitte quiere salir del ascensor y le propone al coordinador que ellos pueden llegar a un acuerdo, y en el texto insinúa que ella le está ofreciendo sexo a cambio de salir del ascensor y yo modifiqué eso, para que fuera que ella le ofrece dinero. Saca la billetera y ella le habla bonito, coqueto, pero no le está ofreciendo sexo, sino que está siendo amable para tratar de salir, y él dice: “usted se me está ofreciendo”, y ella le dice que no, que con que ella lo mire y le hable bonito no le está ofreciendo sexo. Con estas pequeñas cosas se hace un giro al texto original y da otra perspectiva”.



El patriarcado depredador

Qué: Obra de teatro El coordinador, de Benjamín Galemiri (Chile)

Adaptación: Mabel Marín

Dirección: Mabel Marín

Dónde: Teatro 1887 en el Cenac

Cuándo: de jueves a domingo, hasta 3 de diciembre

Hora: 8 p.m.

Entrada general: ¢5.000 colones; estudiantes y ciudadanos de oro, ¢2.500 colones

Mayores de 18 años

Reservaciones al tel.: 2257-8305.



 

 

 

 


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