Cultura 45 aniversario de Danza U

Las bondades de la danza silenciosa

En la coreografía 'Ubuntu: soy porque somos' participan niños, niñas y adolescentes sordos de 9 a 14 años del Centro Nacional de Educación Especial Fernando Centeno Güell, sus madres, la maestra y los bailarines de Danza Universitaria.

Ampliar el espectro de los alcances de la danza para servir como herramienta de inclusión ha sido parte de las virtudes que perciben los bailarines de Danza Universitaria (Danza U) y el director y también miembro de la agrupación Gustavo Hernández, al realizar el montaje coreográfico Ubuntu: soy porque somos.

En el marco de los 45 años de Danza U, la coreografía se presenta en el Teatro Eugene O´Neill, los días viernes 18 y sábado 19 de agosto a las 7 p.m., y 20 de agosto con doble función a las 2 p.m. y 5 p.m.

Ubuntu: soy porque somos cuenta con la participación de niños, niñas y adolescentes sordos de 9 a 14 años del Centro Nacional de Educación Especial Fernando Centeno Güell,  sus madres, la maestra y los bailarines de Danza U.

Ubuntu es un concepto sudafricano basado en la convicción del vínculo universal de la humanidad que permitiría abordar los retos de manera conjunta y comprender la generosidad del trabajo  colectivo para el desarrollo personal. 

El concepto invita a focalizarse en el ahora, en las  posibilidades de construir un entramado humano desde la reconciliación, la empatía, la  solidaridad, la diversidad y la pluralidad.

En el espectáculo colaboraron Gustavo Abarca en video mapping; Valeria Coghi encargada de la iluminación; edición musical de Gustavo Abarca; intervención del vestuario por el  diseñador Álvaro Núñez y utilería por Federico Chaves. 

De acuerdo con Hernández, se trata de gestionar la inclusión dancística para el reconocimiento de otros cuerpos, lenguajes y maneras de comunicarse, que les ha permitido crecer junto a poblaciones con discapacidad auditiva y verbal, tanto a nivel colectivo como individual.

En este proceso, los intérpretes de la agrupación aprendieron Lesco básico, que posibilita la apertura de canales de comunicación, ya que cada bailarín ha tenido una relación cercana y estrecha con las personas sordas que va más allá del intérprete del lenguaje.

“Se han creado vínculos muy interesantes para la enseñanza y la mejora en la ejecución de los movimientos y todo ha sido en lenguaje LESCO; así hemos tenido algunos ensayos totalmente en silencio usando LESCO”, contó Hernández.

El espectáculo está relacionado con el proyecto Mi cuerpo, mi voz, realizado en 2017 con apoyo de los Fondos Concursables de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), en alianza con la Escuela Centeno Güell. Como producto del proceso creativo, Danza U presentó el montaje El ladrón de diamantes en diferentes espacios. 

Este año, Hernández retoma la aventura en una continuación con el proyecto Mi cuerpo, mi voz II, trabajado a lo largo del año al desarrollar, en primera instancia, habilidades físicas de todos los participantes y luego con el proceso de montaje del espectáculo.

Para esta coreografía participan la mayoría de los niños y niñas del espectáculo de 2017 que hoy son adolescentes, sus madres y, una vez más, los bailarines de Danza U.

“El proyecto Mi cuerpo, mi voz, en esta segunda parte, ha significado un gran reto profesional en el que se presentó otra posibilidad de ensayar con más concentración. Nos encantó las bondades del silencio”, dijo Hernández.

Para el coreógrafo es de real importancia cuestionar quiénes pueden hacer danza y realizar todos los esfuerzos, con su entendimiento y empatía, para que la inclusión sea una acción y no un discurso.

El proceso creativo ha removido al colectivo, que ha debido enfrentar tensiones relacionadas con los adolescentes participantes. “Nos ha enfrentado con emociones y hormonas desbordadas, y la necesidad de comprensión de sus vivencias nos ha humanizado”, reconoció. 

De acuerdo con Hernández, conviene comprender que no todos aprenden igual y que hay diferentes cuerpos y cualidades, que no hay límites ni hay edades para crear, y que por ejemplo, las madres tuvieron un espacio para expresarse.

Hernández enfatiza la importancia de que una universidad pública ejecute este tipo de proyectos “que requieren de una logística, un apoyo y una visión que vinculen de forma permanente a la institución con la sociedad”. 

Soy porque somos

Entrada general ¢6,000 y estudiantes y personas adultas mayores ¢3,500

Entradas a la venta en https://teo.cr/

La boletería del Teatro estará abierta dos horas antes de cada función. Para pagos en efectivo solo monto exacto, se reciben tarjetas o pagos por Sinpe móvil al celular 84556666.

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