De la silla vacía en el Teatro Nacional al Premio Magón  

A sus 90 años, José León Sánchez recibió, contra todos los pronósticos, el galardón más importante de la cultura costarricense.  

La voz se escuchaba exultante. Hacía escasos minutos que el Ministerio de Cultura había anunciado que el Premio Magón 2017 era para José León Sánchez Alvarado. Él, su entorno más inmediato y amigos ya habían descartado tal posibilidad, luego de que en 2016, tras una fuerte campaña, le negaran el galardón.

El más importante premio de la cultura costarricense, que reconoce toda una trayectoria, se le había concedido luego de una vida marcada por la adversidad, las luchas, las sobrevivencias y esos “milagros” que le permitieron emerger como el ave fénix contra todos los pronósticos.

Nacido en Cucaracho de Río Cuarto de Grecia. Hijo de una madre prostituta que nunca conoció. A sus 90 años dice estar preparado para vivir hasta los 100: “Yo los 30 años que estuve en la cárcel no los cuento, por eso todavía me quedan diez años de vida”, dice entre serio e irónico.

Autor de libros como La isla de los hombres solos (1967), que transformó la mirada de cómo se veía el mundo carcelario en Costa Rica, Tenochtilan, la última batalla de los aztecas, El crimen de Colima, Campanas para llamar al viento, Los gavilanes vuelan hacia el sur y Cuando nos alcanza el ayer, entre otras obras; José León es un auténtico sobreviviente, una especie de Montecristo de carne y hueso, como una vez titulara el suplemento Forja una entrevista que se le hizo.

La voz al otro lado del teléfono casi se entrecortaba. Desde San Joaquín de Flores, donde reside con su compañera Ahíza Vega Montero, la voz transmitía esa emoción de los robles viejos que se niegan a morir.

“Agradezco al Estado de México que me dio de comer cuando yo tenía hambre. Debo agradecer a México de todo corazón por todo lo que me dio. En México me trataron como a un ciudadano y me dieron de comer. El Presidente de ese país, cuando sale, lleva y regala mis libros”, fueron sus primeras palabras.

Costa Rica, donde llegó a ser llamado “El Monstruo de la Basílica”, por el crimen que se perpetrara el 5 de mayo de 1950, en el que se robaron joyas en la Basílica de la Virgen de los Ángeles y en el que murió el guarda Manuel Solano Torres, y por el que lo condenaron a 45 años de cárcel en 1955, también le ha reconocido sus méritos, de ahí también su agradecimiento.

“Comparto el sueño que tienen los escritores y los poetas de Costa Rica que siempre me han tendido la mano”, dijo.

En 1999 la Sala Tercera Constitucional, previo a una consulta a la Sala Cuarta, determinó que en el caso de la Basílica a José León se le declarara inocente, fallo que para él fue la liberación que esperó durante 40 años.

“Fue el momento más esperado de mi vida. Lo soñé tantas veces. Siempre sostuve que era inocente. Un juez me condenó a 45 años por un crimen que no cometí, pero diez jueces luego me declararon inocente”.

En Cuando nos alcanza el ayer, así expresó el momento en que en un pueblo lejano de México recibe la noticia en 1999: “He sentido un temblor entre mis manos. Durante 48 años mi corazón ha esperado el fallo. Dentro del espíritu comparto este momento con mis lectores donde quiera que se encuentren e independientemente del idioma que hablen”.

Por esa vida de atropellos, cárceles, descalificaciones e incluso persecuciones, puesto que luego de una de sus tantas fugas de la cárcel se llegó a dar una recompensa de ¢10.000 para quien lo entregara “vivo o muerto”, según un anuncio publicado en La Nación, y que José León tenía enmarcado en su biblioteca, no es extraño que se acordara de quienes están tras las rejas, en especial si hay inocentes en ella.

“A todos aquellos que están en la cárceles del país les envío un saludo, por su dolor y angustia”.

SIN RENCOR

Aunque pasó cinco años en la Penitenciaría Central y más de 20 en la Isla San Lucas, donde estuvo sometido durante cinco años al foso del que solo le permitían salir una hora al sol, el autor de La niña que vino de la luna, asegura que no “tiene rencor en su corazón”.

“Yo amo a Costa Rica. Este es mi país y me siento muy orgulloso de él. Hubo gente como monseñor Carlos Humberto Rodríguez que me tendió la mano y me decía que la paciencia era la que nos haría libres”.

Fue justamente en las clases que daba Rodríguez en la penitenciaría en las que aprendería a leer y a escribir.

Esa herramienta luego le permitiría escribir, con base en los testimonios que le contaban sus compañeros en San Lucas, La isla de los hombres solos, que se convirtió en el mayor best seller que jamás se haya publicado en Costa Rica.

Para ello fue clave un reportaje que en su momento le hizo la Revista Life. La misma que había lanzado al estrellado a Ernest Hemingway.

“Yo siempre agradecí a René Picado, porque él fue el que me regaló el papel y los lápices para pasar en limpio el libro, que empecé a escribir en las bolsas de cemento que estaban tiradas en San Lucas. Al principio lo que me había ganado con el libro fueron 300 pesos, pero después del reportaje de la revista Life todo cambió”.

UN SENTIDO CLAVE

Si hay algo que define la personalidad de José León Sánchez es su sentido de lealtad. No lo negocia ni lo cambia por nada. Por eso le gusta afirmar que aunque “no conocí a mi madre que era prostituta, y de la que me declaro muy orgulloso, siempre la he sentido muy cerca de mi corazón”.

Y eso explica, por ejemplo, por qué una noche en que estaba todo preparado para que asesinaran a Manuel Mora, el histórico dirigente del Partido Comunista, se jugó su vida y le salvó la vida junto a otros compañeros en la Penitenciaría Central.

La historia está contada en Cuando nos alcanza el ayer y fue reafirmada por familiares de Mora, quienes agradecieron el gesto que en su oportunidad tuvo José León para tan importante personaje de la vida política nacional.

SE CIERRA EL CÍRCULO

En 1963, cuando estaba en la cárcel de San Lucas, José León se enteró de que se convocaba a un concurso nacional de cuento. Participó y durante varios meses él y sus compañeros monitorearon cada mañana Radioperiódicos Reloj para conocer el resultado de la convocatoria y los premiados.

Escuchaban el noticiero y apagaban la pequeña radio, pues debían rendir al máximo las pilas. En la cárcel esas pilas eran oro puro.

El tiempo se les hacía interminable y no se conocía el anuncio oficial, hasta que se produjo el desenlace: José León había ganado el primer lugar. El segundo le fue otorgado al doctor Constantino Láscaris, español que había llegado a Costa Rica para organizar la cátedra de filosofía, después de una visita que había hecho a Europa José Figueres Ferrer.

No tardó en desatarse una fuerte polémica, porque la cultura oficial no podía aceptar que “un criminal”, el más odiado, ganara el concurso nacional de cuento e incluso por encima de un doctor en filosofía.

Se le negó la posibilidad de venir a recibir el premio a San José y hasta el último minuto no cesaron los cuestionamientos.

El día de la entrega, con el Teatro Nacional lleno, una silla vacía estaba en el estrado. Sobre ella colocaron un ramo de flores en honor al reo ausente y ganador, y un fuerte aplauso confirmó el premio para José León.

Ante la negativa de la cultura costarricense de reconocerle su trayectoria con el Magón, la Ministra de Cultura, Silvie Durán, le hizo en 2016 un homenaje especial en el Teatro Nacional y le entregó directamente las flores al escritor. Nadie que conociera aquella historia podía obviar los paralelismos.

Fue como una disculpa y a la vez un reconocimiento, y también la certeza de que a José León nunca le darían el Magón.

La mañana del lunes 29 de enero, sin embargo, la vida lo sorprendió una vez más con el anuncio de que le habían otorgado el galardón más preciado de la cultura costarricense.

“Agradezco al periódico UNIVERSIDAD que por medio de Carlos Morales me abrió las puertas para escribir ahí. Es mi periódico, ahí es donde escribo y me han ayudado a soñar.

Felicito a los compañeros que aspiraron al premio en esta oportunidad. Quiero decir, también, que espero que el Premio Magón en un futuro cercano se lo den a Miguel Salguero, ese gran periodista costarricense. Estoy muy contento y orgulloso de recibir este premio”.



Más que merecido

El jurado que le otorgó el Premio Magón a José León Sánchez, compuesto por Rónald Bonilla, Luis Alonso Ramírez, Antonio Leoni, Henry Sevilla y Katalina Perera estuvo dividido en torno a si debían entregarle el reconocimiento al escritor.

Entre los candidatos, además del ganador, se encontraban Arnoldo Mora, Tatiana Lobo, Óscar Aguillar Bulgarelli, Miriam Bustos, Armando Vargas, Otto Apuy y Osvaldo Sauma.

Sánchez había sido nominado en otras oportunidades y daba por hecho que “ya nunca le darían ese premio”, como confesó a UNIVERSIDAD.

Estas son algunas reacciones ante el reconocimiento al autor de La Isla de los Hombres Solos.

Juan Jaramillo Antillón, Premio Magón 2016

Hace un año cuando a mí me hicieron el honor de darme dicho Premio, él de inmediato y cómo buen amigo me felicitó, le respondí agradeciéndole, y le dije, qué él lo merecía igual y que se lo estaban debiendo y que lo mismo opinaba nuestra admirada amiga doña Inés Trejos.

Él muy pesimista me contestó, Juan, jamás me darán dicho reconocimiento. Yo le dije que se acordara de la caja de “Pandora”, llena de males, pero en su fondo quedaba la esperanza, y, que esperábamos que en el año 2017 el Premio se lo concedieran a él, pues los molinos de Dios muelen muy lentamente pero también muy finamente.

Felizmente ha sucedido así, José León Sánchez no solo tenía los méritos literarios para lograrlo, pues es un gran escritor reconocido en el país e internacionalmente, además, él es un luchador extraordinario. Desde que nació y durante su niñez y juventud y posteriormente, su vida ha estado llena de pobrezas, obstáculos, desilusiones y desencantos, así como de un serio problema (de todos conocido), y él lenta y pacientemente los fue superando todos. Hoy puede muy orgullosamente decir que él “venció al destino” con su perseverancia y esfuerzo. Mi felicitación para el amigo.

Manuel Bermúdez, editor de Forja

“Ha sido un reconocimiento muy postergado pero finalmente otorgado a una de las principales figuras de la literatura nacional. Novelas como Campanas para llamar al viento o Tenochtitlan son obras extraordinarias, muy destacadas en el ámbito latinoamericano. La lucha de superación personal para constituirse como un escritor y un intelectual de su talla en una vida de múltiples adversidades es un ejemplo que merece encomio. José León Sánchez es una pieza única y valiosa en literatura costarricense, pero además una figura simbólica en la cultura nacional. Por su vida, por su obra, por su significado en la cultura nacional, creo que es un premio muy merecido con el que se engalana al autor pero también se mira la sociedad a sí misma de manera reflexiva”.

Álvaro Rojas, escritor

“Me parece extraordinario que, por fin, el Estado costarricense haya reconocido la obra de un escritor como es José León Sánchez, que tiene textos como La Isla de los hombres solos, que es un documento de denuncia de la barbarie que se vivía en San Lucas, y Tenochtitlan, cuenta la caída de los aztecas, desde su propio punto de vista. Una novela que le requirió mucha investigación. Su obra es importante por muchas razones. Lo más destacable en él es su experiencia humana: haber pasado por lo que vivió y haber salido convertido en un escritor es increíble. Solo esa muestra de valentía y de coraje, y el poder resurgir de las cenizas es para mí muy meritorio. En buena hora que le reconozcan su trayectoria cultural y su trayectoria como escritor”.



Una mujer clave en su vida  

José Eduardo Mora

semanariou@gmail.com

La vida de José León Sánchez no puede entenderse sin la presencia desde hace 29 años de Ahíza Vega Montero.

Filóloga en la Universidad de Costa Rica (UCR), Montero no solo ha acompañado a José León en su vida particular, sino también en sus afanes intelectuales, porque varias de las obras las ha editado y corregido.

“Tengo 29 años de acompañarlo hombro a hombro. Son muchas las luchas en su vida y en su vida literaria. Hoy este premio es muy importante para él, porque se lo merecía.

Yo pensaba que ya no se lo darían, porque sentía que existía algo contra él. Dios tarda, pero no olvida”.

Montero destacó que en tantos años ha confirmado el gran amor que el escritor tiene para su país: “En México muchas veces le ofrecieron que se quedara allá y que se naturalizara. Que se hiciera mexicano y él no quiso, se vino para su tierra, para su Costa Rica. Es cierto que tiene el corazón dividido, pero no hay duda de que ama mucho a este país”.

Y es que en México tanto La Isla de los hombres solos, de la que Televisa hizo una película, como Tenochtilan, la última batalla de los aztecas son obras que fueron recibidas con gran beneplácito.

De hecho, muchos no se explican cómo un escritor costarricense, reo durante 30 años, fue capaz de escribir Tenochtitlan por encima de grandes creadores de la cultura mexicana.

“El Premio Magón para José León es una reivindicación que hace la cultura costarricense y que él se merece de verdad”.



 

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