Estreno de Las 1001 noches

La mujer que detuvo el femicidio contando cuentos

Una versión feminista de Las mil y una noches, basada en el texto milenario del Oriente antiguo, se estrena en el Teatro Nacional en el marco del programa colegial Érase una vez

En Las mil y una noches un sultán asesina a sus esposas, y la corajuda Scheherezade se va a palacio con la estrategia de detener los crímenes con el don de su palabra.

Esta Scheherezade no se llega a casar ni a tener hijos con el rey como en la versión oiriginal del libro y el libreto que llegó a las manos de Ana María Moreno, directora del espectáculo e integrante del grupo Ex Ánima.

En cambio accede a gobernar su nación con sabiduría y amor, luego de que el Sultán se reconoce incapaz de hacerlo y da crédito a la autoridad moral de Scheherezade.

Según contó Moreno, el espectaculo Las 1001 noches, producido por el Teatro Nacional y el Ministerio de Educación Pública en el marco del programa colegial Érase una vez, le fue ofrecido ya arrancado el proceso, y en el camino ella decidió cambiar la historia principal de Scheherezade y el Sultán, respondiendo a la necesidad de reflexionar sobre la violencia contra las mujeres.

Las 1001 noches, producido por el Teatro Nacional y el Ministerio de Educación Pública, es dirigido por Ana María Moreno del grupo Ex Ánima, cambió la historia original de Scheherezade y el Sultán, respondiendo a la necesidad de reflexionar sobre la violencia contra las mujeres y el femicidio. Foto: Ana Mariela Rodríguez

El montaje tiene un abordaje híbrido característico de Ex Ánima, en el que se combina el teatro físico y la danza contemporánea y oriental, las artes marciales y el video mapping.

De acuerdo con Moreno, la puesta en escena fue compleja “porque el texto está cargado de violencia y machismo; ¿cómo transformarlo a algo que tuviera este otro mensaje del que queríamos hablar?, dijo.

La propuesta, entonces, fue presentar a una Scheherezade distinta, empoderada, “quisimos resaltar más la parte intelectual y no la sumisa, por eso al inicio la ponemos con sus papiros, estudiando”.

Con este cambio radical, la obra la muestra como una mujer inteligente que se ofrece a solucionar el perverso problema de los asesinatos maritales cometidos por el Sultán.

A partir de su astucia y conocimiento y de los cuentos que le narra, no solo logra mantener “entretenido” al Sultán sino que provoca que se involucre activamente en las fábulas.

La idea con esta forma de interpretar los cuentos es asemejarlos a cuando los niños se van metiendo en las historias. “Por eso es que Scheherezade se transforma en los personajes, como Alí Babá, con el propósito también de romper el estereotipo de que las mujeres solo pueden caracterizar roles femenios”, destacó Moreno

La identificación del Sultán con los personajes y las situaciones generan la transformación final, cuando dice: “he hecho mal”.

En relacion con el final “feliz” que fue desechado, Moreno explicó que se discutió con el elenco y acordaron que aunque fuera la versión original, había que traer a la actualidad la obra, inmersa en el contexto de la violencia y los femicidios.

Tampoco una resolución punitivista les resultó apropiada, y por eso el Sultán cede su poder y se retira a “meditar” sobre su comportamiento.

“Lamentablemente sentimos que estamos tocando un tema que ha cobrado relevancia; es una gran responsabilidad de qué estamos nosotros proponiendo y diciendo y si bien nos estamos alejando de la versión original, es esa parte donde nos estamos distanciando porque no queríamos reforzar estas prácticas, comentó Moreno.

La directora enfatizó en que su perspectiva del programa Érase una vez no es que los estudiantes vean la obra para no leer el libro, sino que el espectáculo sea un complemento para la discusión.

Al comparar los colegiales los dos textos encontrarán una diferencia que los llevará a establecer un diálogo: “¿Por qué ellos en el libro se casan pero en el espectáculo no        ?

Con música de Fabián Arroyo, escenografía de Carlos Schmidt y vestuarios de Erick Cascante y video mapping de Tito Fuentes, el espectáculo es definido por Moreno como interdisciplinario, con actores que bailan y bailarines que actúan, acrobacias, diálogos, video y teatro de sombras.

El lenguaje estético se apoya en la fusión con elementos de la cultura india y árabe, de manera que la obra tiene un aire oriental, asiático y se aleja del realismo.

“Son destellos que recuerdan esos lugares, pero es un mundo imaginario. A mí me gustan las aproximaciones mágico líricas, los mundos oníricos”, detalló Moreno.

En lenguaje fantástico, Las mil y una noches fabula sobre pueblos con sus genios, sultanes, malandros o embaucadores, príncipes y princesas.. Foto: Ana Mariela Rodríguez

Scherezade y el Sultán

La actriz, cantante y bailarina Isabel Guzmán Payes interpreta el rol de Scherezade en la versión de Las 1001 noches.

Guzmán recalca en que la versión libre puesta en escena se contextualiza en el mundo acutal  pues si se presentara la historia original en este momento “no lo podríamos soportar”

“Es tan importante hacer un cambio de conciencia y de mentalidad de cómo evitar a toda costa patrones de violencia de cualquier tipo hacia quién sea”, aseveró Guzmán.

Por esta razón el giro del texto pretende dejar una semilla que provoque relfexionar al espectador “sobre lo que queremos y hasta dónde queremos ir”.

En relación a los femicidios cometidos por el Sultán, Guzmán es del criterio de que la puesta no puede permitir que la idea primordial con que inicia la obra no se cuestione.

“Queremos rescatar que Scherezade decide hacer su trabajo para que la matanza concluya, eso queremos exaltar. Pronunciar que no debe pasar, que no está bien y que el Sultán reflexione sobre que esas acciones no están bien”.

Para Guzmán, el personaje que interpreta en la versión libre, está contextualizado en una realidad latinoamericana. “Soy salvadoreña y estamos viviendo lo mismo. Para mí es un momento para empoderarnos y enviar un mensaje a través del arte.  No quedarnos en la tradición sino llevarla a algo actual; mantener la naturaleza y esencia del libro pero recalcar la importancia de generar un cambio”.

En el rol del Sultán, el actor Bruno Camacho Jimenez apuntó que a lo largo del proceso descubrieron múltiples capas de violencia machista que su personaje cometía.

Sin embargo, al final a través de las moralejas de cada uno de los cuentos ve reflejada su realidad “de que es un hombre violento con poder y que se aprovecha de su condición”.

“Para mi como hombre que se está revisando y se está construyendo todos los días, se vuelve una escuela y aprendizaje de vida y una forma de hacer que todos los hombres que estén en la sala viendo la obra se responsabilicen”.

De acuerdo con Camacho, el montaje abre puertas hacia otros discursos, además del central que es la violencia contra las mujeres y el femicidio, para hablar sobre acciones que destruyen a la sociedad.

“Nos da cabida a hablar de cómo es gobernar con transparencia, cómo es respetar y defender las singularidades y las libertades de cada quien, la diversidad y rechazar todo tipo de violencia”.

Las historias narradas por Scheherazade conducen a la toma de conciencia del sultán acerca de los ciclos de violencia que propicia, llegando incluso a asesinar a sus esposas.

Camacho puso énfasis en que la obra cierra con una mujer al mando, lo que recuerda la máxima de que “la revolución es feminista o no será”.

El montaje Las 1001 noches tiene un abordaje híbrido característico de Ex Ánima, en el que se combina el teatro físico y la danza contemporánea (y oriental), las artes marciales y el video mapping. Foto: Ana Mariela Rodríguez

Historias para incitar la no violencia

Y Scheherezade dijo:

Cargados de esta manera llegaron, ante una gran roca que había al pie del montículo, y se pararon. El jefe, que era el que iba a la cabeza, dedando un instante en el suelo su pesada alforja, se encaró con la roca, y con voz retumbante, dirigiéndose a alguien o algo que permanecía invisible a todas las miradas, exclamo: “¡Sésamo, ábrete! Al momento la roca se entreabrió, y entonces el jefe se apartó un poco para dejar pasar a sus hombres, y cuando hubieron entrado todos, volvió a cargar su alforja sobre sus espaldas, entrando el último, y exclamando con voz autoritaria que no admitía réplica: “¡Sésamo, ciérrate!” La roca se empotró en su sitio tamo si el sortilegio del bandido nunca la hubiese movído por medio de la fórmula mágica. Al ver todas estas cosas, Alí Babá, maravillado, se dijo: “¡Con tal que no me descubran usando su ciencia de la brujería, me doy por contento!”; y se guardó mucho de hacer el menor movimiento, a pesar de la gran inquietud -que sentía por el paradero de sus asnos, que continuaban abandonados en medio del bosque. Los cuarenta ladrones, despues de una prolongada estancia en la cueva en la que Alí Babá los haoía visto entrar, dieron señal de su reaparición al oírse un ruido subterráneo, parecido a un terremoto lejano. La roca se abrió, dejando salir a los cuarenta hombres, con su jefe a la cabeza, y llevando las alforjas vacías en la mano. Cada uno de ellos se dirigió a su caballo, lo embridó, y, después de colocar las alforjas en la grupa, montaron sobre las sillas; pero antes de partir, el jefe se volvió hacia la entrada de la caverna, y, en voz alta, pronunció la fórmula: “¡Sésamo, ciérrate!”; y las dos mitades de la roca se juntaron sin dejar señal alguna de separación; y con sus semblantes sombríos y sus barbas negras marcharon por el mismo camino por el que habían venido


Cajas chinas con relatos eróticos y fantásticos

Plagado de fantasía y magia, seducción, erotismo, pero además de violencia, femicidios y muerte, Las mil y una noches (en árabe Alf layla wa-layla) es el libro profano más importante de la antigüedad árabe, impregnado de creencias religiosas y morales islámicas.

Para el escritor argentino Jorge Luis Borges, el origen del libro de fábulas, escritas por contadores de cuentos anónimos de la noche, está oculto. “En el título tenemos la idea muy importante del infinito”, dijo en una conferencia dictada en 1977, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.

Es una recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales anónimos de Oriente Medio, que utiliza la técnica del relato enmarcado o, llamado por el escritor perunao Mario Vargas Llosa, de cajas chinas (una historia dentro de otra, que a su vez está dentro de otra) o las muñecas rusas llamadas matrioskas.

Las historias base provienen de la India, luego se arabizan, y se suman otras de Indochina, Egipto y Siria.

Está compuesto por tres grupos de relatos (árabes, persas y chinos), que describen en lenguaje fantástico la vida de estos pueblos con sus genios, sultanes, malandros o embaucadores, príncipes y princesas, transmitidos de forma oral y escrita.

Originado en el año 850 d.c. tras la conquista árabe de Persia, el libro fue compilado a lo largo de quince siglos, con un núcleo formado por el texto Hazâr afsâna («mil leyendas»), centrado en la Bagdad persa, anterior al siglo IX.

Se cree que el compilador de las historias pudo haber sido el cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, que vivió en el siglo IX; y la línea narrativa conducida por el personaje de Shceherezade, que sirve de marco a los demás relatos, fue agregada en el siglo XIV.

Desde su aparición en Occidente en el siglo XVIII, Las mil y una noches impactó por su exotismo y erotismo, este último aspecto siendo eliminado por el primer traductor y adaptador francés Jean Antoine Galland (1645-1715), quien censuró los adulterios y sucesos sanguinarios, respondiendo al puritanismo de la época.

Bajo el título Les mille et une nuits, contes árabes traduits en français, la traducción de Galland se publicó en 12 volúmenes en París entre 1704 y 1711.

Adaptado muchas veces para niños y adolescentes en Occidente, las ediciones han difundido las historias de aventuras y fantasía de Aladino y la lámpara maravillosa, que apareció en la versión francesa del traductor Galland, los viajes de Simbad el marino, que tiene resonancias de Occidente en semejanza a La Odisea, y los sucesos de Alí Babá y los cuarenta ladrones.


La corajuda Scheherazade

Las 1001 noches se presentará únicamente en tres funciones el 22 y 23 de noviembre a las 8:00 pm, y el domingo 24 a las 5:00pm.

La entrada general tiene un precio de ¢10 000,00. Los estudiantes y adultos mayores con carné tienen un 20% de descuento.

Los descuentos son válidos para las compras realizadas en la boletería o en el centro de llamadas.

Entradas a la venta en la boletería del Teatro Nacional.

Más información al teléfono 2010-1110 y en www.teatronacional.go.cr


 


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