Artista fue precursora de la acuarela en el país

La inclasificable artista plástica Margarita Bertheau

La exposición “Margarita Bertheau Inédita”, en el Museo de Arte Costarricense, revela el lado desconocido de la artista plástica.

La pintora Margarita Bertheau Odio fue precursora de las vanguardias duras de Costa Rica, según concluye una investigación realizada por el Museo de Arte Costarricense (MAC), en manos de su directora Sofía Soto-Maffioli.

Con el objetivo de revalorizar la obra de Bertheau, considerada madre de la acuarela costarricense, y de mostrar el hallazgo de un importante cuerpo de pinturas de tendencia vanguardista hasta la fecha desconocido, el MAC expone “Margarita Bertheau Inédita”, curada por la misma Soto-Maffioli.

La muestra permanece abierta hasta el 29 de octubre, en horario de martes a domingo de 9 a.m. a 4 p.m. con entrada gratuita.

El guion hace un recorrido por 120 obras en acuarela, óleo y dibujo, así como reproducciones de sus murales más importantes, pertenecientes a 17 colecciones públicas y privadas. Además, muestra documentos y fotografías relativos a la vida de la artista y su relación con el ballet.

“El salto al mar”, 1953, acuarela sobre papel. Colección particular.

El canon pictórico de la oficialidad -incluida la academia y el mismo museo rector- fijó como principales exponentes de las vanguardias denominadas duras a Lola Fernández, Manuel de la Cruz González y Felo García, a partir de 1958.

Faltaba sumar a la tríada a Margarita Bertheau. “Ella no se amarra, es inclasificable, tiene obra de vanguardia, semiabstracta, constructivista, expresionista, son muchas escuelas que conoce muy bien”, expresó Soto Maffioli en entrevista con UNIVERSIDAD.

Según la especialista en historia del arte del siglo XX, Bertheau entendía las características de las vanguardias que abordó, de las cuales cultivó algunas y otras fueron más marginales. “Es más compleja de lo que la gente se imaginaba”, sopesó Soto Maffioli.

Sobre esta faceta desconocida de la pintora, la exposición revela dos conjuntos de pinturas que datan de 1953 y 1954, inéditas, incluso, para el mismo museo.

Soto detalló que en el curso de la investigación preparatoria aparecieron varias obras no estudiadas, que no coinciden con su tendencia más conocida en la medida en que no representan la realidad observable, sino que son pinturas vanguardistas desde el punto de vista formal y profundamente subjetivas.

“Son universos oníricos e imaginados, reinterpretados metafóricamente y que formalmente corresponden más a estilos de vanguardias heredadas de las geometrías de Cézanne como el cubismo analítico, de la pintura geométrica, la constructivista y futurista”, puntualizó Soto.

Un total de 34 acuarelas, al que accedió el MAC, pertenece a un particular que las conservó, en unas cajas, en perfecto estado.

Sin título (Leticia Alfaro, ballerina), 1951, óleo sobre tela. Colección particular.

Dichas pinturas las ejecutó Bertheau como parte de la preparación de originales en óleo, que hoy en día están ilocalizables, expuestas en 1953 en la Alianza Franco-costarricense.

Asimismo, otro grupo de obras expresionistas en acuarela, exhibidas en una nueva exposición de la artista en 1954, confirma la tesis de Bertheau como precursora de las vanguardias duras costarricenses.

Gracias a un coleccionista privado, las pinturas se pueden apreciar en la exposición “Margarita Bertheau Inédita”.

 

 

 

Crítica virulenta

Esta nueva forma de abordar el arte pictórico por Bertheau fue rechazado de forma virulenta por la crítica especializada de la época.

“Arguyeron que traicionó su estilo conocido y tradicional en el que es buena, por intentar un ejercicio vanguardista en el que no es buena, porque no tiene el rigor de Picasso o Braque”, se lamentó Soto.

Frases como: “las vanguardias mejor a los vanguardistas europeos” y “Margarita Bertheau debe regresar a la pintura de paisaje” condenaron la necesidad de Bertheau de experimentar y expresarse de otros modos.

La crítica adujo que Bertheau, primero, era una excelente acuarelista, maestra de su técnica, del retrato y de la figura humana, el paisaje y la naturaleza muerta, y que su manera de pintar era exquisita; segundo, que ella botó todo por la borda para dedicarse a una nueva forma de expresión; y tercero, que esta nueva forma de expresión no le pertenecía y que la artista no debía intentar competir con reconocidos pintores cubistas y futuristas.

“Solamente su círculo más allegado salió en su defensa”, continúa Soto, artistas que argumentaron “que el trabajo era profundamente original y si bien se inspiraban en las vanguardias era fruto de un trabajo intelectual más allá de una simple copia de una vanguardia”.

“Los astronautas”, 1969, óleo sobre panel. Colección particular.

En esta búsqueda de la Bertheau inclasificable, apareció otro cuerpo de obras, marginal y paralelo a su trabajo paisajístico de corte naturalista e impresionista.

Algunas de estas pinturas son de tendencia geométrica y abstracta como “Los astronautas”, de 1969, que hace alusión al alunizaje de ese mismo año: “en una representación poética y al mismo tiempo geométrica, de vanguardia”, comentó Soto.

Para el MAC, es un hito sacar a la luz estas obras, ya que permite una relectura e interpretación de la historia del arte costarricense, que había dejado por fuera a Bertheau como pionera de las vanguardias plásticas. Además, las que continuó creando hasta entrados los años sesenta y setenta sin ser mostradas.

“Esto nos obliga a reconsiderar las teorías canónicas de los inicios de la vanguardia abstracta y dura para trasladarlas a Margarita Bertheau, a 1954”, resumió Soto.

Bertheau siguió pintando en un estilo más arraigado al impresionismo con su maestro cubano Leopoldo Romañach, de mentor, con la característica formal basada en la mancha, la soltura de la muñeca que, para Soto, es un indicador de la libertad y espontaneidad propia de la artista plástica.

“Es de una delicadeza muy grande por la manera en la que trabajaba el pigmento, la cantidad de agua que le ponía, incluso a veces lavaba la obra, la ponía debajo de un chorro de agua, creando efectos”, valoró Soto.

Así generó una escuela que dejó huella en los acuarelistas impresionistas, discípulos de Bertheau en Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, a lo largo de 30 años de forma interrumpida.

Sin título [conocido como Venus], 1956, pintura mural. Tienda La Dama Elegante, actualmente Hotel Presidente.

Margarita Bertheau

Margarita Bertheau nació en San José  (1913-1975) y se constituyó en una de las artistas costarricenses más importantes del siglo XX. Es reconocida, sobre todo, por su maestría de la acuarela, con un estilo espontáneo y un magnífico manejo del color.

Su obra, de extraordinaria luz y dinamismo, revalorizó por completo esta técnica, hasta entonces considerada casi exclusivamente como herramienta para bocetos de obras de mayor jerarquía.


 

 

(Créditos: Foto: Archivo de la Familia Bertheau Oros, Foto: Gabriel González, MAC, Foto: María Enriqueta Guardia)


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