Guardianes de historias toman la palabra

Con más de 40 narradores, la Fiesta Internacional de Cuenteros Alajuela Ciudad Palabra se llevará a cabo del 18 al 27 de enero.

La edición número 13 de la Fiesta Internacional de Cuenteros Alajuela Ciudad Palabra (FICU) no será de mala suerte para los narradores y el público, quienes son bienvenidos en la ciudad de los mangos y San José.

La cuentera nacional Ana Coralia Fernández es aún más optimista, porque en vez de realizarse en noviembre como era tradición, se realiza a mediados de enero, cuando (se supone que) no llueve.

“Aunque hay gente que le tiene ojeriza al número, para nosotros es de buena suerte porque viene gente de España, México, Guatemala, Honduras, Colombia, Chile y Perú, y además es una gran ventana para cuenteros nacionales”, dijo Fernández en entrevista para UNIVERSIDAD.

Este contingente de guardianes de las historias contadas se reune del jueves 18 al  sábado 27 de enero para ofrecer una programación con 90 espectáculos para todas las edades.

Con el lema “Para verte mejor”, las sesiones de cuentería serán en Alajuela y San José, así como algunas itinerantes en la provincia alajuelense, con el fin de mantener la tradición oral, según afirmó Juan Madrigal, director de la FICU.

“En un momento tan tecnológico que nos absorbe tanto, es darle la oportunidad a la palabra, a la comunicación cara a cara; es el momento para vernos a los ojos”, sostuvo Madrigal.

Hace 13 años, Madrigal inauguró esta fiesta en su ciudad natal porque estando en un festival en Bucaramanga, en Colombia, presenció un cuentacuentos que lo hizo pensar: “qué ganas de que mi mamá estuviera aquí, y mi hermano y mi amigo”. Entonces decidió que mejor traía a los colegas del extranjero a Alajuela para participar en el Festival.

Así es como este año, por ejemplo, fueron invitados el juglar español Crispín D´Olot, el cuentero de temas urbanos y padre del Stand Up Comedy de Colombia, Gonzalo Valderrama, y el artista escénico de amplia trayectoria en Chile, Carlos Genovese.

Asimismo, las mexicanas Norma Torres, con espectáculos para niños y adolescentes, y Selene De la Cruz, quien radica en nuestro país, Claudia Curiel de Perú, Mariela Estrada y Carlos Molina de Guatemala, con sus historias de tradición Maya, Edgar Valeriano de Honduras, que se presenta por segunda vez en la FICU, y Esmeralda Quintana y Javier Montoya, del Teatro Comunidad de Colombia, y que traen un espectáculo de títeres.

Cuentos para despertar

Madrigal relata que nació en Barrio El Carmen en el centro de Alajuela y que de niño anduvo por el mercado y el parque oyendo a la gente tertuliar. “Yo soy muy conversador, mi abuelo era muy conversador, porque la gente del Barrio El Carmen es muy conversadora”.

De grande, a pesar de haber promovido que la gente leyera en sus talleres de animación de la lectura, Madrigal aprendió que el pueblo alajuelense prefiere que le cuenten historias.

Para el cuentero, más allá de transmitirlas, el narrador debe saber las razones por las cuales las relata. “Tiene que preguntarse qué quiero dejarle a la humanidad; es llevar, a partir de la palabra, esperanza, felicidad o denuncia”.


Consejos iniciáticos

En sus talleres de cuentería, Juan Madrigal enumera algunos elementos para contar historias:

Que al cuentacuentos le encante la historia.

Que no se la aprenda de memoria.

Que el cuentero prepare la voz, el cuerpo y la mirada.

Que el vestuario no distraiga.

Que las palabras sean claras.

Que el cuentero haga silencios y apartes para que el público pueda imaginar y asimilar.

Que la historia se repita, pues se va enriqueciendo y se descubren cosas.


Su colega Ana Coralia Fernández expresó que al ser periodista le surge grandes ganas de contar historias pero en un formato más espontáneo e informal y no mediante el papel, la televisión o la radio. “No cambié de fresco sino de frasco”, se ríe.

A esta cuentacuentos le apasiona narrar porque nació en una familia donde la gente hablaba mucho. “Eso tuvo dos efectos: primero, me enamoré de las historias y, segundo, me hizo una gran escucha. Lo que yo busco es esos ojos de la gente, ese contacto de sentirnos más personas y menos cifras”.

De acuerdo con Fernández, no es una casualidad el auge de la cuentería en un tiempo en que la tecnología desafía la comunicación interpersonal, ya que “estamos más comunicados pero no mejor comunicados”.

Ante la pregunta de por qué contar, Fernández responde que para despabilar a las personas, para que sean más intuitivas y sensoriales, en vez de caminar como zombies sin alma. “La palabra se debe negar a estar acuñada en un celular; debe salir a las calles a despertar a la gente”.


Carlos Genovese de Chile

“Fue una fascinación”

Tiene muchísimos años de ser cuentacuentos y ha recorrido el mundo contando historias, ¿por qué?

-Yo tenía más de 25 años de hacer teatro cuando conocí el arte del cuentacuentos. Lo empecé a practicar como un oficio alternativo y poco a poco me di cuenta de la importancia que tenía, de la necesidad de la gente de escuchar historias a viva voz, y como soy muy aficionado a la literatura, encontré un repertorio increíble, aparte de las historias tradicionales de mi país y Latinoamérica. En el año 2000 opté por dedicarme exclusivamente al cuento. Fue una fascinación por las posibilidades de llegar a los lugares más recónditos del planeta simplemente con tu voz y tus gestos.

Poco a poco se ha reconocido  -y más recientemente- al cuentacuentos como un artista, ¿por qué ocurre este fenómeno en oposición a la era tecnológica y de las comunicaciones e interrelaciones en el ciberespacio?

-En la década de los ochenta se redescubre una comunicación mucho más gregaria, no mediatizada por pantallas ni por tecnología sino cara a cara como una manera de reconquistar identidad personal, social y colectiva, la memoria de las personas y de los pueblos. Surge como una necesidad frente a la globalización. Es un mecanismo de defensa para conservar la esencia de lo humano que es el arte de contar. Hoy en día es un arte indiscutido, muy nuevo todavía.

Contar historias es un acto bellamente efímero, que al repetir y compartir se va fijando a lo largo de las generaciones y se consolida como patrimonio de la humanidad, ¿por qué esto es importante?

-Hay teóricos que dicen que los pueblos sin historia no existen, que no son capaces de mantener su unidad ni sobreviven. Los narradores orales mantenemos las tradiciones pero vamos agregando historias contemporáneas, que van a constituir, siglos después, el pasado de los que nos precedan. Esas historias y su imaginario, que vienen de tiempos inmemoriales, constituyen una parte fundamental de la cultura de un pueblo, por ello mantenerlas vivas y transmitirlas e incluso renovándolas y actualizándolas es también una tarea. Somos los guardianes de esas historias y debemos mantenerlas y comunicarlas siempre que sea posible.


Cuentos a granel

¿Qué?: XIII Fiesta Internacional de Cuenteros Alajuela Ciudad Palabra.

¿Quiénes?: más de 30 cuenteros nacionales y nueve internacionales.

¿Cuándo?: del 18 al 27 de enero.

¿Dónde?: en Alajuela: Teatro Municipal, Museo Juan Santamaría, Teatro El Juglar (Conservatorio Municipal de Alajuela).

En San José: la Alianza Francesa, la Casa de la Cultura Popular José Figueres, y Selene la Casa del Cuento, en Guadalupe.

Sedes itinerantes: San Pedro de Poás, Atenas, Grecia, Los Lagos del Coyol en La Garita y en San Ramón.

Entrada gratuita

**Retirar las entradas en cada sede durante las dos horas antes del inicio de la función.


 

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