Graffiti en el mundo coronavirus

Artistas de diferentes continentes han tomado las paredes de sus ciudades para expresar angustia e incertidumbre, pero también gratitud y optimismo.

Desde la antigüedad las paredes de las ciudades han servido como altavoces o vitrinas para que artistas o simplemente personas enojadas dejaran registro de su sentir.

Por otro lado, pestes y epidemias han dejado su marca profunda en manifestaciones artísticas de diferentes épocas. Por ejemplo, la llamada peste negra que azotó Asia y Europa determinó de manera notoria las estéticas artísticas de los siglos XIV y XV.

Así, en pleno siglo XXI era de esperar que el contexto de la pandemia del coronavirus deje su marca en expresiones artísticas, sobre todo en los espacios para la expresión que ofrecen las diferentes ciudades y culturas. El graffiti es un fenómeno artístico ya consolidado y ha servido como plataforma para esta nueva narrativa global.

Después de muchas semanas de confinamiento, el domingo 26 de abril en España se les permitió a los menores de edad salir de sus casas acompañados por un adulto responsable, como fue el caso de este niño y su padre, quienes pasaron frente al graffiti dejado por el colectivo Artifakt Studios. (Foto: Josep Lago / AFP)

Jóvenes artistas integrantes de la Organización para la Juventud Mathare Roots posan frente al mural que hicieron para promover las prácticas preventivas ante el coronavirus, en Nairobi, Kenia. (Foto: Tony Karumba / AFP)

El enigmático artista graffitero Banksy donó esta obra titulada Game Changer (Transformador  del juego) al Hospital Universitario de Southampton, en el sur de Inglaterra, como un tributo al personal sanitario. Si bien no se trata de una obra callejera, no es la primera vez que Banksy produce obra en este formato. Ya han sido notorios trabajos suyos como Parlamento Devuelto, de setiembre de 2019, en que mostró una escena del Parlamento británico pero con chimpancés ocupando los asientos; o Niña con Globo, que tras ser subastado por la prestigiosa casa Sotherby’s, se autodestruyó gracias a un triturador de papel escondido en el marco de la pintura. (Foto: Stuart Martin / AFP / University Hospital Southampton).

 

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