Cultura

Galería UCR presenta exposiciones sobre la fugacidad del tiempo, la nostalgia y la ironía como crítica social

Hasta el 18 de diciembre, el público podrá disfrutar gratuitamente de las tres muestras de la autoría de Mariana Solano, Florencia Urbina y un grupo de estudiantes del curso de Museología de la Escuela de Artes Plásticas.

La Galería de la Universidad de Costa Rica (UCR) abre sus puertas a la población en general para que aprecien tres exposiciones de arte contemporáneo que abordan temáticas que van desde la fugacidad del tiempo, la crítica social hasta la obsolescencia tecnológica.

De forma gratuita y hasta el 18 de diciembre, el público podrá disfrutar gratuitamente de las muestras Instante: 7 de octubre de Mariana Solano Villalta, Sinceramente irónica de Florencia Urbina Crespo, y Entre la nostalgia y el (re)descubrimiento de las tecnologías obsoletas, desarrollada por estudiantes del curso de Museología de la Escuela de Artes Plásticas.

Los tres pisos de la Galería están abiertos al público de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y se ubica en el Edificio Administrativo B de la Sede Rodrigo Facio de la UCR en Montes de Oca.

Con estas tres propuestas, la Galería UCR reafirma su compromiso con la difusión del arte contemporáneo costarricense y la formación de públicos diversos.

Entre nostalgia y el (re)descubrimiento de las tecnologías obsoletas

En el primer piso de la Galería UCR, los visitantes podrán recorrer esta muestra que presenta objetos como radios, proyectores, micrófonos y teléfonos antiguos, con el fin de reflexionar sobre su papel en la comunicación cotidiana del siglo XX.

La exhibición, realizada por estudiantes del curso de Museología de la Escuela de Artes Plásticas, nace a partir de las reflexiones realizadas en este espacio sobre los objetos de diversas tecnologías que en la actualidad se consideran por algunas personas como obsoletos.

Nostalgia y (re) descubrimiento ofrece una mirada a partir de dos intereses principales: invita a recordar las experiencias que ocurrían con el uso de estos ‘aparatos’, como les llamaban algunas de las personas adultas mayores con las que crecimos. Pero también, busca darlos a conocer como piezas históricas que formaron parte del cambio de las tecnologías relacionadas con la comunicación entre personas durante el siglo XX”, resaltaron los estudiantes en su texto curatorial.

Los objetos pertenecen a la colección del Museo UCR y la exposición los convierte en un puente entre la memoria colectiva y los procesos de innovación tecnológica. El objetivo es pensar sobre el cambio que han experimentado las tecnologías: sus funciones y la forma en la que se ven.

“Disfrutemos la exposición, permitamos que los objetos nos dejen recordar, volver a experimentar a través de las tecnologías del pasado y, a su vez, conozcamos más de cómo han formado parte del cambio tecnológico durante el último siglo”, concluyeron los alumnos.

Sinceramente Irónica

En el segundo piso está la exposición Sinceramente Irónica, que invita a observar el poder de la ironía como herramienta de crítica y de liberación. Como esa figura retórica es un código que responde a una cultura, esta exhibición busca acercar al público al panorama costarricense, mediante personajes que nunca se podrán olvidar; íconos que, sin importar cuán desagradables sean, son parte de la nacional porque resuenan con la población.

La muestra busca que miremos de frente nuestra realidad. La ironía, ese mecanismo cerebral que nos permite sobrevivir a lo absurdo, se materializa aquí en figuras y personajes que, aunque distorsionados, resultan inconfundibles.

Florencia Urbina es la creadora de esta obra. Es reconocida por su trayectoria internacional y ganadora del Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en Pintura, ha expuesto en países como España, Alemania, Corea del Sur y Estados Unidos. Además, ha sido directora del Museo de Arte Costarricense y asesora del Ministerio de Cultura y Juventud.

“La obra de Florencia habla por sí sola, nos conduce y nos condensa hacia un universo novedoso, pero peculiarmente conocido. Magnéticamente nos inducimos hacia ella sin un por qué. Una mezcla transitoria de estilos, formas y colores, referencias e inspiraciones de todos los lugares del mundo, una devolución de la construcción contemporánea en todo su esplendor. Representa personajes desastrosos en mundos fantásticos o crudas realidades que decidimos ignorar, pero no podemos escapar de ellas”, explicaron Sebastián Gutiérrez y Yara Guillén en el texto curatorial.

Hay una profunda reflexión sobre el descanso que se necesita en una sociedad abarrotada de información como la actual. Brinda un espacio de introspección para hacer sentir consciente al espectador de lo que es y sus capacidades para reír. El hecho de encontrarse, reírse de las obras y de sí mismo es un espejo de liberación máxima.

“La actualidad está atrapada en una pesadez social, el consumo de información es cada vez más grande, fuerte e instantáneo, nuestro ser es incapaz de controlar este estímulo, y nuestra conciencia sobre cómo no podemos aguantarlo nos daña. Para enfrentar este temor, traemos la ironía, la herramienta perfecta: oscilante entre la cruda realidad posmoderna y la esperanza modernista; entre el carácter cultural y el inherente humor de Florencia”, concluyen en el texto curatorial.

Instante: 7 de octubre

En esta exposición la artista reflexiona sobre el paso inevitable del tiempo mediante una serie de cinco obras en técnicas mixtas. A través de transferencias con tíner de fotografías de una celebración colectiva, Mariana Solano convierte momentos cotidianos en metáforas visuales sobre la fugacidad de la experiencia.

Solano es estudiante avanzada de la carrera de Diseño Pictórico en la UCR y también tiene formación en Diseño Gráfico del Tecnológico de Costa Rica. Ella explora la intersección entre lo tradicional y lo digital, integrando en su práctica serigrafía, edición fotográfica y pintura.

La obra parte de un suceso cotidiano y compartido para reflexionar sobre la fugacidad de los momentos y la dificultad de retener aquello que, en el mismo acto de ser vivido, comienza a desvanecerse.

El proceso material acompaña esta reflexión. Las imágenes fueron trasladadas al soporte mediante transferencias generando una pérdida parcial de definición y una textura que evidencia el desgaste y la fragilidad de la memoria. Las intervenciones posteriores, realizadas con marcadores acrílicos y colores saturados sobre áreas en blanco y negro, introducen tensiones entre lo que persiste y lo que se disuelve. A través de este diálogo entre registro, deterioro y reconstrucción, la serie propone una meditación visual sobre el paso del tiempo, la permanencia y la transformación de nuestras experiencias.

La serie de obras plantea la idea de que el presente no constituye un estado fijo, sino un tránsito continuo entre lo que fue y lo que será. Cada instante, al ser percibido, se transforma de inmediato en recuerdo, mientras el futuro se aproxima para ocupar su lugar. En esa condición de flujo constante, la acción de registrar una vivencia se convierte en un intento de preservar lo efímero, aun sabiendo que solo es posible retener algunos fragmentos de lo que ya ha dejado de existir.

“La serie está compuesta por cinco obras, seleccionadas cuidadosamente mediante una curaduría personal. Mariana trabaja con ‘momentos’, y reconoce que algunos requieren múltiples piezas para ser comprendidos, mientras que otros se resuelven con pocas imágenes. Esta selección responde a su búsqueda por capturar lo esencial de cada instante, sin forzar lo que ese ‘momento’ pueda ofrecer”, comentó Vicente Alpízar en el texto curatorial.

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