Fetén Fetén o la verdad verdad de un dúo de músicos

Los burgueses (de Burgos, España) Jorge Arribas y Diego Galaz son músicos a la usanza juglaresca, que recorren el mundo recolectando sonidos, melodías, canciones e historias, guardadas en sus valijas de transhumantes,

Los burgueses (de Burgos, España) Jorge Arribas y Diego Galaz son músicos a la usanza juglaresca, que recorren el mundo recolectando sonidos, melodías, canciones e historias, guardadas en sus valijas de transhumantes, para luego ofrecerlas al público que reunido en el ritual de los conciertos se resiste a que desaparezca.

La particularidad de esta banda de dos es que para crear refinadas piezas musicales cargan instrumentos convencionales, como el acordeón y el violín; así como algunos más como el violín-trompeta, el serrucho, una silla y una escoba flautas, unas cucharas y unas conchas para hacer percusión, y una gaita fabricada con una bolsa de papel aluminio que en algún momento almacenaba vino.

Todo suena, según el principio creativo de Fetén Fetén, y por eso muchos de estos instrumentos insólitos son elaborados de manera “artesanal” (Diego Galaz dixit)  por ellos mismos, con el fin de interpretar de forma contemporánea un repertorio de música popular que toman prestado de los lugares que visitan.


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Medio siglo de juegos y verdades escénicas sin enjaular


Eso ocurrió cuando estuvieron en Santa Cruz de Guanacaste y escucharon el Punto guanacasteco interpretado por varias marimbas: luego de esa experiencia decidieron hacer un pequeño homenaje a una de las piezas folclóricas más emblemáticas del imaginario musical costarricense.

Fetén significa en galo algo bien hecho; también es un adjetivo que quiere decir “verdad” en la ruralidad española.

En entrevista con UNIVERSIDAD, los músicos de este dúo nos cuentan sus “verdades” sobre el trabajo bien hecho al que se dedican en cuerpo y corazón: los viajes, los conciertos en vivo, las cuatro producciones discográficas producidas hasta la fecha (Fetén Fetén, Cantables, Bailables y Melodías de Ultramar); y la razón por la cual aceptaron la invitación de sus queridos amigos del MTM para participar en la conmemoración de los 50 años de vida titiritera de la agrupación nacional.

¿Por qué nace Fetén Fetén?

Jorge Arribas: Llevamos muchos años tocando con otra formación de música tradicional contemporánea sobre melodías tradicionales y teníamos la inquietud de componer y hacer con esas influencias nuestra propia música, y como había una conexión musical y personal y tenemos muchos denominadores e inquietudes comunes, empezamos a componer sin ningún tipo de objetivo a corto plazo. Y empezó a funcionar y la música sonaba y a partir de ahí el recorrido hasta el día de hoy ha sido seguir en la misma línea de música popular pero vamos a ir añadiendo un montón de instrumentos diferentes aparte de la base que es el violín y el acordeón.

¿Por qué fue la conexión con los instrumentos insólitos?

JA: Por la influencia de Diego que tenía un Festival de Instrumentos e Intérpretes Insólitos en Burgos; él me metió de tocar instrumentos raros: primero fue la silla de canto flautín y eso fue el principio del fin para mí. Suena como un piccolo. A partir de ahí fue recoger las escoba y la gaita. El instrumento leitmotiv del grupo ha sido el serrucho desde que empezamos en el 2008.

¿Y por qué Fetén Fetén?

Diego Galaz: Cómo somos dos…

JA: Al ser un dúo…     

Son un dúo de hombres orquesta.

JA: Como decía Diego, el leitmotiv es el violín y el acordeón que son instrumentos que siempre hemos estudiado; aparte de eso cuando te dedicas a ser músico, viajas, conoces gente y otros tipos de instrumentos y eso abre la paleta sonora. De hecho, en los cuatro discos hemos ido incorporando instrumentos distintos; por ejemplo en el último Melodías de ultramar, que ha tenido mucha influencia de este lado del charco, hay un tema homenaje a Guanacaste y al Punto guanacasteco. Siempre metemos instrumentos insólitos que construimos o compramos.

¿Construyen los instrumentos insólitos?

DG: Jorge construye algunos de los suyos, los que son instrumentos de viento que son más fáciles de encontrar, un tubo, hacer unos con agujeros; lo difícil es tocarlos. Tenemos una parte de instrumentos históricos como el violín-trompeta e instrumentos que no lo son, que son una herramienta de trabajo como el serrucho, instrumentos que son utensilios de cocina como las cucharas y la sartén.

¿Qué los seduce de construir los instrumentos?

DG: Qué buena pregunta. Son herramientas y utensilios que no son un invento nuestro, son una necesidad humana y España es uno de los países con más ejemplos en el mundo porque hemos pasado muchas crisis, muchas guerras; entonces, la gente cuando no tenía nada usabas las herramientas o lo que tenía cerca para hacer instrumentos musicales.

JA: Planteamos esos instrumentos no como un show tipo clown; detrás de cada instrumento tiene que haber una propuesta musical. Si yo hago uno con una escoba y llego al ensayo y no suena afinado y no puedes hacer una melodía bonita con él, no tiene sentido incorporarlo al espectáculo.

Todo suena en el mundo, hasta el silencio.

DG: El silencio es una de las cosas más importantes de la música, que en la música actual se obvia. Los grandes compositores han usado el silencio como uno de los grandes recursos para emocionar a la gente. Nosotros lo usamos mucho: paramos una canción y creas una situación tan tensa que la gente no sabe qué va a pasar y cuando arrancas la emoción es increíble.  Está muy bien reivindicado el silencio en la música, no como algo onírico o poético, sino como algo práctico.

Recuperan cualquier cosa que pueda sonar; yo puedo tocar esto (una mesa) sin que suene a algo con sentido…

JA: En España, las mesas se usaban cuando se hacía el pan; en varios trabajos y oficios que se hacían en los pueblos la gente tocaba lo que tenía; como las panaderas, y la gente bailaba; igual que Diego en los conciertos toca dos cucharas como que fuera una castañuelas, o toca una sartén.

¿Ustedes van contracorriente en relación con la globalización, sofisticación y nivel a dónde ha llegado la música?, ¿es una forma de resistencia?

DG: La tecnología en un porcentaje altísimo de la música se ha puesto al servicio de solucionar problemas: afinar voces y ajustar cosas mal tocadas, y ya eso es un problema. Entonces, sí, vamos contracorriente. Alguien podría escuchar muchas veces un serrucho y no aburrirse. El MTM hace lo mismo, en las épocas en que lo único que hace falta es muñecos que salen en la tele y tecnología aplicada a los niños. Con material de reciclaje dan vida a personajes que hacen llorar al espectador; si eres capaz de hacer llorar con un trozo de espuma  o eres capaz de emocionar con un serrucho estás volviendo al origen de lo que somos.

¿Reivindican el valor de poner en escena el acto musical en vivo?

JA: Para nosotros eso es vital. Cuando grabamos los discos lo hacemos tocando todos a la vez y en vivo; y sobre todo el poder tocar en  todo tipo de escenarios, desde un palacio de deportes para 20,000 personas a en un salón de casa rustico.

DG: Las propuestas del MTM o las nuestras son viajes en el tiempo. Lo que se pone sobre la escena no es solo algo divertido y contemporáneo, sino cosas que son parte de la tradición española y que nos han hecho grandes. Poder hacer un baile con cucharas es una cosa mucho más grande que ser un país que más armamento vende en el mundo.

Una de las características de sus producciones discográficas es que al viajar por el mundo recolectan música, sonidos, canciones y melodías.

JA: En todas las producciones del grupo hay un denominador común que es el de partir de las músicas populares, sobre todo del baile. Al principio era más de España y Europa y gracias a los viajes cada vez se ha abierto más, por eso Melodías de Ultramar ha tenido una influencia de todos los viajes al otro lado del charco: Argentina, Costa Rica, México.

¿Por qué recuperan el Punto guanacasteco?

JA: Por un viaje aquí. Fuimos a la fiesta que se hace en Santa Cruz en Guanacaste y ahí se veían todas las marimbas que tocaban en la calle el Punto Guanacasteco. Queremos mucho esta tierra, hemos hecho muchos viajes aquí. Con Fetén estuvimos en el 2012 y en el 2014 en el Festival Internacional de las Artes. Queríamos hacerle un pequeño regalo u homenaje.

Fetén Fetén se gestiona de manera independiente, ¿son un grupo nómada y autosuficiente?

DG: Menos Cantables que no tuvimos más remedio que sacarlo con Sony porque era con artistas comerciales y nos obligaba a esa situación por un tema de licencias, el resto es autoproducción, porque cada vez tenemos más gente en nuestros conciertos, pero es algo artesanal, se va haciendo poco a poco. Si lo ves desde lo positivo tienes una libertad y un valor a las cosas de diferente manera, deseando llenar teatros y que nos vaya bien económicamente.

¿Cuán difícil es producir independientemente? ¿Cómo hacen para viajar y hacer tantos conciertos al año?

DG: En este caso es una inversión del MTM que también hacen lo mismo, invierten dinero, son artesanales y lo quieren hacer bien y como les gusta; lo que te permite ser artesanal es que aunque pierdas dinero todo el día haces lo que quieres. Entonces si lo mides en dinero pierdes, si lo mides en cosas más importantes ganas continuamente. Otros viajes invertimos nosotros, pero por suerte nos invitan de muchos lugares. No nos movemos por lo económico, sino no haríamos muchas cosas.

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