Fallece Hilda Chen-Apuy, estudiosa de la cultura y Premio Magón 2003

“La lección fundamental de mi vida ha sido ese gran interés por recibir y transmitir conocimiento y, luego, saber que nunca se acaba”.

Hilda Chen-Apuy Espinosa -hija de padre chino y madre tica, estudiosa y docente de la cultura, y distinguida con el Premio Nacional de Cultura Magón 2003– falleció este lunes en horas de la noche a sus 94 años, dejando como legado su interés por “recibir y transmitir conocimiento”, especialmente de las sociedades y los grupos orientales.

Chen-Apuy, también profesora de la Universidad de Costa Rica (UCR) entre 1948 y 1987, cursó estudios y realizó investigaciones en distintos países de Asia, Europa y América, en los que fue distinguida por su visión pacifista, su búsqueda de nuevos conocimientos y su voluntad como historiadora.

Tal y como describió en entrevista con UNIVERSIDAD en 2004, su interés siempre se mantuvo en estudiar y aprender sobre otras culturas y formar “puentes”, algo que le motivó desde pequeña, cuando aún habitaba la zona de Puntarenas en un hogar ya de por sí multicultural.

“Era muy lindo ver los barcos cuando se alejaban y se transformaban en un punto y luego desaparecían, entonces yo me preguntaba adónde irán esos navíos, me interesaba saber qué había al otro lado del mar”, señaló hace ya 13 años.

“La lección fundamental de mi vida ha sido ese gran interés por  recibir y transmitir conocimiento y luego saber que nunca se acaba”, puntualizó en aquella ocasión.

Tras su fallecimiento, incluso destacaron las condolencias del presidente Luis Guillermo Solís, también académico universitarios e historiador, que la destacó como una maestra “inigualable”, “erudita del pensamiento y del arte” y persona que “inspiró a generaciones”.

Chen-Apuy calificó a la UCR como su “segundo hogar”, donde se encargó de “abrir un espacio para el estudio de las culturas asiáticas y de otras procedencias” e incluso fundó -junto con Francisco Amigetti- la carrera de Historia del Arte.

En este recinto educativo, además impartió clases en las facultades de Ciencias, Letras, Educación, Bellas Artes y Estudios Generales, a lo que añadió la Cátedra de Historia de la Cultura y las escuelas de Historia, Geografía, Filosofía y Literatura.

También, se desarrolló cargos administrativos, como colaboradora en los medios de la casa de enseñanza y fungió como presidenta del Consejo Universitario (1973-1977, primera mujer en el puesto ).

Este tipo de trabajos incluso le valieron el premio Rodrigo Facio en 2008, cuando se reconoció su compromiso con la institución, su visión pacifista y su respeto por la diversidad cultural.

Otros reconocimientos

Al premio Magón en 2003 y al Rodrigo Facio en 2008, hay que añadir una importante lista de reconocimientos internacionales, como haber sido distinguida con la Orden del Tesoro Sagrado en Japón, siendo así la primer mujer latinoamericana en lograrlo.

También, fue reconocida con la medalla de la Cultura del Ministerio de Educación de Taiwán y como miembro permanente de la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO.

Todos estos fueron reconocimientos a su larga trayectoria, en la que escribió los más distintos artículos y el libro De la Vida, del Amor y la Amistad en 2008, un compendio de escritos que publicó en distintos momentos, enfocados en su visión de mundo como un espacio diverso en el que su labor fue educar y enseñar realidad para evitar su desprecio.

“Es cierto que se tiende a discriminar lo diferente, pero eso es por ignorancia. Combatirla es fundamental. Ésta no se combate con las armas sino con la educación, el conocimiento, que ha sido la labor de mi vida”, expresó en 2004, haciendo referencia al contexto bélico de la época.

Hija de José Chen-Apuy, fundador de la colonia china en Puntarenas, Hilda además fue un engranaje clave para el entendimiento de la inmigración china y su desarrollo en Costa Rica.

“Crítica e intelectual”

La directora de la Escuela de la Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC), experiodista de Semanario UNIVERSIDAD y amiga de Chen-Apuy, Lorna Chacón, definió a la académica como “una persona muy crítica, con mucha visión y muy intelectual”.

En esta línea, aseguró que la conoció en el marco del referéndum del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, momento en el que “Doña Hilda fue una de esas intelectuales que empezaron a escribir y a levantar la voz en contra del tratado”.

“Justamente estaba trabajando para el Semanario y le solicitamos una entrevista. Esa entrevista al final duró seis horas, trascendió el tema que le motivaba y, desde ahí, no hicimos amigas. La seguí frecuentando para conversar, tomar café… era una amistad muy linda”.

Desde entonces, recordó que la estudiosa se convirtió en “una importante fuente de información”, a la que además definió como “una luz que te ubicaba, te daba un norte y un análisis de lo que estaba pasando”.

En sus vistitas -interrumpidas hace algunos años por la condición de salud de Chen Apuy- Chacón comentó que incluso pudo apreciar intacto su deseo por mantenerse informada, a pesar de que su vista empezó a fallar desde muy joven.

“Una anécdota que a mí me parece maravillosa es que a Doña Hilda desde muy joven empezó a tener problemas de vista y llegó un momento en que casi no veía, lo que hacía que no pudiera leer”.

“Entonces, ella conseguía  siempre estudiantes de la UCR y les pagaba para que le fueran a leer y jamás dejó de cultivarse, de estudiar”, recordó.

A esto, añadió el recuerdo de historias que la propia Chen Apuy le contaba, entre las que destacó sus complicaciones como mujer humilde de Puntarenas para conseguir sus logros académicos, como fue incluso  su primera beca que le permitió estudiar Historia y Filosofía del Arte en Estados Unidos.

“Sólo existía Pan Am y tenía que viajar con viaje formal, ella era bastante humilde y nos contó como su familia hizo un gran esfuerzo para comparar un corte y pagarle a una costurera para que pudiera viajar”, comentó.

Todos estos recuerdos los comentó como parte de un dialogo en el que además recordó cómo Chen Apuy se desprendió en su momento incluso de su colección de libros y la donó a la UCR, así como lo hizo con algunos otros objetos que también regaló a sus amigos pues deseaba desprenderse de ellas a tiempo.

También recordó cómo tras volver del extranjero, Chen convivió principalmente con su hermana Agripina, quien falleció recientemente, pero que había sido su compañera de todos los días por años.

Hilda Chen-Apuy (23 de enero de 1923) falleció este lunes en horas de la noche, hecho del que también hizo eco el Ministerio de Cultura esta mañana.

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