Premio Nacional de Cultura “Emilia Prieto”

Esa celebración musical llamada Marfil

El grupo Marfil fue reconocido con el Premio Nacional de Cultura Emilia Prieto Tugores, por su larga trayectoria y capacidad

El grupo Marfil fue reconocido con el Premio Nacional de Cultura Emilia Prieto Tugores, por su larga trayectoria y capacidad de convocar a una comunidad seguidora de su música.

Más que un canción que sonó o suena en la radio o un ritmo que baila la gente que asiste a sus conciertos, el grupo musical Marfil es una manifestación cultural relacionada con la celebración, con el ritual costarricense.

Esta fue una de las razones de mayor peso que el jurado consideró para otorgarle el Premio de Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto Tugores 2016, del Ministerio de Cultura y Juventud, y que fue anunciado por la ministra Sylvie Durán a finales de enero.

Isidor Asch, compositor y guitarrista de Marfil, llama comunidad a los fans del grupo, que aman la música que tocan porque posee un sello, un estilo “marfileño”, de origen limonense pero mezclado con ritmos latinoamericanos afrocaribeños.

Sin embargo, para Asch ser un grupo de música bailable no hace la distinción. El quid del asunto está en otra virtud: “hay una diferencia entre el grupo que toca para bailar y nosotros. Usted puede bailar perfectamente con Marfil pero también puede bailar con el espíritu, con el alma, con el sentimiento”.

Asch aclara que Marfil no es una orquesta de esa naturaleza, sino una agrupación que mueve el sentimiento y el corazón. “Usted puede bailar al sentir en su alma la música -aunque con nosotros todo el mundo baila hasta en las mesas-, usted no necesita que nadie la saque, simplemente es mover el cuerpo y el alma”.

Lilliana Valle, bailarina y especialista en baile popular costarricense, afirmó que uno de los considerandos del jurado, del cual formó parte junto a María Eugenia Bozzoli y Romano González Arce, fue la capacidad de la agrupación de convocar a la celebración con el colectivo en términos corporales, ligado a sonoridades afrolimonenses.

Para Valle, Marfil ha logrado incorporar a lo largo de su carrera elementos identitarios que abarcan al conjunto de la nación, “que contribuye a conmover, a tocar, toda una población que pueda avanzar en ese proceso de dar significado a nuestra multiculturalidad”.

Además de la importancia del ritual generado por la música, la trayectoria de 45 años de Marfil fue otro factor indiscutible para el jurado.

“Para un grupo como el de nosotros que tiene toda una vida estar en la música, haciendo música, es uno de los premios más importantes y es un estímulo para seguir adelante muchos años más”, comenta Asch.

De acuerdo con Bozzolli, la trayectoria de Marfil pone el valor en que sean artistas que, desde 1970 cuando se conformaron, han tenido que luchar y sortear muchas dificultades para ser reconocidos y que “obviamente lo han logrado manteniendo su arraigo limonense”.

Hito musical

Marfil fue el primer grupo de música popular en presentarse en el Teatro Nacional, pero concretar este proyecto no fue fácil.

Asch recuerda que tuvieron que crear un repertorio de música inédita y ensayar durante tres meses. “Significó hacer un alto en el camino con toda nuestra música bailable y ponernos dos o tres meses a ensayar exclusivamente nuestra música inédita y original que no se había tocado en vivo en ningún lado”.

Además en esa época, el Teatro Nacional era un recinto para conciertos de composiciones clásicas, “no tenía nada que ver en absoluto con la música popular, mucho menos con grupos o bandas de la calle y nosotros fuimos la primer banda que pudo interpretar su música ahí”, relata Asch.

Según recuerda el compositor había mucha expectativa y comentario negativo alrededor del espectáculo. “Pero al final de cuentas cuando las cosas se hacen bien hechas, con cariño y respeto, el resultado siempre va a ser positivo”.

Después de la presentación, Asch produjo un disco instrumental titulado Profundidades, que contiene la mayoría de los temas interpretados en el Teatro Nacional, “y ahí quedó eso para la historia”, apunta.

Marfil suma 300 piezas en su repertorio, inspiradas en las cosas positivas de la vida, en la alegría, pues “pensamos que tienen que tener un mensaje que aporte algo”. Algunas de las piezas que han marcado a la comunidad marfileña son Menealo, Represento, Mi nombres es Salsa y Latinoamericano.

Asch defiende que la creación musical de la agrupación es experimental basada en la fusión caribe que incorpora desde el rock hasta el jazz, y que sigue siendo vigente porque la gente joven disfruta de la música con mucho ritmo.

No obstante, enfatiza en que la juventud está en el corazón, en el sentimiento, en el alma y que por eso “las distintas generaciones entienden que Marfil es todos”.

En el ideario que une a los integrantes de Marfil, hay una premisa clara y concisa: “nosotros aprendimos que la música es música y hay que descubrirla, hay que crearla, hay que darle color, sabor, sentimiento y todo eso es lo que hemos ido alimentando a través de los años y somos un grupo convertido en una expresión cultural singular que es parte de Costa Rica”.

 



Lo tangible de lo intangible

Premio de Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto

Considerandos del jurado:

“Porque ejemplifica la diversidad cultural mediante su expresión de la sonoridad afrocaribeña, al interpretar sonidos propios del ambiente limonense, evocando raíces, utilizando el inglés y el español así como ingredientes de calypso, bolero, cumbia, soul, soca, reggae, y otros -en sus diferentes modalidades locales, nacionales y latinoamericanas, a la vez que toda esta variada expresividad de la sonoridad afrocaribeña es aceptada por todo el país, transitando de este modo entre las diversas formas de cultura que lo componen, sea la de un público que asiste al Teatro Nacional, como el de conciertos en La Sabana, las discotecas y otros espacios. La inclusión de unos y otros explica, como lo menciona una de sus piezas icónicas, “Latinoamericano”, que “suena medio raro, pareciera mezclado, no tiene fronteras, es latinoamericano”, se otorga el Premio de Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto Tugores 2016 al Grupo Marfil”.

 



Los marfileños

Marfil está integrado por:

Isidor Asch: director-guitarra
Rogelio Tipí Royes: voz
Ricardo Espinach: batería
Roberto Moscoa: percusión-trompetas
Omar Gauna: voz
Gonzalo Barrantes: teclados
Orlando Quesada: bajo



 

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