Entrevista a Jeongho Nam, maestra de danza

“El gesto cotidiano también puede ser material para el movimiento”

La maestra de danza contemporánea de origen coreano, Jeongho Nam, ofreció un taller a los bailarines de Danza Universitaria en el marco del Festival_[ ]Paréntesis.

De niña, Jeongho Nam era muy tímida y miedosa, y poseía una gran imaginación. Como no expresaba su mundo interior, empezó a danzar.

“Por eso tenía que bailar; incluso ahora”, confiesa la coreógrafa, bailarina y pedagoga nacida en Corea hace 65 años y a quien el Festival [ ]PARÉNTESIS Espacio de Danza 2018 de Danza Universitaria invitó a impartir un taller para los bailarines de la agrupación, en estos días de un marzo finalmente caluroso.

Para Nam, no era suficiente lo que hacía y tenía más cosas que decir y mostrar, “pero el lenguaje no es suficiente porque no soy muy buena hablando. Cuando bailo hago lo que quiero hacer; soy libre”, dice mientras parpadean sus ojos de un oscuro profundo.

[ ]PARÉNTESIS Espacio de Danza 2018 estará dedicado a la maestra, coreógrafa y bailarina coreana Jeongho Nam.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNIVERSIDAD conversó con la artista cuando recién tenía dos días de haber llegado al país, luego de viajar durante 36 horas desde su Corea natal. Decía sentirse cansada y con mucho sueño por el jetlag, aunque muy feliz con la energía y la alegría de vivir de los costarricenses.

De acuerdo con su benevolente apreciación, en nuestro país el agua es limpia, el clima es cálido, las mujeres son bellas y los bailarines poseen una energía abierta que no tienen sus colegas coreanos ni los japoneses. “Son muy técnicos”, afirma la artista.

Nam presenta en el marco del Festival el solo “Dancing with my shadow”, una coreografía improvisada en la que juega con los años vividos y sus recuerdos.

“Es mi sombra que es como mi memoria, el pasado que me sigue como una sombra en distintos momentos de mi vida. Al hablar con usted, soy con mi 65 años de experiencia de vida y cuando bailo también”, subraya con inmediata complicidad y buen sentido del humor, que manifiesta con verbo sincero y sin timidez a lo largo de la entrevista.

¿Cuáles son la diferencias y similitudes entre la danza moderna en Corea y en Occidente?

—La danza es el movimiento del cuerpo y los bailarines usamos el cuerpo para bailar. Todos tenemos cuerpo, los asiáticos y los occidentales, por lo tanto, nos movemos con nuestros cuerpos; entonces, en términos globales no hay tantas diferencias. Pero por supuesto son culturas diferentes (se ríe).

¿Y en términos de tradición?

—-Corea mantiene su tradición más que Costa Rica, entonces la cualidad de la danza proviene de hace mucho tiempo. Es más ritualista y lenta, y, algunas veces, folclórica. La danza moderna llega a Corea luego de la Segunda Guerra Mundial y los estadounidenses nos la transmiten, pero ahora estamos buscando nuestro propio estilo.

¿Cómo describiría ese estilo?

—No decimos que es moderna ni nada, solo danza; incluye la esencia de lo tradicional y la expresión de lo contemporáneo, como el hip hop, mezclado con ballet. Es un híbrido, una mezcla, entonces no puedes decir es coreano, estadounidense o francés o costarricense, sino que el coreógrafo se expresa como lo desee.

Corea es un país muy abierto y desarrollado…

—Sí y se han desarrollado mucho las tecnologías de la información, pero a veces extraño la danza más original porque hoy en día todas las personas hacen las mismas cosas. A todos les gusta el hip hop y es muy difícil encontrar creaciones originales.

En una biografía suya se hace referencia a que usted desarrolló la Nueva Danza en universidades, ¿a qué se refiere ese concepto?

—A lo que se refiere es que trabajé –ya me retiré– en la Corean University of Arts, que nació hace 20 años, e insistí en implementar un nuevo sistema de educación, que consiste no solamente en producir bailarines bellos, sino también de proveerles un entorno para que se conviertan en  coreógrafos. Tenemos muchos bailarines y pocos coreógrafos.

 Usted fue directora artística de una propuesta llamada Through the bodies, ¿en qué consistía?   

—El grupo se dedicaba a la investigación de la improvisación con el cuerpo. Lo establecí con estudiantes de mi departamento que querían usar la improvisación en la danza para sus trabajos. Puede ser desarrollada en la danza comunitaria; cuando los bailarines y coreógrafos se encuentran con el público, presentan la obra y después dan una clase. En Costa Rica es muy común, pero en Corea y Japón, debido a que la tecnología es muy veloz, la gente se empequeñece y siempre está viendo los celulares, no tiene amigos. La gente está sola, quiere estar con alguien pero no sabe cómo, tiene miedo. Comen y beben solos. No saben comunicarse con los otros y con estas improvisaciones comparten.

¿Cuál es su trabajo en el Festival [ ]Paréntesis?

—La Universidad de Costa Rica me invitó para darles clases a los bailarines de Danza Universitaria. No los conocía ni sé lo que necesitan. Normalmente me aproximo a los cuerpos dependiendo de sus capacidades: si son profesionales, qué tipo de experiencia tienen y durante cuánto tiempo, si son expresionistas o abstractos o gimnásticos, o muy apasionados. Durante mi experiencia de 50 años como maestra, he visto que los bailarines están acostumbrados a mostrar la habilidad de su técnica en la superficie, pero no tienen experiencia en sacar su expresividad. Muchas veces no saben quiénes son. Muchas veces –incluida yo misma–, están escondidos detrás y hay que quitar las capas para saber quiénes son, cómo son distintos de los demás. En Corea, algunos bailarines se asustan de ser distintos, pero las distintas cualidades son importantes. Aquí encontré que son muy distintos entre sí.

Según leí, se enfoca en el movimiento cotidiano. ¿La danza es un lenguaje estilizado que tiene sus propias reglas, movimientos…?

—…y tiene su propio vocabulario, sí, pero ahora en la danza contemporánea la música y los sonidos de un carro o del tráfico pueden ser la banda sonora de una coreografía. Así que el movimiento y el gesto cotidiano también pueden ser material para el movimiento. Esto viene de 1970 en Nueva York, con la danza posmoderna. Por ejemplo, Pina Bausch, gran coreógrafa, usaba el movimiento cotidiano y lo repetía y repetía y repetía con el ritmo, y lo hizo un movimiento dancístico. Luego de Bausch, en la danza mundial todos los movimientos y sonidos son aceptados, y dependen de cómo los maneja el coreógrafo.

¿Cuáles son los principales desafíos de la danza para las nuevas generaciones?

 —Generalmente los coreógrafos y artistas son egoístas. Por ejemplo, en clase caminé sincera y concentradamente frente a los estudiantes, pero lo hice para mí, aunque les deje una buena impresión y les quede el ideal de cómo hacerlo. Pero no hice mi obra para las próximas generaciones sino para mí, aunque luego estas generaciones estarán felices de verla. Estos tiempos son distintos para mi generación, que vino directamente de Occidente. La próxima generación tendrá mucha información de Internet y las generaciones se enfrentan, porque los estilos son distintos. Ahora en Corea el estilo es muy personal y me siento más cercana a Occidente que a las nuevas generaciones. Estamos muy sorprendidos y enojados con las generaciones de los smartphones, ya que las jóvenes generaciones no quieren aprender de las viejas generaciones porque todo está ahí en Internet.

¿Qué hace usted al respecto?

—Estoy segura que soy mejor que el celular y trato de enseñarles (se ríe); soy más humanista. Trato y a veces me rindo.



Una pausa de pura danza en la UCR

La bailarina costarricense Estefanía Dondi interpeta el solo Entre la locura y la belleza.

Hacer una pausa para disfrutar y apreciar la danza es la provocación que hace Danza Universitaria (Danza U) de la Universidad de Costa Rica (UCR) no solo a la comunidad estudiantil, sino también a todo aquel que quiera acercarse al parqueo de Educación del campus Rodrigo Facio los días 21, 22 y 23 de marzo de 6 a 9 p.m.

Este es el segundo año que la institución lleva a cabo el Festival [ ]PARÉNTESIS Espacio de Danza, cuya edición ofrece 19 presentaciones gratuitas al aire libre y talleres para todo público, con el fin de difundir la danza contemporánea institucional, independiente y estudiantil.

Con tres invitados internacionales provenientes de Corea, Japón y Canadá, la directora de Danza Universitaria, Hazel González, indicó que el Festival [ ]Paréntesis tiene entre sus objetivos establecer un vínculo con personas y su quehacer dancístico de países tan desconocidos como los asiáticos.

“Estamos viviendo mucha exclusión y segregación, estamos en un retroceso y, de esta forma, estamos ejerciendo una resistencia, pues la danza nos puede mostrar esa riqueza y diversidad que tiene el mundo”, agregó González.

De acuerdo con la directora de Danza U, esas manifestaciones artísticas enseñan que “el mundo es más grande que el espacio que cotidianamente habitamos y aportan a la tolerancia y comprensión de que somos parte de un sistema. ¿Cómo vamos a salir adelante sino es conociendo esa diversidad y aceptándola?”, se cuestionó.

De esta forma, la programación contempla las presentaciones de la coreana e invitada especial Jeongho Nam de Corea, quien mostrará el solo Dancing with my shadow, así como de Kaho Koguri de Japón, con su coreografía Mimosa, y de John Martin de Canadá, con la obra Leftovers.

Según González, las tres propuestas poseen gran solidez, profundidad, congruencia y originalidad, y son muy innovadoras. “La danza es per se un movimiento de la diversidad, que rompe esquemas y reglas, para propiciar la exploración y la experimentación, con búsquedas con rigor y trabajo, desde la convicción del artista”, dijo.

El fin ulterior del Festival es que sea inclusivo, por lo que esta segunda edición cuenta con grupos estudiantiles, representantes de las sedes de Occidente y Caribe (se invitó a agrupaciones del Pacífico, pero no pudieron asistir). También, estarán mostrando sus propuestas estudiantes del Tecnológico de Costa Rica y de la Universidad Nacional, con el fin de fortalecer la articulación interinstitucional.

González enfatizó en que el Festival es fundamental puesto que funge como academia. “A veces, pensamos que solo es las clases magistrales, pero en el artículo 1 del estatuto orgánico de la Universidad se suma la creación artística como una forma de favorecer la investigación, la acción social y la docencia; es decir, la academia”, aseveró.

Asimismo, González destacó que toda la programación es gratuita en aras de la transparencia institucional, y que los grupos independientes y los especialistas que ofrecerán talleres vinculados al quehacer dancístico son remunerados.

Algunas de las especialidades que se impartirán son baile popular, danza afrocaribeña, hip hop, tango, lindy-hop y high heels para transformistas, entre otros.

En alianza con la Municipalidad de Montes de Oca, el Festival también contempla el transporte de algunas compañías de buses para realizar una ruta que recorre las comunidades del cantón y transporte al público hasta la Universidad al comienzo y al final de las funciones.



 



 


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