Patricia Howell, cineasta

“El arte entre más sencillo y directo, más universal”

Los caminos del amor, documental de la cineasta Patricia Howell sobre la cantautora Guadalupe Urbina, se presenta en una función única en la Salita del Cine Magaly, el sábado 29 de junio.

Las dos son del signo zodiacal escorpión -una característica irrelevante para quien hace caso omiso a la astrología, pero un dato mayor para ellas-; y juntas se han desmayado de la risa, mientras se cuentan sus vidas y filosofan.

En ese tono confesional, la cineasta Patricia Howell realizó el documental Los caminos del amor, sobre Guadalupe Urbina, recién terminado este año. Para ello la entrevistó a lo largo de ocho horas en un parque en San José.

Howell conoce muy bien a Guadalupe -y viceversa, probablemente-, y esos dos días de conversación frente a una cámara la hizo decir tales cosas, que la cantautora oriunda de Sardinal de Guanacaste la exhortó a ser psicóloga. “Lo que me sacaste con esta entrevista no me lo había cuestionado ni pensado”, dice que le expresó sorprendida.

No quise filmar atardeceres muy intensos, muy naranjas, sino pasteles; y la música que se escoge en la “peli” es música que va contando lo que contamos en la película, no hay ni un solo momento con un videoclip, que es una tentación: montarte en la alfombra voladora y empezar a ilustrar la canción.

Patricia Howell, cineasta

Sin embargo, Howell ya había escogido, ante todo, ser cineasta, que a la fecha cuenta con una sólida carrera con cerca de 15 películas entre documentales y ficción.

Ambas coincidieron en Holanda a finales de los noventa cuando Howell estudiaba en el Binger Institute y trabajaba freelance en proyectos audiovisuales televisivos en el canal de arte VPRO.

Guadalupe, por su parte, migró para desarrollar su vocación musical como compositora y cantante. “Vivíamos lejísimos (la una de la otra), pero de repente nos veíamos cuando caía un paquete de Masa Rica (hoy Maseca)”, contó Howell.

La compositora se trasladaba a la casa de la cineasta y preparaban tortillas con gallopinto para un grupo nutrido de latinoamericanos con los que cantaban y bailaban.

“Después ella se enfermó muy mal y se vino para Costa Rica”, recordó Howell.

La idea de la película nació a raíz de una convocatoria internacional de DOCTV Latinoamérica para la creación de un documental de música.

Howell decidió hacerlo sobre Guadalupe porque “siempre la he admirado mucho; su voz, su lírica, y además la conozco muy bien, conozco su trayectoria”, afirmó.

Los caminos del amor de la cineasta costarricense Patricia Howell es protagonizada por Guadalupe Urbina.
(Foto: Los caminos del amor)

Con el proyecto, que inicialmente se llamaba Un Talismán de piedra y tigre, la cineasta quedó de finalista pero no ganó. Entonces, lo presentó en el fondo El Fauno del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (Centro de Cine) y fue seleccionada.

El guion original lo modificó muchas veces ya que la película proponía más elementos dramatizados y de ficción, hasta transformarse en una narrativa más que biográfica filosófica, en donde quedaron en segundo plano la cronología y linealidad de la vida de Guadalupe.

Asimismo, el título del documental cambió a Los caminos del amor debido a que en un momento de grabación en que Guadalupe estaba improvisando con la guitarra, cantó una canción homónima que olvidó había compuesto.

Un día, Howell estaba haciendo un pitching sobre el proyecto al que Guadalupe no pudo asistir, pero le envió una foto. “Me dice: vea lo que me acabo de encontrar en Longomai (propiedad ubicada en Buenos Aires de Puntarenas en la que vive la artista)”.

Era la mano llena de tierra de un peón con dos escorpiones agarrados. “Vea qué buen augurio”, le dijo Guadalupe categórica. “Y al final salió el proyecto”, se congratuló Howell.

En conversación con UNIVERSIDAD, la cineasta reconoce que nunca había hablado con alguien de cómo el documental la transformó a ella también como mujer y artista.

A continuación ofrecemos un extracto de la entrevista.

¿Cómo construiste el guion? Principalmente partiste de una entrevista a Guadalupe que va abarcando todo el documental, con inserciones de pedacitos de conciertos o de ella tocando la guitarra en su cotidianidad.

-Como ya conocía mucho de la vida de Guadalupe, le mandé el primer guion. Ella lo leyó y me dijo que estaba muy bonito, pero se enfermó, tuvo una recaída, y a mí me dio pánico. Entonces decidí hacerle una entrevista, una conversación muy profunda. Esta fue la película que yo quería hacer con esos contenidos filosóficos-poéticos. Después de que hice la entrevista tampoco quería hacer un acompañamiento audiovisual que fuera lineal y me aventuré a hacer una cosa poética, simbólica y metafórica, que es parte del lenguaje, no es ilustrativo. Y es la primera vez que hice lo que me dio la gana hacer, trabajar muchos close up, todo en cámara en mano y luz natural, no hay una sola bombilla.

La narrativa de Guadalupe es la naturaleza misma. Ella dice en el documental que todo está conectado por redes, habla sobre la belleza, que no consiste en que todo esté ordenado sino en que todo responde a interconexiones naturales. Ella está conectada así con la naturaleza.

-Desde que se inicia la película hay una toma de 12 secuencias y la número uno es el patio, que es su infancia, su mundo. Ella dice que pasaba sola mucho tiempo porque su madre tenía que trabajar demasiado y tenía 10 hijos, y cuenta que la dejaban sola y hablaba con los espíritus del patio. Yo lo que filme fueron dos hormiguitas mínimas, que son los pequeños espíritus que casi nadie ve. Si vos sos demasiado grueso pasás y las estripás porque te van a picar. Filmamos con unos macros donde se le ven los pelitos a los árboles y se ven las hormiguitas caminando. Esa es Guadalupe, siempre estuvo conectada con la naturaleza de una manera muy fuerte.

Filmaste la lluvia y el viento.

-…el mar. No quise filmar atardeceres muy intensos, muy naranjas, sino pasteles; y la música que se escoge en la “peli” es música que va contando lo que contamos en la película, no hay ni un solo momento con un videoclip, que es una tentación: montarte en la alfombra voladora y empezar a ilustrar la canción.

¿Cómo fuiste llevando la entrevista?

-La fui metiendo en sus más profundas memorias, en sus dolores, en sus recuerdos, en su madre, en el amor, en el erotismo.

En su enfermedad.

-En su enfermedad, en su cercanía con la muerte, en sus despedidas, en sus despegues, en sus pánicos, pavores.

Hay un único momento en que se le quiebra la voz a Guadalupe, que es cuando habla de los hijos y que no quería morirse porque pensaba en ellos.

-Sí…

El resto del tiempo ella transcurre la entrevista en un estado reflexivo, sereno. Una sabe que hay batallas y son duras, pero la impresión que me deja el documental es que al final ella se acepta y se desprende de la materialidad a pesar de que ella es tan…

-…tierra. Al final ella dice: “si a mí alguien me hubiera dicho a los 12 años que yo vine a este mundo para aprender el desapego”. Ese es el cierre. La película tiene una estructura completamente redonda, no es una estructura lineal, sino que es cíclica, y todo el trabajo integra ese movimiento cíclico, femenino y así termina.

¿Cuántas canciones ha escrito Guadalupe?

-Ella escribe una canción al día.

Y además escribe poesía y dibuja, pinta.

-La poesía que escribe es maravillosa.

Entonces, ¿el guion se lo mandaste a Guadalupe en una primera etapa?

-El guion que le mandé no tiene nada que ver con la película que hice. Cuando ella se enfermó yo dije: voy a hacerle una entrevista de dos días; la transcribimos, subrayé lo que yo quería a ver si tenía un cierto hilo y la corté, subrayé en amarillo las respuestas a las preguntas que yo quería escuchar.

¿Qué querías escuchar?

-Lo que salió es lo que yo quería escuchar: ¿qué es la vida?, ¿qué es el amor?, ¿qué es la sobrevivencia?. Es un trabajo sobre la vida a los 60 años, que en octubre los cumple. Ella y yo hemos hablado mucho y nos parecemos y nos identificamos en muchas cosas. Y quería encontrar un camino de expresión propio, personal, que no había soltado nunca. Mis películas siempre han sido más racionales, muy textuales.

¿También fue un viaje para vos?

-Es el primer documental en el que yo exploro un lenguaje visual onírico, simbólico y metafórico, Hay una toma donde ella empieza a hablar de los ciclos de la naturaleza y la cámara empieza a bajar, pero lo que vemos son bolas de luz y lo que hay es un inmenso árbol.

Guadalupe es una sobreviviente; no está disminuida, sino que es una mujer muy empoderada. Como cineasta y mujer, ¿qué recogés de esta experiencia con ella y el documental?

-Yo me siento nueva y diferente, por darle espacio y una mirada que yo tenía adentro y no me atrevía a soltar y ahora lo hice; y creo que lo hice de una manera humilde y exitosa en donde logro comunicar y transmitir.

La película no es alambicada ni experimental, aunque para vos lo sea el lograr la metáfora.

-El arte no tiene que ser complicado; entre más sencillo y directo, más universal. Esta película se puede comunicar con cualquier mujer, en cualquier lugar, y con cualquier hombre; tiene una gran universalidad, no importa la clase social, ni la raza, ni la edad.

¿Por qué es importante hablar sobre Guadalupe?

-Más que hablar sobre Guadalupe es importante hablar sobre lo que ella habla en la película. En esta película hay una gran espiritualidad, de lo cual no se está hablando, se está hablando de política, de transformar lo de afuera. Aunque la película no lo plantea de una forma directa, es una espiritualidad feminista, diferente.

Ella como figura y artista tiene un peso en el imaginario de quienes la conocen y siguen, más aún en estos tiempos en que el feminismo está posicionándose con mayor fuerza.

-Creo que la película trasciende a Guadalupe y se mete en una voz colectiva que viene pronunciándose desde hace centurias, que es esa voz interna y profunda de las mujeres, esa forma de ver la vida, de entender el mundo. El desapego es una cosa muy profunda a nivel espiritual, y eso no tiene que ver con Guadalupe, tiene que ver con muchas mujeres que somos eso. Incluso yo misma, que soy eso, intento en la imagen, en la mirada ser ese desapego.

Hay una gran honestidad en ambas.

-Sí, es que ya en estas edades qué va estar jugando una de qué, ya no hay tiempo para nada, para juegos, solo para estar desnuda frente al mundo, frente a la verdad. Por eso Lupe y yo nos parecemos tanto. Vieras cómo nos reímos juntas, nos desmayamos de la risa, gozamos mucho.


Ficha técnica

Guion y Dirección: Patricia Howell
Producción:  Luisa A. Álvarez
Cinematografía:  Gabriel Serra
Diseño de producción: Mauricio Miranda
Edición Octavio Rodríguez
Diseño sonoro: Carlos Pipo Chávez
Producción ejecutiva:  Patricia Howell

Protagonizada por: Guadalupe Urbina
Distribución: Aaron Acuña-Marianella Gomis

Los Caminos del amor es un documental de Patricia Howell inspirado en la vida y obra de la artista Guadalupe Urbina.

La película se presenta en la Salita del Cine Magaly, este 29 de Junio a las 6 p.m.

Entradas en preventa en: https://cinemagaly.com/


 


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