Mariaca Semprún

“Édith Piaf narraba todas sus canciones con los ojos”  

El muscial “Édith Piaf, voz y delirio” se presentará el 29, 30 y 31 de_agosto_en el Teatro Melico Salazar, con Mariaca Semprún, en una_obra_que ha despertado elogios en México, Estados Unidos y España, y que_ya_va por su segunda temporada.  

En una conversación entre el escritor Arturo Pérez Reverte y el periodista Juan Cruz, aquel confesaba que todo estaba en la mirada, y que los seres humanos llevaban su biografía en los ojos.

“El mundo sería mejor si los hombres nos miráramos más a los ojos en vez de mirar otras cosas”, le decía Pérez Reverte al hablar de su novela Los perros duros no bailan, una fábula en la que los silencios juegan un rol principal en la vida del protagonista, por lo que el narrador tiene que interpretar qué dicen esos ojos.

“Si nos miráramos más a los ojos sabríamos que hay en ellos una gran cantidad de información. Yo, por la vida que llevé (era reportero de guerra) me acostumbré a buscar esa información. Entonces, la gente lleva su biografía en los ojos: los viles, los héroes, los infames, los canallas, los nobles, los desleales, todo está ahí”.

Mariaca Semprún en el espectáculo “Piaf, voz y delirio”. (Foto: Interamericana de Producciones).

Entre esos héroes que comunicaban su vida entera con los ojos, con esa mirada imperdible y única que se convirtió en el escenario entre 1933 y 1962 en una referencia de la música francesa, estaba Édith Piaf (15 de diciembre de 1915-10 octubre de 1963), quien con su voz y talento conquistaría los principales escenarios del mundo.

Para María Carolina Semprún (Mariaca Semprún, nombre artístico) lo que más le llamó la atención de su acercamiento a Piaf fue siempre su mirada, con la que hizo universal sus canciones, asegura quien hoy se sube al escenario para interpretarla.

El próximo jueves 29, viernes 30 y sábado 31 de agosto, en el Teatro Melico Salazar, Semprún presentará el musical “Édith Piaf, voz y delirio”, una obra que ha recibido numerosos elogios en Madrid, México, Miami y Caracas, entre otros lugares en los que se ha visto desde hace tres años.

Semprún (Caracas, Venezuela, 18 de agosto de 1980) es una cantante y actriz con una amplia trayectoria, gracias a que comenzó su carrera cuando era incluso una niña, y a que goza de un talento natural que le ha permitido hacer ópera, teatro, cine y televisión.

“El poder impresionante de Piaf en el escenario eran sus ojos y sus manos. Ella tenía unos ojos muy grandes, muy melancólicos, tristes, y con esos ojos narraba todas sus canciones. Podías mirar a través de sus ojos el ambiente de donde estaba contando el cuento de las canciones. Ella era especialista en cantar no solo sobre el amor, sino sobre la vida de los cabarets, de los burdeles, el bajo mundo de París de esa época, y era fácil verlo a través de sus ojos, sin ni siquiera entender su idioma”.  Sus ojos, efectivamente, decían demasiado”.

Tres horas tarda Semprún para transformarse en Piaf (Foto: Interamericana de Producciones).

UN PODEROSO MUSICAL

“Édith Piaf, voz y delirio” es un musical en el que se mezclan las canciones de la artista francesa con su dramática y fascinante biografía. Para encarnar el personaje, Semprún tuvo que experimentar una serie de situaciones como prepararse un año antes para entender cómo era Piaf, qué motivaciones la llevaron al escenario, cómo caminaba y cómo movía sus ojos y sus manos.

Semprún, también, debió aprender francés con un entrenador personal y así poder lograr una voz lo más cercana a la de la gran artista.

La idea del musical, cuenta Semprún, se le ocurrió a ella y entonces empezó el trabajo con Leonardo Padrón, quien fue el que al final escribió el texto del guion.

“Mi acercamiento a Piaf antes del musical era el típico de todo el mundo. No fue que la escuché desde pequeña. Yo sí sabía que esa voz francesa, con esa música típica francesa, siempre era Piaf”, responde Semprún desde Madrid, España, donde acababa de finalizar la segunda temporada del espectáculo.

“No recuerdo cómo me aprendí que era esa voz, pero me la aprendí. Ahora, no era que la escuchaba especialmente. Este fue un proyecto que me tocó el hombro, y menos mal que lo hemos hecho, porque ha sido muy bonita la experiencia”, dijo.

Antes de interpretar a Piaf, Semprún había realizado un musical sobre Lupe Victoria Yolí Raymond (23 de diciembre 1936-29 de febrero de 1992), una famosa cantante cubana de boleros, salsas y otros ritmos que encontraron un gran eco en La Habana.

“La idea del musical fue mía. Venía de hacer otro monólogo musical,  y fue sobre la vida de La Lupe, quien tuvo una vida bien tormentosa. A mí me encantó transitar esa vida, porque tenía una voz diferente a la mía, una energía diferente a la mía; o sea, como actriz implicó muchos cambios, y eso fue lo que dio paso a querer contar la vida de otra cantante, en este caso la de Piaf. Y para mí era meterme en un reto muy grande, sobre todo por el francés, y era cantar todo el repertorio en el idioma original. Tuve que estudiar y ensayar durante un año, para hacer un trabajo digno de ella”.

El espectáculo contempla canciones que hoy son una especie de himno para muchos de los seguidores de esa mujer diminuta y aparentemente frágil como lo fue Piaf.

Entre las piezas que interpretará Semprún se encuentran La vie en rose”, “Je ne regrette rien”, “Padam, padam”, “La foule”, “L’accordioniste” y “Hymne á l’amour”.

El trabajo de preparación fue enorme, porque pese a que Semprún, como cantante de ópera, ya había hecho interpretaciones en latín, italiano y alemán, entre otros idiomas, su francés para entonces era de un nivel de cero, como lo expresó.

“Cuando me tocaba que cantar en francés, yo escogía otro idioma, porque le tenía un poquito de temor; pero bueno, la vida es así y me puso el francés de frente y tuve que hacerlo, para ello conté con un couch que me ayudó mucho y ahora ya tengo un vínculo con el francés”.

La vida de Piaf estuvo marcada por el dramatismo. Murió a los 42 años. (Foto: Interamericana de Producciones).

VIVIENDO EL PERSONAJE

El interpretar a Piaf no solo es la música, sino que Semprún tuvo que observar e interiorizar cómo la cantante utilizaba sus manos, sus ojos, cómo caminaba, que en esto, como en casi todo, era un ser muy singular.

Para poder parecerse a la artista, Semprún se somete a un proceso de transformación que le lleva tres horas, entre maquillaje, pelucas, vestuario y otros detalles.

De forma tal, que cuando ella sale a escena siente que ya no es ella misma, sino la encarnación de la Piaf; ese ser que vivió una vida tan dramática, tan atormentada, tan intensa, y que pasó de las calles de París a ser aclamada en el mundo entero, en especial en Europa y Estados Unidos.

La imitación de la voz, de sus manías y de sus virtudes han llevado a Semprún a afirmar que este es el personaje más difícil que le ha tocado caracterizar en su extensa carrera.

Para convertirse en Piaf, son muchísimos los detalles que debe tomar en cuenta la cantante y actriz venezolana.

“Es un trabajote (risas). Se lo dice una persona que acaba de terminar cuarenta funciones aquí en Madrid. Desde las uñas postizas hasta revisar el vestuario y la utilería. La preparación de la voz. La caracterización de la cara, porque tengo que borrar mi cara original para dibujarla a ella, porque no nos parecemos en nada. Las pelucas. Sí, es un proceso que por lo menos dura tres horas”.

Durante el proceso de maquillaje, Semprún va interiorzando a ese espíritu que hizo de su voz un poder que fue capaz de conmover a miles de espectadores que la observaban atónitos de cómo ella, que en la vida real parecía tan a merced de las circunstancias, en el escenario se transformaba en voz, virtud y pasión.

El musical surgió en medio del complejo contexto político que enfrenta Venezuela desde hace varios años y eso le permitió a la cantante encontrar una pausa, una ventana para respirar, para volver a creer que el arte siempre conecta con las personas.

El estreno en Caracas significó un éxito desde el primer día y estuvo en cartelera durante dos meses, con al menos seis presentaciones por semana. Y de ahí dio el salto a Estados Unidos, luego pasó a México y, posteriormente, a España. La actual es la segunda temporada, que tendrá todavía dos escalas más: Costa Rica y Houston.

“Nunca me imaginé que el musical fuera tan bien recibido. La gente no podía entender cómo en un país tan en crisis como era Venezuela se podría estrenar una obra así. Eso fue hace tres años y ya la situación estaba muy difícil y el público lo agradeció tanto, tanto, tanto, que fue increíble. Yo no me imaginé que al caraqueño le fuese a interesar el cuento de la vida de una mujer francesa, cantante, del siglo pasado; o sea, parecía que no tenía nada que ver con su realidad, y, sin embargo, tuvo mucho que ver porque Piaf usó el arte para su salvación”.

Tras dos meses en Caracas, la agrupación que acompaña a Semprún, que consta de siete músicos y un par de personajes más que están en escena, pero que no hablan, se mudaron a Miami y el espectáculo se presentó en inglés.

Con una ambientación entre los años veinte y cincuenta del siglo pasado, la obra que verán los costarricenses incluye canciones en francés e inglés, así grabadas originalmente por la artista, conocida también como el pequeño gorrión.

Semprún interpretando en el musical a Piaf, en el que cuenta con una banda de siete músicos y acompañantes en el escenario.

UNA DRAMÁTICA VIDA

La vida de Piaf ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones, como La Vie en rose, en 2007, protagonizada por Marion Cotillard, quien ganó un Óscar en su rol de actriz principal.

La leyenda cuenta que Piaf nació literalmente en la calle Belleville, en París en 1915.

Abandonada en principio por su padre, le tocó a su madre —Annetta Giovanna Maillard—cuidar de ella, pero pronto la entregó a su abuela, que la crió en los primeros años. Posteriormente, le fue dada de nuevo a su padre, el acróbata Louis Alphonse Gassion, quien al tener que alistarse en la Primera Guerra Mundial la dejó con su madre, quien regentaba un prostíbulo. En ese ambiente iba a crecer la futura cantante.

Las primeras canciones las realizó en la calle y en los cabarets, hasta que en 1936 grabó un disco que hizo que empezara a ser conocida por el gran público.

Actriz de cine y teatro, la vida de Piaf fue siempre dramática. Fue madre muy joven, a los 18 años tuvo una niña llamada Marcela, la que murió de meningitis dos años más tarde. Nunca tendría más hijos.

Piaf vivió muchos amores y desamores. Uno de los capítulos más dramáticos los vivió con el boxeador Marcel Cerdan, a quien conoció en Nueva York en 1948. Un año después Cerdan murió en un accidente aéreo mientras se dirigía al encuentro con Piaf. De ahí surgió Hymne á l’amour.

Enfermiza y frágil, Piaf cayó en un momento dado de su vida en la adicción a la morfina, lo que le causó numerosos problemas.

Su vida amorosa fue un torbellino en el que se citan historias con Charlez Aznavour, quien compuso algunas canciones para ella y muy joven fue su secretario. También figuran en la lista de famosos que tuvieron algún amor con ella: Marlon Brando, George Moustaki e Yvez Montand.

En medio de esa vida convulsa, no obstante, no dejó de cosechar éxitos. El Carnegie Hall, en Nueva York, fue un lugar que la acogió con los brazos abiertos y donde vivió noches inolvidables.

Esta cantante, menuda, pequeña y de una voz de contralto, salió de los suburbios parisinos para conquistar el mundo. Y en esa piel se ha metido muchas noches Semprún para revivir esa voz que despertó tanta admiración y recibió tantos elogios alrededor del mundo.

Frente a su público, Piaf era otra a la de la vida real: “En el escenario ella se sentía segura, protegida, admirada y amada. Encontró, incluso en su peor momento de adversidad, su asidero, su salvación. Por unos momentos en su vida todo estaba bien. Es por eso que ella dijo que si no cantaba se moría. Dio su último concierto en 1962 y poco después murió”.

Antes de cada función, Semprún cumple con un rito: tiene un retrato de Piaf en su camerino y mientras se va maquillando no solo la va asumiendo, sino que en un momento dado se dirige a ella y enciende una vela, que encontrará llameante tras la presentación.

“Piaf es una energía que hay que invocar. Tengo en mi camerino mi maquillaje y una velita blanca. He querido generar ese ritual y recrearlo para ella. Y es el momento en que enciendo su luz y le digo aquí estás tú, aquí estoy yo. Si quieres usarme para decir algo en el escenario, úsame. Y esa es mi forma para abrir y cerrar el proceso. Una vez que termino, regreso al camerino, apago la velita y me despido”.

Mientras concluye con el ritual, todavía quedan en el teatro el eco de los aplausos y el asombro de los espectadores por tan singular interpretación, que hace que los asistentes terminen de pie, absortos en la vida intensa y sin par que les ha llevado por canciones que les tocan el alma y que suspenden, por un par de horas, las leyes que rigen la realidad y la lógica. Esa que los atrapa en ese mundo convulso, asombroso e irrepetible de una artista llamada Édith Piaf: que revive en la voz y la piel de la artista latinoamericana Mariaca Semprún.


Descuento especial para estudiantes

Interamericana de Producciones, la empresa que trae el espectáculo “Piaf, voz y delirio”, informa que tiene un precio especial para estudiantes, con el fin de que puedan apreciar una obra de gran valor humano y artístico, la cual se presentará en el Teatro Melico Salazar los días 29,30 y 31 de agosto de 2019.

Los interesados pueden consultar los precios y los descuentos al 2291-4967 o consultar por medio de la página de Facebook de Interamericana.


 


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