Del incesto entre hermanos al exotismo en poesía

Premios literarios destacan obras de Byron Salas, José María Zonta, Alfredo Trejos y Carlos Fonseca, mientras que en dramaturgia el concurso se declaró desierto. 

“Inusitada. Intensísima. Asombrosa”. Así define el jurado Mercurio en primavera, la novela que se hizo acreedora del Premio Nacional 2017 y que fue escrita por el estudiante de filosofía Byron Salas.

“Hecha para que su diapasón resuene en un amplio registro que pasa de la crueldad más extrema a la ternura más inmediata o de la sinrazón y el desenfreno a la amistad y la resistencia, todo en una sola línea; en un mero adjetivo”: explican el jurado, integrado por Rodolfo Arias, Inés Trejos, Alexander Sánchez, Elizabeth Corrales y Adams Ruiz.

Mercurio en primavera, según supo este medio, fue rechazada por varias editoriales, incluida una de carácter estatal, por lo que su publicación final apareció bajo el sello Lanzallamas.

“Tan valiente como rotunda, Mercurio en primavera se adentra en una temática de enorme significación social que hasta el presente ha sido poco explorada por la narrativa costarricense: la opresión, escarnio -y exclusión, en definitiva- de la diversidad sexual, desde la inequidad de género y los tabúes del patriarcado y la religiosidad predominantes en el país. Y al recorrer este territorio, escarpado e insondable, el autor logra su cometido con pleno éxito a partir de una triada difícil de poseer: conocimiento profundo de lo narrado, abundancia y pertinencia vivencia, e indiscutible talento literario”, puntualiza el jurado.

La trama de Mercurio en primavera discurre por varios frentes, pero uno de los que da mayor soporte al texto es la relación incestuosa entre dos hermanos en un pueblo conservador de la Costa Rica rural.

Mercurio en primavera es una novela sorprendente, y es a partir de una amplia gama de atributos y de posibles ángulos de análisis que dicho calificativo puede reiterarse. Sorprende, en primer término, que la extraordinaria textura poética no opaque la sólida estructura del relato, ni viceversa. Sorprende, por otra parte, lo ambicioso de la forma, sin que forma y técnica se constituyan en un por qué o para qué”, continúa el jurado.

Uno de los puntos fuertes, de acuerdo con el jurado, es la capacidad del autor de perfilar la condición psicológica de los personajes.

“Y sorprende, ya en tercer y final término, la minucia, la perspicacia y suspicacia, la altísima resolución en los perfiles psicológicos, tanto de quienes narran como de quienes son narrados”.

Y el jurado remata de esta manera la valoración del texto de Salas: “Por lo anteriormente apuntado, este Jurado (sic) considera que esta novela constituye un ejemplo brillante de renovación en la narrativa costarricense, merecedora del Premio Nacional en esta categoría”.

Llama la atención que el propio autor no coincida con los criterios expresados por el jurado sobre su trabajo.

En una entrevista en Áncora, publicada el domingo 9 de septiembre de 2017, Salas dijo: “De hecho, no quisiera volver a leer nada del libro: cada vez que lo abro, pienso ‘qué estupidez escribí aquí, esta frase es una mierda’. Entonces, esa especie de sensación de que más bien publicar está mal o es raro es lo que lo lleva a uno a decir: ‘Ya publiqué algo que está mal, entonces ahora tengo que publicar algo que esté bien”.

INFLUENCIA DE ORIENTE

José María Zonta, con El libro de la Dinastía de bambú y Alfredo Trejos con Prusia fueron los ganadores del premio de poesía 2017.

En el caso de Zonta, el jurado consideró que si bien la temática se concentra en lo que representa el taoísmo y que tiene una clara connotación Oriental, lo relevante es que abre nuestras fronteras a la poesía costarricense.

“Es la filosofía oriental expresada en versos. Nos aleja de la poesía costarricense para adentramos en el tao, donde cada verso es un adoquín de este camino”.

Por la hondura humana que comunica, el texto tiene su realce y su valor, determinaron:

“Su poesía es transparente pero profunda. Busca transmitir las enseñanzas orientales, enrutar a los seis mil seiscientos escalones de la montaña Tai, si se camina se podrá ver el amanecer del taoísmo. Este libro amplía la visión del tipo de poesía que se puede escribir en Costa Rica. Podría ser considerado con un tema extranjero, mas su filosofía no pertenece al oriente, sino al interior del ser humano”.

Entre tanto, “Prusia se hace acreedora a este premio debido a que Trejos hace uso de una pluma mágica para expresar con precisión sentimientos, tras palabras, tras versos, tras poemas que lo van a dejar sin nada, porque él es de las personas que suda sangre al contacto con las líneas de energía y que seca al sol semejantes infortunios”.

De acuerdo con el jurado, el manejo verbal que tiene Trejos encumbra su obra de una forma extraordinaria: “Leer Prusia es leer de los pozos de palabras en la tierra de los verbos impares. En ella se encuentra los trazos de esa pluma capaz de tomar cualquier tema, y llevarlo al sublime reino de los poetas eternos”.

EL ENSAYO

En el ámbito del ensayo el escritor costarricense, pero afincado en el exterior, Carlos Fonseca fue el destacado por su obra La lucidez del miope, pieza que recoge diferentes textos del autor que abordan su visión literaria de varios autores, tanto latinoamericanos como anglosajones.

Por eso el jurado resaltó que el libro es “una reflexión múltiple y provocativa sobre diversas poéticas de la contemporaneidad. A partir de la definición del ensayo

como literatura de ideas, puede considerarse el texto de Fonseca como un acercamiento performativo a la obra de algunos destacados escritores, desde Ricardo Piglia hasta Don DeLillo y Luis Chaves. Sus atentas lecturas son un ejercicio estético en el que la literatura habla sobre la literatura”.

Y es en los detalles puntuales de cada texto, en los que Fonseca marca diferencias con su estilo: “Cada pequeño ensayo, además, constituye un fragmento de un mapa mayor, simultáneamente detallado y panorámico, de la narrativa de las últimas décadas. Fonseca, en fiel apego a las enseñanzas de Borges y de su maestro Piglia, muestra su oficio de incisivo lector, pero no se detiene allí. El cierre de La

lucidez del miope es una mirada introspectiva, ahora sí, sobre su propia escritura, en la que ficción e historia se enlazan para deconstruir, desde una mirada perpleja y cuestionadora, nuestro presente”.

EL CUENTO DEL CUENTO

Anatomía Comparada es el título que lleva el libro de cuentos merecedor del Premio Nacional en esta categoría, y corresponde al autor Guillermo Barquero, quien, junto con Juan Murillo, es director de la editorial Lanzallamas.

Anteriormente a este volumen, Barquero había publicado Metales pesados (2009); Muestrario de familias ejemplares (2013), así como las novelas Diluvio universal (2009); Esqueleto de Oruga (2010) y Combustión humana espontánea (2015). Barquero además de escritor es fotógrafo.

“Se considera que el valor de su trabajo inédito es encomiable. En este cuentario (sic) la escritura ágil, talentosa y bien pensada de Barquero, llena de narraciones ricamente elaboradas y etéreos reveses, lleva al lector a experimentar profundos sentimientos y a trascender su cotidianidad”.

Formoso y sus compañeros consideraron que “en Anatomía comparada, la sutileza y emoción con que Barquero nos transporta a su mundo -un espacio verosímil cargado de recuerdos que fluyen, entretienen y retan- se mezclan con la reflexión y el pensamiento visionario y sintético”.

En dramaturgia concurrieron dos postulantes, no obstante, ninguno mereció la consideración para ser destacado con el Premio Nacional y por lo tanto la categoría se quedó sin galardón; mientras que el galardón en gestión cultural le correspondió a la Casa de Cultura del cantón de Mora.

 

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