Danza de Vicky Cortés: un loop creativo de preguntas

UNA Danza Joven baila Loop, coreografía de Vicky Cortés, en el Teatro de la Danza este fin de semana.

Veinte estudiantes bailarines de UNA Danza Joven de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional presentan la obra Loop, de la coreógrafa, docente e investigadora Vicky Cortés, luego de meses de juego e improvisaciones basados en sus propias preguntas, cuerpos y experiencias de vida.

El resultado de este proceso creativo se mostrará el viernes 21, el sábado 22 y el domingo 23 a las 8 p.m. en el Teatro de la Danza, espacio ubicado en el Centro Nacional de la Cultura (Cenac), en el centro de San José.

El montaje se realiza en el marco del programa UNA Danza Joven que actualmente dirige Rodolfo Seas, y que surge en el 2003 como un espacio de experimentación dancística para que los estudiantes de la escuela tengan la experiencia de relacionarse con coreógrafos y sus propuestas creativas, y de esta forma adquirir “roce artístico”.

El uso del cartón es fundamental para la obra coreográfica Loop de Vicky Cortés, ya que para la artista está presente de muchas maneras en nuestra sociedad.

Este intercambio colaborativo en el ámbito de creación dancística a raíz del montaje de Loop es descrito por Cortés como un encuentro de dos generaciones, “de mi experiencia con la experiencia de este equipo vigoroso; de dos formas de entender y ver la realidad, y cómo hemos ido encontrando espacios para relacionar nuestros puntos de vista, percepciones y vivencias”.

Con el objetivo de suscitar en los bailarines un estado sensible propicio, Cortés usó un texto del afamdo escritor y poeta portugués Fernando Pessoa (1888-1935), que dice:

Casi siempre vivimos por fuera de nosotros
Y la vida misma es una perpetua dispersión
Sin embargo es hacia nosotros hacia dónde tendemos
Como hacia un centro en torno del cual describimos
Cual planetas, eclipses absurdos y distantes.

No habría que justificar ni explicar por qué una artista se basa en la poesía de Pessoa para crear. Sin embargo, a raíz de las preguntas de la entrevista, Cortés reflexiona en torno a las razones:

“Para mi entra la realidad caótica, de fusión y confusión que estamos viviendo y sus perspectivas, porque mi visión generacional es una y la visión de ellos (la de los bailarines), la experiencia y vivencia que traen es otra. Entonces, cómo dentro de este entorno, de este planeta que estamos ocupando y de estos eclipses absurdos y distantes, como dice Pessoa, cada uno encuentra cómo vamos contando una historia que no tiene historia. Yo siempre en mis obras quiero contar una historia, pero la verdad es que no tengo una historia que contar, sino muchas historias. En este caso, cómo vamos encontrando una vía para que nosotros 20 encontremos un camino para contar historias y paisajes humanos, contextos de nuestra realidad”.

Más que mostrar una obra en su literalidad, a Cortés le gusta sugerir. Por ello, considera a Pessoa como un gran maestro que le ayuda a abrir un espacio y no reducirlo en su significación.

La cualidad del loop captura a Cortés en su decir, y reitera que quiere contar historias que no tienen una historia; “como la vida: qué vamos rescatando, qué vamos descubriendo, qué vamos resignificando, qué vamos transformando a un lenguaje más metafórico, a un lenguaje a veces más literal. O cómo a veces usamos un cliché, cómo vamos mezclando, componiendo un equilibrio entre todos, entre cada uno de los colores que cada intérprete aporta por medio de las improvisaciones y los materiales que han traído a la vida, y cómo voy escogiendo e hilvanando esas pequeñas historias”, resumió.

Para poner en común con el público estos pequeños relatos, la coreógrafa se valió del cartón.

“Hemos hecho una investigación larga sobre el cartón porque en Costa Rica es muy fuerte y muy presente: sirve para guardar cosas, sirve para vivir dentro, usarlo de cobija, también para resbalarse el niño. Y para no encerrarlo en una cosa muy literal, hemos tratado de encontrarle diversas texturas, diferentes posibilidades, como un paisaje, por ejemplo”, afirmó.

Para Cortés el material es un elemento fundamental, ya que permite plantear un paisaje físico que se mueve y donde se desarrollan las historias. “Es un poco Centroamérica; es este lado nuestro convulso, lleno de movimiento de la tierra, debajo de la arena, debajo del volcán, de las erupciones”, dijo.

El loop vuelve a aparecer en Cortés, al explicar que la coreografía son pequeñas historias visuales sin orden cronológico ni anecdótico; sin la linealidad de un guion con principio, desarrollo y final.

Sin embargo, sí tiene un hilo conductor que va siendo unido por todos. “A partir de pequeñas imágenes poéticas, se transita por distintas formas de trabajar las imágenes, de relacionar nuestros recuerdos con lo metafórico, que tiene que ver con el caos de nuestra realidad y la poesía, en los que a veces los límites se tocan y lo que parece muy tremendo puede tener una parte muy lírica”, señaló Cortés.

La música del espectáculo fue trabajada entre Cortés y el compositor Alejandro Cardona a partir de materiales con la voz y sonidos para crear un diseño sonoro que se hilvana con la dramaturgia de la obra; mientras que el vestuario fue diseñado por Adrián Arguedas.

Al respecto de sus colegas artistas, Cortés destacó que “siempre he tenido la dicha de trabajar con gente como Adrián y Alejandro, que son artistas muy potentes y maduros, y que son capaces de bajar, de ponerse a la orden de una idea y de un material concreto, para una obra de danza o de teatro. La visión plástica es muy rica, muy cargada de su experiencia en función de lo que estamos buscando”.


Entrevista a Vicky Cortés, coreógrafa y bailarina

“Para seguir siendo coherente hay que ir cambiando”

¿El proceso de creación de la coreografía cómo fue?

–He trabajado mucho con la improvisación porque es de donde surge la voz y el color que cada intérprete pone desde su lugar. Yo planteo ideas e imágenes, juegos e improvisaciones, direccionados para irlos conociendo y para ir reconociendo cómo vamos ir hilvanando un sentido, que poco a poco va potenciándose y tomando una dirección. Después empiezo a componer, a registrar el tono de la obra y el lugar desde donde puede potenciarse. Siempre voy jugando y probando, y, a pesar de que se va aclarando más o menos la dirección, siempre, hasta el día de hoy, sigo cambiando y experimentando detalles, tratando de profundizar cualidades, la presencia de ellos, la verdad escénica, cómo recuperar la vida de algo que estemos reproduciendo.

¿Cómo se inserta el proceso creativo en el marco pedagógico de la Escuela de Danza?

–Hay una parte que es formativa, que maneja una serie de visiones y de condiciones en el ámbito artístico, pero en este proceso yo me siento en plena libertad; obviamente, lo pedagógico se da por sí mismo. Sin embargo, yo no estoy pensándolo desde el ámbito pedagógico sino artístico. Los pongo a ellos en ese estado, en un estado de incertidumbre, de que eso que viene no tiene respuestas todavía y que es completamente contrario de la educación tradicional que tiene las respuestas antes de tener las preguntas, que tenemos las preguntas y nos ponemos a buscar.

¿Hay una propuesta consciente de lo que estás buscando?

–Eso es más fuerte que uno, no es que yo me propongo algo. Sí he sentido una necesidad y ha sido un tiempo feliz con ellos, porque la energía que ellos tienen es divina: son generosos con sus improvisaciones, sumamente creativos, se han entregado al juego con mucha curiosidad y a veces también con resistencia. Yo tenía ciertas intuiciones, pulsiones, de dónde están mis preguntas, lo que ando sintiendo y leyendo, en lo que me ando ocupando, sensaciones, impulsos. Entré a trabajar con ellos, a probar, a jugar, jugar, jugar. Ya escogí el camino, y, aunque no tengo un concepto previo, uno tiene sus propios temas que de alguna forma vuelven, pero una quiere transformarlos, problematizarlos, enriquecerlos, y quiere ir a otro lugar; no es que vuelve siempre, sino que sigue preguntándose.

¿Podés identificar esos temas?

–Me preocupa la existencia del ser humano, no tanto su camino histórico, sino su camino existencial; me preocupa y me ocupa la realidad. En ese sentido, soy ampliamente política. No me interesa el arte por el arte, el experimento de algo artístico que se justifica a sí mismo desde el arte mismo. Me interesa mi realidad y cómo yo estoy vinculada a esa realidad existencial, a lo que nos ocupa y preocupa, y lo que nos satisface. Me interesa la vida, no solo lo que le acontece al ser humano, sino la realidad subjetiva.

¿Cómo te ves en retrospectiva, tu camino como coreógrafa y bailarina?

–Es muy difícil hablar de uno mismo. Yo sigo profundamente curiosa de seguir comprendiendo y preguntándome no solo existencialmente y éticamente, sino estéticamente. Me sigue interesando y sigo movida en el valor de lo contemporáneo, en el sentido de que corresponda a nuestro momento y contexto existencial. Es una cosa que desde que empecé a crear ha venido a mí búsqueda, pero no sé si lo logro o no. Es una visión planteada desde la preocupación de la realidad. Por ejemplo, el tema de la mujer. Yo entré al problema de la mujer sin saber; no lo conocía teóricamente, sino por mi intuición, por mi experiencia misma, por mi incomodidad existencial, y desde ahí uno empieza intuitivamente a buscar y después va conociendo y enriqueciendo el bagaje; cómo los artistas seguimos dialogando y somos de alguna forma un espejo en donde se refleja algo de lo que está aconteciendo.

Estoy en otro momento de lo que me interesa a nivel de danza, del cuerpo en la danza. Uno va cambiando porque para seguir siendo coherente hay que ir cambiando. Me interesan otras formas de abordar el cuerpo, la presencia, la expresión del cuerpo.

¿Cómo traducís eso en tu trabajo?

-Por ejemplo, yo trabajaba coreografías donde ponía todo el movimiento y el guion previamente; entonces, yo sabía cómo iba a nacer el niño, de qué color iba a tener los ojos, el pelo, antes del parto, ya lo tenía dibujado, perfilado. Se trataba de cómo esto que yo ya traía codificado fuera interpretado por los bailarines; ahí estaba el trabajo: cómo trabajar la cualidad, la intencionalidad, la forma, el contenido. Ahorita estoy en otro momento, donde me interesa escuchar lo que emerge desde un lugar que estoy intuyendo. Por eso, trabajo con la improvisación, porque yo pongo cierta dirección y juego, y de repente en ese juego donde cada uno va aportando desde su experiencia y lugar aparecen cosas que yo no preví, y entonces me empiezo a relacionar con un lugar que yo tampoco conozco, que tengo que comprender y sumergirme. Incluso, cuando trabajo conmigo misma, siento que a veces he salido desde lugares mucho más… de convicción, y ahorita quiero experimentar; aunque, claro, ya la obra está armada y no es que improvisamos la obra en tiempo real, pero siempre hay un margen donde hay espacio para que aparezca algo que descubrimos ahí mismo -no una reproducción muy afinada-, recuperar el cuerpo vivo. Este juego es menos seguro, pero para mí es más rico, porque me pone en un lugar que no conozco y es más realista.


En ruta hacia la creación

Vicky Cortés es bailarina, coreógrafa, académica y profesora. Ha trabajado con los coreógrafos más representativos de Costa Rica y ha formado parte de grupos como Danza Universitaria y Losdenmedium.

Residió varios años en Europa, en Suiza y Alemania, donde trabajó en el Folkwang Tanz Studio, dirigido artísticamente por Pina Bausch y Lutz Föster. Fue bailarina invitada en el Wuppertal Tanz Theater (Pina Bausch) y el Bremen Tanz Theater (Susan Linke).

Como coreógrafa y bailarina independiente ha sido coproducida por el Teatro Kampnagel y el Ministerio de Cultura en la ciudad de Hamburgo, FONCA México y Nicaragua, entre otros. Ha bailado en Latinoamérica, Europa, Estados Unidos, Israel y Costa Rica en teatros, plazas, parques y cárceles.

Desde el 2004 funge como académica de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional y actualmente realiza un doctorado en mediación pedagógica en Universidad La Salle.

Ganó el premio a Mejor interpretación con categoría especial en el Festival Iberoamericano “Oscar López” en Ecuador, el Premio Áncora, el Premio Aportes a la creatividad y la excelencia en Costa Rica, el Premio Nacional Mejor grupo Compañía de Cámara Danza UNA y el Premio Nacional Mejor coreografía.


 

 


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