Luis Bernal Montes de Oca, presidente Cámara del libro

“Costa Rica precisa de una ley del libro”

Presidente asegura que proyecto de ley podría ser presentado en próximos días en Congreso, mientras el Gobierno pretende gravar al libro con un 4 %.

El Presidente de la Cámara Costarricense del Libro, Luis Bernal Montes de Oca, reconoce de forma categórica que el país requiere de una Ley del libro, que facilite una política nacional, porque ahora están a merced “de las sensibilidades de los gobernantes de turno”.

Según sean esas “sensibilidades”, enfatiza, el libro tendrá o no un lugar en políticas que hoy, cuando las hay, cambian cada cuatro años, por lo que en cada nuevo gobierno deben realizar contactos y acercamientos para saber por dónde irá la procesión, sin que se sepa a ciencia cierta cuál es en definitiva la visión en torno al libro y la lectura en el país.

La Feria Internacional del Libro, que en la pasada XVIII edición llegó a 20 años, y cuya primera edición fue una iniciativa del entonces Ministro de Cultura, Arnoldo Mora, es el espacio más importante para la promoción del libro y la lectura, pero tras ella no hay ninguna política firme y contundente. Así lo reconoce este hombre que empezó en los caminos del libro y la lectura con algunos tropiezos, porque lo obligaron a leer Don Quijote  en el colegio y Cien Años de Soledad en Estudios Generales, y en una primera instancia terminó distanciado de ambos textos, hasta que un día agarró el toro por los cuernos, movido por el afán de curiosidad y descubrió que ambos libros eran joyas, y que la lectura, por mucho que digan y teoricen, debe ser producto de la voluntad y de estímulos, pero nunca de imposiciones como se hacía y se hace todavía en primaria y secundaria, al margen de los leves cambios en los enfoques impulsados en la lectoescritura.

“Obligar a leer es un gran error. A los jóvenes, en especial, hay que dejarlos que elijan y motivarlos con acercarles el libro como instrumento del pensamiento”.

El Consejo Nacional del Libro (CNL), órgano que fue enterrado en 2010, y que en la actual gestión del Ministerio de Cultura siguió sepultado, era un espacio en el que la Cámara Costarricense del Libro había puesto su esperanza, pero al final los gobernantes optaron por eliminarlo, porque consideraron que había “exceso de representación”.

Sin esa posibilidad, la Cámara y sus asociados tienen a la Feria Internacional como el proyecto estrella de su quehacer, y tras el regreso de la actividad a la Antigua Aduana ha crecido la presencia de público y han mejorado las ventas, afirma Montes de Oca, pero la semana y media de la Feria no puede suplir el vacío para el resto del año.

En ese sentido, el dirigente, que en su momento fue Director de Publicaciones del Ministerio de Cultura, allá en los años 70, cuando dicho ente publicaba y regalaba libros, insiste en que sin una Ley del Libro, que facilite una política, no se llegará muy lejos, “porque se carece de las directrices claras y concisas de adónde se pretende llegar”.

“Conocemos de una iniciativa que se presentará en la Asamblea Legislativa y que pretende establecer un nuevo marco legal, el cual es el que necesitamos, es decir, una Ley del Libro para Costa Rica”.

Montes de Oca precisó que hoy, por ejemplo, existen incentivos como precios especiales en las tintas y en el papel, pero que demostrar que dichos materiales serán empleados para producir libros conlleva un sinfín de trámites, a tal punto que no resulta funcional.

UNA CÁMARA MÁS FUERTE

El presidente de la Cámara reconoce que esta debe ser más fuerte y tener una mayor presencia en las políticas que se impulsan en torno al libro. En la actualidad cuenta con 35 asociados entre miembros privados y públicos.

De la Cámara del libro participan las cuatro editoriales estatales: de la Universidad de Costa Rica, Instituto Tecnológico, Universidad Nacional y Universidad Estatal a Distancia.

“No tenemos la suficiente fuerza, porque somos una Cámara con 35 asociados, y no somos la Cámara de Comercio, ni la Cámara de Industria. Si bien es cierto presionamos y algo logramos, pero todo depende de si el Ministro que llega al poder tiene sensibilidad e interés en apoyar al libro como elemento fundamental para el desarrollo humano”.

La presencia del libro y la CCL en los medios de comunicación es otro de los retos que están pendientes, porque en los medios masivos no hay una presencia sistemática del libro.

El único suplemento escrito sobre libros que existe es el que publica cada mes el Semanario UNIVERSIDAD. A partir de ahí no hay iniciativas sistemáticas que acerquen el libro al gran público, reconoció.

Montes de Oca, que fuera embajador en Chile en el período 94-98, acepta que sin esa presencia en los medios y sin políticas que respondan a las necesidades del libro y la lectura, todo es como arar en la nada.

“No hemos tenido una política integral del libro. No tenemos una ley del libro. Solo está lo que se conoce como la ley Vílchez, que habla de exoneración de maquinaria y equipos, pero los trámites son excesivamente engorrosos. No es una ley funcional”.

Fue dicha ley la que eliminó los impuestos al libro en Costa Rica. No obstante, Montes de Oca dijo que existe en el plan fiscal la intención de gravar el libro con un 4 %.

“Hemos venido, insisto, sin una política nacional del libro y la lectura, y eso no favorece. El libro y la lectura son fundamentales en el desarrollo del ser humano y tenemos que entenderlo así”.

El presidente reconoce que su representada no tiene la suficiente fuerza para alzar la voz tan fuerte como para exigir los cambios que a leguas se notan que son urgentes en el país.

Agregó que además de la escasa presencia del libro en los medios, los entes estatales no tienen interés en respaldar iniciativas.

“Hemos ido a tocar la puerta de bancos estatales para que sean patrocinadores de la Feria Internacional y la respuesta ha sido negativa. En general, en el Estado, no hay interés en apoyar al libro y la lectura”.

Destacó que, sin embargo, este año, “el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) nos patrocinó con tres millones de mensajes para promocionar la Feria. Yo lo veo como un avance, pero en general hay escaso interés de los organismos del Estado”.

La conversación va y viene por diferentes aspectos, pero vuelve siempre a la necesidad de que haya trazos claros y precisos en esa política nacional del libro, ausente desde hace muchos años, y cuyas posibilidades de que se instaure no se vislumbran con claridad en el presente y dependen de un marco normativo.

NO SOMOS PORDIOSEROS

Ante la falta de una política, la Cámara ha hecho intentos por llevar el libro a los municipios, donde se ha encontrado con barreras infranqueables, destaca.

“A veces las municipalidades creen que somos vendedores ambulantes y no digo nombres para no pelearme con nadie, pero consideran que si llevamos una feria del libro a sus pueblos eso es competencia desleal”.

Dijo, por ejemplo, que para la Feria del Libro de Navidad han tratado por todos los medios de obtener una cita con el alcalde de San José, Johnny Araya, pero que hasta la fecha solo han recibido el silencio como respuesta.

“No fue que le enviamos un correo informal a don Johnny Araya. Le enviamos una carta formal en la que le hablábamos de nuestro interés en explorar posibilidades para hacer esa feria, ya sea en el Parque Central o en la Plaza de la Cultura, pero no, don Johnny no ha querido atendernos y seguimos a la espera”.

EL PRECIO DEL LIBRO

La Feria Internacional del Libro es el momento de mayor promoción del libro en el país. Aquí se observa la afluencia de público en la Casa del Cuño en la edición XVIII de este año

Montes de Oca reconoce, también, que uno de los inconvenientes para que mejore la lectura en Costa Rica no solo es la ausencia de políticas nacionales, sino también el precio.

“El libro en Costa Rica es caro y  este es un factor que también incide en la lectura”.

Este aspecto se evidenció en la Feria del 25 de agosto al 3 de setiembre, en la que algunos volúmenes estaban fuera del alcance de los lectores, por su elevado precio.

La encuesta de Cultura de 2014, recordó Montes de Oca, determinó que en 2013 el 51 %  de los costarricenses no leyó un solo libro en ese período. El factor precio y el factor distribución, cree, influyen en el panorama reflejado por la citada consulta.

A lo anterior debe añadirse la falta de adecuadas políticas por parte de las editoriales estatales para poner al alcance de los lectores su amplia producción.

El problema, admitió, no está entonces en la cantidad de libros que se publican, ni en su calidad técnica, sino más bien en los canales por medio de los cuales se mercadean.

GRANDES RETOS

Una de las preocupaciones de la Cámara es que no se establezca, sea ahora o en un futuro proyecto fiscal, un impuesto que venga a gravar al libro.

“Le dije al presidente Luis Guillermo Solís si él pensaba que creándole un impuesto del 4 % al libro, eso iba a solucionar el problema fiscal de Costa Rica”. Esta es una preocupación que tenemos, porque la intención de gravar al libro está y sería un retroceso”.

Otro de los retos de la Cámara es que se mejore la distribución de los libros en el territorio nacional. Aquí, reitera Montes de Oca, hay otro gran vacío que debe corregirse.

Y finalmente, el presidente de la Cámara apunta a que la clase política debe apostar por una ley que fortalezca al libro y a la lectura, porque sin ella, la situación del libro será como las mareas: baja y sube al son de los vaivenes del azar.

El presidente de la Cámara Costarricense del Libro (CCL) reconoció que sin una política y una ley del libro, los alcances de los esfuerzos serán siempre limitados


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