Con los temperamentos sí se juega

Grupos de música antigua de Costa Rica y México se unen para ofrecer los sonidos del barroco.

Dos violines del siglo XIX, pero transformados al montaje barroco, dos archilaúdes, una guitarra inglesa, un oboe, una flauta dulce, un fagot y hasta el canto, todos acorde con ese periodo artístico, son los instrumentos que el público podrá escuchar en Temperamentos.

Se trata de un concierto que en conjunto ofrecerán los grupos Zéfiro, de Costa Rica, y Cómplices Músicos, de México, y que promete “la rarísima experiencia de oír en vivo y sin ningún tipo de amplificación música barroca de América Latina y Europa interpretada en copias de instrumentos de los siglos XVII y XVIII”. Se realizará este jueves 30 de enero a las 6 p.m., en el edificio de la Escuela de Artes Musicales, en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio.

Ambas agrupaciones se fusionarán en el escenario para ofrecer un repertorio que, además de incontables horas de ensayo instrumental hasta años en algunos casos, implica trabajo histórico y musicológico. “Todo un reto”, según reconoció Tania Vicente, laudista y directora de Zéfiro.

Juan Carlos Soto, guitarrista de Zéfiro y luthier, explicó que los dos violines son en realidad del siglo XIX,  y que su trabajo con ellos consistió en “retransformarlos de montaje moderno a montaje barroco, que es un montaje histórico”.

Explicó que esos violines, “al igual que todos los instrumentos auténticamente antiguos”, sufrieron transformaciones a lo largo de los periodos históricos. “Entonces lo que me tocó fue hacer la operación inversa, volverlos a remontar en su montaje original como cuando fueron construidos en el barroco; de esta manera vamos a oír dos instrumentos antiguos en  montaje original”.

Además, Soto construyó los dos archilaúdes. El archilaúd es un instrumento derivado del laúd, pero con un mástil más largo, entre otras diferencias.

También explicó que en musicología los “temperamentos” son las diferentes maneras en que se podían afinar los instrumentos antiguamente. “Era la forma de templar las cuerdas, de temperar los sonidos, de acomodar las afinaciones de cada nota”. Detalló que actualmente se usa el “temperamento igualado”, en el que todos los semitonos son iguales; pero antiguamente no era así. En todo caso, hay espacio para jugar, porque “con cierto temperamento usted tiene ciertos colores de los sonidos”.

El barroco es un periodo histórico del arte del mundo occidental en el que se desarrolló una estética particular que abarcó la literatura, arquitectura, pintura, escultura, danza y por supuesto la música. Este periodo comprende aproximadamente desde el año 1600 al 1750. Consiste en una marcada vocación por lo decorativo y lo ampuloso.

 

Una sonoridad nueva

Zéfiro surgió tras la disolución, en diciembre de 2015, de Ganassi, agrupación que también se dedicó a la música antigua, viajó a distintos países y dejó varios discos. Tania Vicente dirigió ese grupo durante once años y junto a otros exintegrantes de esa agrupación formó Zéfiro. El nombre se celebra a un viejo y amable dios mitológico griego.

“Zéfiro surge por las ganas de hacer cosas nuevas en la música antigua”; es decir, “para hacer música antigua tanto latinoamericana como europea, pero un poco personalizada, en el sentido de que quería darle énfasis al acompañamiento de guitarra barroca y de los laúdes, y con dos violines; antes era solo uno, y varias voces”, explicó.

En ese sentido, declaró que “queremos brindar una sonoridad nueva” y detalló que normalmente se asocia a los grupos barrocos con el sonido del cémbalo, pero en Zéfiro se le da más peso los instrumentos de cuerda. “Como laudista, para mí es mucho más bonito”, admitió sonriente. Zéfiro entonces es “un poquito más lúdico, porque todos esos elementos nos dan otras posibilidades”.

En 2017, con apenas seis meses de fundado, el grupo recibió una invitación al Festival de Marinilla en Colombia, y el año pasado participó en el Festival Internacional de Música Clásica de Quito, Ecuador, lo que significó la oportunidad de tocar en la llamada Iglesia de Oro, o Iglesia de la Compañía. “Un lugar precioso”, afirmó Vicente.

Además, con el apoyo de Radio Universidad ya se produjo el primer disco de Zéfiro, titulado Para cantar y bailar, que a partir del 30 de enero estará disponible en Spotify.

Este grupo entonces se ha especializado en el repertorio latinoamericano del siglo XVIII, “nos gusta mucho integrar los instrumentos latinoamericanos, como el charango, las diferentes voces; nos gusta hacerlo un poco más popular, más abierto a gente joven, más atractivo”.

Vicente Informó que el concierto Temperamentos se empezó a gestar el año pasado, durante una visita al país del laudista Radamés Paz, director de Cómplices Músicos.

Complicidades

 

“El nombre de los Cómplices Músicos relató Paz con elocuencia, tiene que ver con una gran pelea que hubo entre dos teóricos muy importantes en la Italia del siglo XVI”. Se trata de Francisco Gaffurio y Giovanni Spataro, quienes, insistió, “tuvieron tremenda pelea acerca de cómo se deben afinar los instrumentos”. Un choque de temperamentos.

Desde un punto de vista teórico, Gaffurio dedicó su fervor a la partición de la octava en doce partes iguales. En la otra esquina, “Spataro decía ‘bueno, usted puede hacer lo que sea, pero yo trabajo en Bolonia y aquí hay músicos muy competentes y utilizan un sistema de oído que le contradice totalmente’”.

Así, quedó el registro histórico de una carta dirigida por Gaffurino contra “Giovanni Spataro y sus cómplices músicos bolonienses”. Entonces, “leyendo sobre eso hace unos años, nos pareció muy bonito que nosotros podemos ser esos cómplices músicos que trabajan utilizando el oído”.

El ensamble ha trabajado a lo largo de casi 20 años, aunque con otro nombre que cambió por el actual hace un lustro. “Nuestras especialidades son siglos XVI, XVII y XVIII y lo que nos apasiona es la música misma, el repertorio que es bellísimo, hay mucho sin explorar”, aseveró.

Como ejemplo de ello, citó que se prepara para tocar una obra en guitarra de Fernando Valdambrini, que “muy poca gente toca; la verdad es tan difícil de tocar, que lo estoy trabajando pero todavía no lo logro”.

Sobre el concierto del 30, dijo que “el público puede divertirse muchísimo, porque es un repertorio muy cercano a nosotros. El programa está pensado alrededor la música novohispana y de la música de nuestros países latinoamericanos, entendidos como parte de la colonia española”.

Reconoció que la labor de abordar ese repertorio y entenderlo es como adentrarse en “una cultura casi que de otro planeta”, un mundo “totalmente distinto, donde la música tenía otra función social, donde los instrumentos eran otros, la afinación era otra”.

Para este concierto tocarán bajo una afinación denominada sexto de coma que, a pesar de que “no era muy bien vista por los teóricos de la época”, se utilizaba. De nuevo, esto remite a la pugilística historia entre Gaffurio y Spataro.

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