Cultura

BRICS+ la alternativa a la guerra en el nuevo orden mundial

La XIV Cumbre del grupo BRICS, este viernes 23 de junio, parece ser la respuesta diplomática más importante que ha dado China a la crisis global por la guerra en Ucrania y una consolidación de su liderazgo estratégico.

En la primera mitad de este año, la reciente política exterior de los EE. UU. ha marcado un reacomodo del orden mundial, pero quizás de resultados no previstos por Occidente.

Dos tendencias empiezan a reconocerse ya en este nuevo orden, una en torno de un organismo militar como es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) creada en 1949 y dirigida por EE. UU., y la otra alrededor de una organización de cooperación como es el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), creado en 2009 y encabezado por la diplomacia china.

La política belicista del presidente de EE. UU. no ha tenido resultados positivos para nadie.

El analista político Noam Chomsky ha señalado reiteradamente que Putin le hizo un gran favor a EE. UU. con la invasión a Ucrania, pues logró la unificación de Occidente bajo su tutela. Sin embargo, parece que un favor similar se le puede atribuir a Biden, cuyas acciones le otorgaron el liderazgo indiscutido a China en el sur global y las economías emergentes.

El lado equivocado de la historia

El poder económico que ostenta el bloque occidental liderado por EE. UU. se ha visto minado por sus propias decisiones bélicas al ejecutar precipitadamente una serie de sanciones contra Rusia para castigarla por su invasión a Ucrania.

El gambito ucraniano, con que Occidente pretendía alcanzar un mate a Putin, fue respondido con un enroque chino que también fue anunciado antes de la invasión como una “amistad sin límites”, pero que la soberbia de Occidente subestimó.

“No cabe duda de que el liderazgo belicista de Joe Biden ha arrastrado a Occidente a una de las peores crisis globales en décadas.”

Después de entregarle $40 mil millones a los ucranianos, para que se mataran en una guerra con Rusia, y de dejar a Europa a merced de las consecuencias de las sanciones, el gobierno de EE. UU. se desplazó rápidamente en abril a la región Asia-Pacífico donde fue a alentar resquemores, sembrar amenazas, augurar catástrofes y a intentar demonizar a su incontenible archirrival, China. Para coronar las andanzas de su política exterior en esta primera mitad del año, en calidad de anfitrión de la XIV Cumbre de las Américas, que supondría la reunión hemisférica más importante, en el nuevo orden que parecía querer imponer en el mundo, EE. UU. resultó un fiasco.

Como consecuencia del mal liderazgo de la principal potencia occidental, el mundo se ha visto arrastrado a una crisis que trastocó la economía global, lo que colocó en aprietos no solo a sus socios, sino especialmente a los países más pobres y a las economías más frágiles que difícilmente soportarán el impacto.

Pero el recurso de la guerra sigue

Mientras la UE anuncia que la guerra en Ucrania puede durar años, figuras como el Papa Francisco reclaman un acuerdo cuanto antes. El líder religioso advirtió, desafiando a los gobernantes europeos, a pocas semanas del inicio de la guerra, que debía detenerse, e incluso se planteó ir a hablar con el mandatario ruso. Pero los medios occidentales, que tanto énfasis le han dado a la cobertura de la guerra y abiertamente en defensa de Ucrania, silenciaron las observaciones del pontífice católico.

Con una ética elástica, los medios han contribuido a que se instaure una guerra prolongada sin proporcionar una información objetiva que contribuya al buen entendimiento del conflicto y sus posibles soluciones.

Desde la invasión rusa del 24 de febrero, los ucranianos difunden cifras sobre las pérdidas humanas y materiales en los dos bandos, que ningún analista toma realmente en serio, dice una información de la agencia AFP.

«Tendrían que tener vergüenza de publicar estas cifras», de lo exageradas que son, afirmó a AFP Mark Cancian, analista del centro de reflexión estadounidense CSIS.

«Los ucranianos han sido muy fuertes —y lo siguen siendo— en el campo de la información. Han ganado la batalla del relato en los países occidentales», coincide una fuente militar francesa.

«Nos han sumergido en imágenes captadas muy cerca del terreno. Los rusos, sorprendentemente, se han mantenido del todo ausentes en este ámbito, pese a que esperábamos la máquina de su propaganda», añade.

«La prensa se ha visto un poco estafada por los informes ucranianos, pensados para dar un nuevo empujón a la entrega de armas» de la OTAN, asegura en Twitter Phillips O’Brien, profesor de estudios estratégicos en la universidad escocesa de Saint Andrews. «Lo que pasa en el terreno (…) no corresponde a las declaraciones públicas».

Este juego de distorsión de la realidad, del cual los grandes medios de comunicación occidentales han sido partícipes y día con día difunden en grandes cantidades, ha empezado a provocar un efecto contrario en la población.

En Europa cada vez hay más sospecha sobre el discurso de los medios de comunicación hegemónicos y de los gobiernos acerca de la guerra y su consecuencia en el deterioro de las condiciones de vida y el incremento en la inflación.

Huelgas en Londres y en Bruselas han detenido el transporte ferroviario y de otras vías urbanas.

El descontento en la aerolínea irlandesa Ryanair se propagó como un reguero de pólvora por Europa. En pocas semanas, los sindicatos de cinco países hicieron un llamado a los empleados de la compañía para una huelga el próximo fin de semana.

En España, Francia, Bélgica, Portugal e Italia, los auxiliares de vuelo exigen el respeto al derecho laboral y el aumento de salarios a la compañía irlandesa, que probablemente registrará este verano una actividad superior a la de 2019.

La Federación Europea de los Trabajadores del Transporte (ETF) advirtió el lunes en una carta abierta que «el caos al que se enfrentará el sector aéreo solo se agravará a lo largo del verano, mientras los trabajadores están al límite».

Livia Spera, secretaria general de la federación, instó a los trabajadores del sector a “continuar el combate durante todo el verano».

Pero parece que la estrategia occidental de satanizar y desafiar a Rusia sigue en escalada, en vez de buscar la necesaria e inevitable salida diplomática.

Primero fue el anuncio de la solicitud de incorporación de Finlandia a la OTAN, ahora, la provocación se traslada a Lituania, que ya es miembro de la alianza militar atlántica, y que ha bloqueado el acceso al enclave ruso de Kaliningrado en el mar Báltico.

Lituania alega que se limita a cumplir las sanciones impuestas por la UE contra Moscú.

Rápidamente, el presidente de EE. UU. aseguró que invocaría el artículo 5 de la OTAN, que dice que si atacan a un miembro los atacan a todos, si Rusia pretende castigar a Lituania como lo hizo con Ucrania.

No cabe duda de que el liderazgo belicista de Joe Biden ha arrastrado a Occidente a una de las peores crisis globales en décadas, cuyas repercusiones castigan fuertemente a países más pobres, que no tienen ese mismo interés en hundir a Putin, como son los africanos, asiáticos y latinoamericanos.

Multilateralismo y gobernanza global

El viernes 23 de junio se realizará, de manera virtual debido al golpe de la pandemia en China, las XIV Cumbre del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), presidido en esta ocasión por Xi Jinping.

Con la idea clara de apoyar el multilateralismo y la gobernanza global, la diplomacia china responde con mecanismos de cooperación que afirman su influencia en países que buscan salir de la órbita occidental.

El grupo BRIC nació en 2009 con Brasil, Rusia, India y China, al año siguiente se sumó Sudáfrica. En 2014, luego de la anexión de Crimea a Rusia, tras el golpe de Estado en Ucrania, Occidente aplicó fuertes sanciones al Kremlin acusándolo de no respetar el derecho internacional al emplazar tropas en esa península del mar Negro. Esto provocó un reacomodo en la economía rusa.

En 2015, el BRICS creó el Nuevo Banco para el Desarrollo, con sede en Shanghai.

Más adelante, la pandemia de COVID-19 provocó otra contención al grupo, cuyo optimismo de inicio parecía difuminarse.

Sin embargo, el grupo ha tenido una presencia creciente en el Producto Bruto Global, mientras el G7 pasó de un 52% en 2009 a 41% o menos para 2023.

Para el economista chileno Jorge Heine se está dando un desplazamiento del polo económico del Atlántico Norte a la región Asia-Pacífico.

El presidente argentino asistirá a la XIV Cumbre del BRICS como invitado y posible nuevo miembro, además de llevar la voz de la CELAC, que preside pro tempore.

Los BRICS +

En esta cumbre del BRICS se plantea la posible ampliación del grupo con otros miembros estratégicos, que iniciaría con la incorporación de Argentina que desde hace un par de años viene gestando esa posibilidad.

Además, en su condición de presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Argentina llevará la voz de estrechar lazos con ese foro y con su Nuevo Banco del Desarrollo (NBD).

En marzo, tras dos años de negociaciones, Argentina recibió del FMI un primer desembolso de $9.650 millones, de un total de $44.000 millones pactados, con el compromiso argentino de reducir la inflación y el subsidio a los combustibles, metas que, ante la crisis actual en el mundo, resultan muy difíciles de cumplir, como lo advirtió la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva.

Aunque cuenta con dos años de gracia, $40 mil millones de ese préstamo servirán para pagar el crédito que adquirió con ese mismo organismo el gobierno anterior de Mauricio Macri.

Argentina, pese a ser uno de los principales productores mundiales de granos, ya vive protestas por las medidas impuestas por el FMI, de ahí que el presidente Alberto Fernández destacó: “El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, del que mi país podría participar, es, para mí, la institucionalización de un nuevo orden mundial centrado en el desarrollo, lejos de la especulación financiera que tanto daño ha causado a nuestros países”.

La desangelada XIV Cumbre de las Américas, recién realizada en Los Ángeles, California, despertó un espíritu latinoamericano de unidad, que la llegada al poder de Gustavo Petro en Colombia (principal aliado de EE. UU. en la región) ha confirmado, según se pudo notar en los mensajes de felicitación al presidente electo enviados por los mandatarios del continente.

Para Latinoamérica, la opción de consolidarse como bloque y aproximarse a opciones multilateralistas resulta más esperanzador.

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