Belleza de escuelas cartaginesas de los años 30 reluce por restauración

Los trabajos se realizan en los centros de enseñanza Jesús Jiménez Zamora y Ascensión Esquivel Ibarra, edificios declarados patrimonio histórico-arquitectónico

En el corazón de Cartago, los estudiantes de las escuelas Jesús Jiménez Zamora y Ascensión Esquivel Ibarra retornarán a clases con la buena nueva de que los edificios que habitan a lo largo de nueves meses para el curso escolar fueron restaurados y, por ende, recobraron su antigua belleza arquitectónica, erigida en la década de los treinta del siglo pasado.

Las restauraciones a los centro educativos, que serán finalizadas en febrero próximo, fueron realizadas con presupuesto del Ministerio de Educación Pública, y la asesoría y supervisión del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC) del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ).

El monto de la inversión del proyecto de la Escuela Ascensión Esquivel Ibarra ascendió a  ₡572, 502, 669 y la primera etapa de los trabajos en la Escuela Jesús Jiménez Zamora fue de              ₡639, 454, 926, según confirmó Andrés Huertas Guillén, dueño de la empresa a cargo de las obras.

Para José Francisco Calderón Quirós, director de la Escuela Jesús Jiménez Zamora, el proyecto motivará a los estudiantes y el personal docente y administrativo a trabajar, estudiar y aprender en un edificio antiguo que recobró su belleza y funcionalidad.

“La idea es continuar por ese camino, en donde nosotros tenemos que darle mantenimiento”, manifestó Calderón en un comunicado de prensa que compartió el Centro de Patrimonio Cultural.

Ambas escuelas fueron construidas en el mismo periodo y se ubican en calle 2 del centro de la ciudad a pocos metros una de la otra. De acuerdo con el texto del CICPC, el director del Centro de Patrimonio Cultural, Diego Meléndez, expresó su beneplácito con el mejoramiento de las condiciones para los estudiantes que asisten a las escuelas restauradas.

“Las mejoras en la infraestructura de estas antiguas escuelas, no solo son necesarias para preservar nuestro patrimonio construido, sino que impactan positivamente en los procesos de aprendizaje. ¿A quién no le gustaría estudiar o trabajar en una escuela tan linda como estas?”, expresó.

Brillo y esplendor

En 1936, la escuela Jesús Jiménez Zamora fue levantada en cemento armado con un diseño y bajo la supervisión de José María Barrantes, uno de los más destacados arquitectos de la primera mitad del siglo XX.  El inmueble fue declarado patrimonio histórico-arquitectónico, en 1990 mediante el decreto Nº 19698-C, ya que “conforma parte del centro histórico de la ciudad de Cartago y juega un papel muy importante en el contexto urbano de dicha ciudad”, según reza el texto.

Los trabajos de restauración en el inmueble se realizan desde octubre de 2017, luego de los cuales los pisos de mosaico recobraron su brillo, así como las puertas y  ventanas de madera. Además de la pintura de las paredes y escaleras, se colocó un sistema de alarma contra incendios y se cambió la instalación eléctrica, entre otras mejoras.

Aula de la Escuela Jesús Jiménez después de la restauración. (Foto: CICPC)

En estos días, la labor se dirige a la intervención del salón de actos y los decorados del escenario que fueron descubiertos después de las labores de decapado de pintura. Esta tarea fue asignada a Mercedes Fontana, profesional en la materia, quien restaurará el escudo y retocará otros ornamentos como columnas y molduras que fueron pintados a su alrededor.

Los decorados descubiertos en el escenario del salón de actos de la Escuela Jesús Jiménez fueron restaurados: (Foto: María José Calderón, ingeniera a cargo de las obras)

En 1990, la Escuela Ascensión Esquivel Ibarra fue declarada como Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica, mediante el decreto Nº 19984-C, en respuesta a que la sección sur del inmueble es una construcción de concreto armado de influencia neoclásica francesa, inaugurada el 10 de noviembre de 1934, durante la administración de Ricardo Jiménez Oreamuno..

Por su época de construcción, estilo y características de este sector, también se le puede atribuir al arquitecto José María Barrantes.

La fachada de la Escuela Ascensión Esquivel guarda simetría entre los costados, posee columnas adosadas con capiteles que rematan en volutas. (Foto: CICPC)

En en centro educativo se restauraron los pisos de mosaico de los pasillos y los de madera de las aulas, puertas, ventanas y cielos de madera; paredes, canoas y techos, y se pintó toda la parte externa.

Otra de las mejoras fundamentales fue en el sistema eléctrico que ahora cumple con el código vigente, con su respectivo sistema de alarma contra incendios en las aulas y cámaras de seguridad en los pasillos.  A la vez se techó el patio central con una cubierta de policarbonato para uso de los estudiantes en época de lluvia.

Actualmente se restauran los pisos de mosaico del salón de actos, las puertas y ventanas de madera y las sillas; además en el escenario se instaló una iluminación adecuada y se intervinieron los decorados de tapiz, al cual Fontana integrará un parte de la tela faltante. Del proyecto solo resta remozar el vestíbulo, colocar piso y una malla al patio central.


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