Balada colectiva para sensibilizar sobre el suicidio

La obra La balada post-futurista de los moluscos arrasó con los Premios Nacionales de Teatro. El equipo de artistas creador del montaje subraya que el reconocimiento se debió al trabajo horizontal y la excelente comunicación lograda.

La directora de la puesta en escena La balada post-futurista de los moluscos, Gladys Alzate, llegó a Costa Rica de su Colombia natal hace más de 25 años. Huyendo de la violencia en su país, se trajo consigo en la mochila la experiencia teatral que acumulaba con el grupo Matacandelas de Medellín, desde que tenía 15 años.

Acá se estableció junto a su esposo y fundaron el Teatro Contraluz, hoy en día una de las agrupaciones más consolidadas del medio, que trabaja con base en la exploración y la investigación escénica.

Ha rendido frutos esa trayectoria, que para Alzate de algún modo se refleja en el reconocimiento otorgado por el jurado del Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández Guardia a la mejor dirección.

El jurado del premio, constituido por José Pablo Umaña, Ginnette Barrantes y Paola González, argumentó sobre la elección que: “la directora logró traducir escénicamente un texto complejo, de manera clara y efectiva para el espectador costarricense contemporáneo, con un minucioso cuidado en los detalles estéticos e ideológicos, sobre una temática relevante y actual para el país”.

En el segundo semestre del 2019, Alzate leyó la obra ganadora del Concurso Nacional de Dramaturgia Inédita convocado por el Teatro Vargas Calvo del Teatro Nacional y decidió montarla.

Una de las razones de dirigir el texto fue por el tema del suicidio. “¿Cuál es la perspectiva de vida para los jóvenes? Hay mucho desempleo juvenil, una situación de depresión, y la dinámica que estamos generando como sociedad no es siempre positiva para ellos. ¿Cuál es el papel que juega la familia? ¿Cuál es el acompañamiento que les podemos dar, cómo los protegemos? ¿Por qué llegan a ese nivel de vulnerabilidad?”, se preguntó.

Acostumbrada a trabajar escénicamente en procesos horizontales y con mucha comunicación, Alzate asumió la dirección bajo la modalidad de la cooperación y el diálogo. “Le propuse a Bryan (Vindas) que me dejara reestructurar cosas y repensar y hacer propuestas que tuvieran que ver con el contenido, y él me dijo: ‘es de ustedes, trabajen con el texto”.

Ese fue el punto de partida para el equipo, que realizó un abordaje intenso con el fin de proponer el diseño mediante la investigación en la escena con los actores y los diseñadores.

La búsqueda para Alzate tenía que ser personal y familiar, para darle a la historia un matiz costarricense y centroamericano, cruzada por elementos religiosos y culturales, que tocaran temáticas como la migración y el patriarcado.

En ese viaje creativo descubrieron que Alejandro, el protagonista, había sido un niño abusado por su abuelo. “Esa fue una premisa de trabajo fundamental que nos llevó a generar escenas muy potentes, pues el vínculo con la abuela se establece desde el amor/odio, porque ella encubre el abuso”.

Para Alzate, lo más importante es que el equipo de artistas encargado del diseño del montaje se cohesionó gracias a la comunicación fluida, clara y coherente. “El teatro es un arte de conjunto y de equipo, y cuando un espectáculo funciona es porque logra que todas esas partes estén bien. Hay un equilibrio”, enfatizó.


Creación colaborativa y complementaria

Francesco Bracci, diseño de escenografía

“El espacio físico presentaba algunos retos. Por ejemplo, a diferencia de un teatro convencional que solo tiene un frente, en este espacio tuvimos que trabajar con tres frentes distintos. Eso hizo que la experiencia a nivel de concepto desde un inicio fuera algo envolvente, que no solamente entrara por los ojos, sino que participara el resto de los sentidos; dar una sensación de inmersión, que la gente se sumergiera en los acontecimientos que presentaban. Fue muy importante el trabajo en equipo y cada quien participó del proceso del otro y nos complementamos. Gladys hizo muy buen trabajo pudiendo armar un equipo que fuera congruente con una misma línea. Creo que el suicidio es un tema importante de hablar. Hay mucha desconexión con el presente y la realidad. Me parece muy interesante que se utilice el teatro como medio para exponer este tipo de problemáticas”.

Norman “Tito” Fuentes, videomapping

“Fue un trabajo en conjunto totalmente. Las propuestas fueron planteadas y observadas para llegar a un engranaje correcto, a un equilibrio que buscamos, bajo la lupa y el filtro de la dirección y con una visión clara de cómo exponer el tema que logró llegar a ese producto final. El suicidio es un tema muy sensible y debe dejar de ser un tabú; se debe hablar de la salud mental en el día a día con las personas. Es indispensable que todos velemos por nuestra salud mental, no solo por nosotros, sino para ayudar a otros. Se debe discutir como sociedad, analizarlo en los colegios, con los jóvenes y concientizar a las personas desde edades tempranas, con las familias, amigos y la gente en general”.

David Rojas, diseño de luces

“Mi trabajo consistió en ir creando cada espacio que requería la obra y adecuando la luz para cada escena. Es importante hablar del suicidio ya que sucede todos los días. Se necesita hablar en todos los medios ya que hay muchas personas que están pensando en tomar esta decisión por el abandono del padre o de la madre, por un abuso sexual, por bullying y no tomamos conciencia de esto que es sumamente doloroso para las familias que pasan por una situación de estas. De hecho, la semana pasada se suicidó el sobrino de un compañero del trabajo”.

Michelle Canales, diseño de vestuario y utilería.

“Fue un montaje muy horizontal que trabajamos desde nuestros primeros golpes de corazón. Para la investigación de los objetos y del vestuario, lo primero que pensé fue cómo hacer referencia a este mundo que, a pesar de parecer cotidiano, tiene muchísima profundidad y complejidad. En el caso de la utilería, me fui por una línea relacionada con el mestizaje centroamericano, con la herencia de la colonia y, a la vez, de un supramercado internacional. En la investigación del vestuario quise crear una capa que dibujara a personajes de clase media, y que a la vez reflejara poéticamente sus personalidades. Quise crear otra capa más poética en referencia a los moluscos, con texturas caldosas, suaves, translúcidas y húmedas, todo eso hermoso y horroroso, lo podrido que pueden ser también las relaciones de violencia que se establecen y que llevan a una persona a un camino oscuro. La decisión de Alejandro duele pero es justa, porque es lo que desea”.

Bryan Vindas, dramaturgo

“Debido a mi formación como actor y director, cuando escribo soy consciente de que la obra es como una semilla que tiene que ser plantada en un espacio fértil para crecer, como ocurrió con el Teatro Nacional y el trabajo de Gladys y el equipo, que cuestionaron y enriquecieron la obra. Uno no piensa que escribe una obra de teatro para que esté completamente terminada. Debido al caso de mi primo, para mí fue una necesidad escribir la obra, como una carta de despedida. Siempre que se piensa en el suicidio hay como una oscuridad, es muy pesado y doloroso, encuadrado por la Iglesia, la moral, la familia. Sin embargo, yo quise hablar del suicidio desde la nostalgia. El arte debe proponer imágenes con argumentos que estimulen al espectador y principalmente que generen preguntas sobre el suicidio. Creemos que hay un perfil del adolescente suicida y realmente es muy amplio y muy complejo; en Costa Rica es una problemática brutal”.


 

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