Al rescate de la figura del librero

La Librería Internacional capacita a personal para que sepa de libros, algo que parece tan obvio pero que no lo es

Aquellos tiempos en los que quienes atendían una librería lo hacían por pasión y por conocimiento cada día parecen más lejanos.

Cualquiera que haya visitado una librería en Costa Rica en los últimos tiempos posiblemente ha sufrido la experiencia de que quien le atiende, bien podría estar vendiendo  hamburguesas o entradas en un parque de diversiones.

En otros países, como por ejemplo Argentina, Perú y España, aunque cada vez menos en esta nación europea, todavía se conserva la figura del viejo+ librero, que conocía de autores, que estaba en capacidad de sugerir a su interlocutor este o aquel título del autor que busca.

Con el fin de acercarse a una “experiencia” basada en el conocimiento, la Librería Internacional contará, de manera paulatina, con filólogos, buenos lectores o profesores pensionados, entre otros, que hayan demostrado un real acercamiento a la lectura como experiencia de vida.

El objetivo, de acuerdo con Luis Amón, de dicha cadena de librerías, es que el visitante cuente con la orientación de una persona capacitada, tanto en el conocimiento específico del libro y el área de interés del comprador, como en el campo de atención al cliente.

“Estamos entrenando al personal para que, además del conocimiento específico de literatura, desarrollen habilidades de venta que son muy necesarias”.

Para dar en el blanco con sus diferentes públicos, Amón precisó que los han segmentado con el propósito de atender directamente sus necesidades, sea el infantil, el adulto, o el adulto mayor.

“Los libros, por ejemplo, de arte terapia han tenido una excelente demanda, porque este grupo de adultos mayores encontró una manera de entretenerse de forma creativa”.

Dentro de esa concepción, resaltó que mediante las estrategias de promoción y mercado han ido acercándose a segmentos que no eran lectores.

“Hace 20 años quienes más compraban libros eran los hombres, que eran profesionales y que se consideraban lectores profundos. Eso en los últimos 20 años ha cambiado muchísimo y ahora tenemos a más mujeres lectoras. Hoy en día el 70 por ciento de quienes integran nuestros clubes de lectura son mujeres”.

UN PROYECTO PAÍS

Amón considera que Costa Rica debería impulsar un proyecto país de lectura, en el que se destaquen las ventajas que conlleva dedicar tiempo a leer, porque de esa forma se mejoran las habilidades humanas.

“Debe de ser, para llamarla de alguna manera, una especie de cruzadas, que generan esa corriente de países con propósito. Debería involucrarse al MEP, las universidades y las empresas para propiciar una cultura en la que se vuelvan a valorar el libro y las artes”.

Para ello, consideró, el desafío ha de comenzar por la enseñanza, de modo que el sistema educativo acepte los retos que implica la modernidad y aproveche el avance de las tecnologías.

“Hay que superar la forma en que se está realizando la enseñanza, que, por lo general, es muy aburrida”.

Costa Rica, sostuvo, debería posesionarse como una economía del conocimiento y para ello se requiere gente instruida y leía en los diferentes campos.

Además de las estrategias citadas, en el plan de proyección de la Librería Internacional está el valerse de todos los recursos tecnológicos y digitales para fomentar la lectura, y en especial la impresa.

Que esta sea, también, toda una experiencia, porque el libro se puede tocar, medir, palpar e incluso oler, añadió Amón. Es ir hacia la “háptica”, asegura, y que consiste en disfrutar el libro con base en las sensaciones que produce al entrar contacto.

con él.

Y como parte de ver el mercado del libro con gran potencial, pese a lo que dicen las bajas cifras de lectura del país, la Internacional se pregunta si ya es tiempo de abrir una tienda en Limón, donde han detectado un gran interés, así como fortalecer el sistema de “influenciadores”  y rescatar la vieja figura de librero, que era pasión y conocimiento, y quien veía al libro como si fuera un objeto sagrado.

TRAS LAS CLAVES

¿Cómo en un país en el que la mitad de la población no leyó ni un solo libro durante el 2013, según la Encuesta de Cultura de 2014, una empresa dedicada a la comercialización de ese producto experimenta un crecimiento promedio del diez por ciento anual en los últimos cinco años?

Amón puntualiza que la Librería Internacional– la cual nació hace 20 años y obligó a un replanteamiento general a las librerías tradicionales, caso de la Lehmann, con 120 años, y la Universal– apostó por fomentar “una experiencia de compra” y por realizar una segmentación del mercado al cual se dirigen.

“Nos interesa que el lector viva una experiencia de compra. Queremos hacer lugares con propósito. Que la gente disfrute el visitar la librería. Le apostamos al posesionamiento y al mercadeo”.

Aunque reconoce que, en efecto, hay una importa franja de la población que no compra libros, existen públicos a los que ellos han apuntado directamente.

Y dentro de esos grupos, aseguró, tienen un comprador que visita al menos una vez a la semana sus tiendas y un 20 por ciento de ese total, adquiere libros, lo que representa un porcentaje significativo.

Para atraer a ese lector, el vender productos adicionales al libro ayuda a que muchos, una vez en la tienda, compren libros aunque inicialmente fueron por otro motivo, explicó.

Recordó que en la actualidad la competencia del libro impreso no es el digital, que en Europa y Estados Unidos decreció en el último año un cinco por ciento, mientras que el impreso creció un cuatro por ciento, sino las tiendas virtuales como Amazon. Ante ello, la respuesta debe de ser “esa experiencia” que ha de vivir el lector cuando acude a una de sus librerías.

Siempre dentro de esa visión de segmentación, en septiembre de 2016, la Internacional introdujo la sección Da Capo, que son libros para lectores exigentes, que conocen de literatura, que tienen preferencia por determinadas editoriales y autores, y que se leen varios libros a la semana.

En las tiendas en las que funciona Da Capo, la organización de los libros responde a la oferta de las distintas editoriales, entre ellas Anagrama, Acantilado, Cátedra, Siruela y Alianza Editorial.

Preguntar y encontrarse con una persona que sabe de libros, que transmite conocimiento y pasión y que tras ella surja el espíritu del viejo+ librero, es el próximo desafío de la Internacional y del resto de librerías en el país.


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