Entrevista a Karina Salguero, directora del Teatro Nacional

“120 años después aquí estamos para cien años más”

Traer al Teatro Nacional el siglo XXI de la mano del Bicentenario es la prioridad de la recién nombrada directora de la institución cultural.

La nueva directora del Teatro Nacional, Karina Salguero, proviene de una formación y experiencia cultural ricamente diversa, marcada por una visión contemporánea y disruptiva de las expresiones artísticas que considera hay que escuchar, promover y registrar en la historia costarricense con urgencia.

Con este objetivo asume su puesto, en el cual fue nombrada hace escasos diez días, mismo que la obliga a lidiar de primera entrada con la discusión legislativa para la aprobación del crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) por un monto de $31 millones, con el propósito de ejecutar el “Programa Integral de Seguridad y Conservación del Monumento Histórico Teatro Nacional de Costa Rica (TNCR)”.

La jerarca de la institución, nada menos que símbolo patrio y patrimonio arquitectónico e histórico, será recordada por ser quién finalmente logre -o no- llevar a cabo la intervención al edificio y la actualización de las funciones del Teatro como motor del desarrollo cultural, para que efectivamente dé un salto sustancial hacia el siglo XXI.

Para Salguero, es primordial aprobar el préstamo, ya que de esa inversión depende la protección de las vidas humanas que recibe diariamente el TNCR. Punto.

Ella apela a su capacidad de apreciación y escucha, instalada desde que era estudiante de teatro en el Conservatorio Castella, para sopesar y validar los discursos complejos que la rodean, y cuyos valores puede agregar en su administración.

“En esta coyuntura si lo que hay que escuchar es lo que tienen que decir a esta sociedad las artes escénicas y patrimonio, encajo muy bien con el principio del Teatro”, expresó.

De acuerdo con la funcionaria, la conservación y la disrupción en las propuestas experimentales de la danza, el teatro, la iluminación y la mediación tecnológica en los espectáculos son las dos caras de una misma moneda.

El Teatro Nacional requiere de una intervención para conservar y proteger el patrimonio arquitectónico que fue edificado hace 120 años. (Foto: Katya Alvarado)

Usted asume su cargo en un momento crítico para el Teatro Nacional. ¿Cómo ve el panorama en relación con la aprobación por parte de la Asamblea Legislativa del préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para el proyecto de seguridad y conservación del Teatro Nacional?

–Parte del razonamiento para aceptar esta posición tiene que ver con que yo venía haciendo un seguimiento de las noticias, del proceso y a nivel mediático, de cuáles eran las opiniones. Soy muy optimista en ese tema, a pesar del ruido que es coyuntural, ya que puedo entender o extrapolar que el país está a favor de este proyecto. Tengo conocimiento de que hay muchos diputados y diputadas que están a favor. Los cuestionamientos son parte de un proceso democrático. La gente tiene que cuestionar y preguntar y nosotros tenemos la responsabilidad de informar. Si podemos ser más eficientes para comunicar, eso es lo que tenemos que hacer. Parte del valor que yo puedo agregar es transparencia, fortalecer la estructura que va a sostener a lo largo del tiempo este proyecto, controlar que se estén siguiendo los procesos y escuchar la decisión de la Asamblea Legislativa y acatar lo que nos solicite.

¿Por qué hay que aprobar el proyecto?

–Voy a darte una respuesta mezclada de una persona que tiene tres días de estar en un puesto con Karina Salguero antes de aceptarlo: no es un proyecto que está presentando únicamente el Teatro Nacional, sino que  ha pasado por un proceso de tres años, donde todas las instancias que tienen que dar el aval, por ejemplo (Centro de) Patrimonio, Unesco Costa Rica, el CFIA (Colegio de Ingenieros y Arquitectos), (Ministerio de) Hacienda, el ICE –que hizo el anteproyecto- han expresado su opinión y han avalado el proyecto. Se han seguido todos los procesos que debe seguir un plan maestro. A partir de esto, de que no veo cómo cuestionar a todas esas instituciones con un solo argumento, es que creo que sí hay que votarlo. Y el principio fundamental que me mueve a mí, además de no cuestionar a los expertos, es que lo que se pone en juego aquí es la seguridad humana. Y cuando el riesgo es la seguridad humana ya no podés decir “hagamos un poquito” o “no es para tanto”. Para mí la seguridad humana es contundente.

En esta coyuntura se abre una gran ventana de oportunidad para renovar al Teatro Nacional. ¿Cuáles son los aspectos más importantes a desarrollar en su administración?

–Retomando lo que decís es una gran oportunidad para el país, porque lo que dinamiza e irradia el Teatro Nacional impacta al país. Somos todos nosotros reapropiándonos del pedacito del Teatro que nos pertenece. Desde los ejes que yo puedo sumar mucho valor, uno es acompañar el Programa integral de seguridad y conservación del TNCR, en sus diferentes etapas y conformación de la Unidad Ejecutora; y dos es en la reactivación que ha tenido el Teatro en sus producciones. Se está reactivando la producción artística, y uno de los programas más importantes es Érase una vez, que es un convenio con el MEP. Solo saber que existe la posibilidad de que no solo las personas vengan al Teatro sino que el Teatro vaya a las personas, que podamos impactar en esas primeras infancias, para que todas estas personas que se están formando puedan incluso animarse a estudiar alguno de todos los oficios alrededor de las artes escénicas, me parece maravilloso. Otro proyecto grande es el papel que juega el Teatro dentro de su vecindad. Si este país está promoviendo que los visitantes no vayan solo a las playas y que pasen un poquito por la ciudad, pues nosotros tenemos que tener una ciudad que quiera ser visitada. Ya hace rato hay bastantes proyectos de reactivación urbana, yo he estado muy cerca de muchos y para mí es importantísimo que el Teatro tome una parte importante de toda esta gran movida que nos beneficia a todos, y que activa a muchos sectores con oportunidades para crear comercio. Además, si una de las anclas principales de toda esa visita es apreciar lo que estamos produciendo en el país en las artes escénicas, sería maravilloso. Paralelo al Proyecto integral de seguridad y conservación está lo interno, lo que somos, el Teatro Nacional, sus personas, hay que contar esa historia, que se conozcan esos oficios. A veces no se entiende que el Teatro tiene esos grandes espectáculos, pero si vos ponés una cámara, no en el escenario sino por detrás, están todas esas personas trabajando para que ese espectáculo exista.

Existe el modelo de las coproducciones que el Teatro implementa, y otros tipos de producciones además de Érase una vez…

–Eso es lo que se ha venido fortaleciendo, haciendo coproducciones con otros pares que estén trabajando las artes escénicas.

¿Cómo abrirse a otros sectores como los grupos independientes para que participen en ese ámbito de la producción?

–Uno de los focos importantes es la formación de públicos, nosotros cuánto más eficientes seamos en educar y formar público desde edades tempranas, más la demanda de espectáculos de artes escénicas va crecer. Estamos atacando esa parte muchísimo. Siento que las puertas están muy abiertas y que es un buen momento para entrar en diálogo.

Alquilar la sala, por ejemplo, es muy oneroso para los grupos independientes. El Teatro Nacional cada vez más asume un rol protagónico en el campo de producción, pero ¿es un castillo con un foso muy grande que hace difícil el acceso a grupos con menos recursos?

–Eso ha ido cambiando. Se ha revisado bastante con la activación de las coproducciones, y creo que hay muchas posibilidades de crecer más. El Teatro Nacional está buscando autogestionar las producciones porque sabemos que no va a dar para tanto. Es lo que recibo y mi intención es hacer crecer más el camino recorrido. Y eso quiere decir que entraríamos en diálogo con más sectores, pero siempre primaría la más alta calidad en los espectáculos, porque es lo que nos ha mantenido 120 años activos, vivos y creciendo.

En relación con la programación internacional, a lo largo de los años el Teatro Nacional ha programado espectáculos de gran interés, ¿cómo continuar con esa línea?

–Hay un contrapeso, porque cuándo tendemos a ser muy internacionales estamos dejando un vacío. Ahí sí estaríamos cerrando una puerta a todo lo producido acá. Saber que uno puede programar con espectáculos nacionales una buena cantidad de la agenda habla muy bien de un país. Por supuesto que son temas que se deben que revisar. Nosotros vamos a entrar a un proceso que tiene que ver con la intervención y una de las grandes metas es mantener la programación y la calidad. Quiere decir que vamos a tener momentos en los que tenemos que producir y no en el escenario, entonces necesitamos muchas alianzas para mantener ese contenido.

Cuando dice escenario se refiere a…

–Es que si lo intervienen para hacerle una restauración y remodelación no se va usar el escenario; pero eso no quiere decir que vamos a dejar la programación. Queremos mantenernos programando, con la gran posibilidad de considerar el territorio y que el Teatro vaya dónde está su gente. Ese puede que afecte el traer espectáculos internacionales.

¿Cómo pensar en maneras de que el Teatro llegue a nuevos público en otros formatos como el video o las transmisiones en vivo?

–Vuelvo al programa integral, porque además de todos los procesos de conservación y seguridad está la actualización, queremos un teatro del nivel que tiene que tener un teatro en un país que se ha distinguido internacionalmente. Eso quiere decir que vamos a trabajar muchísimo con la actualización de la tecnología y jugar más con multimedios, y esa actualización abre las posibilidades a que podamos proyectar simultáneamente en otros espacios. Ahorita está lejos pero tampoco el proyecto tardará tanto.

El Teatro Nacional está posicionado en cierto imaginario como una gran institución; sin embargo, a mi modo de ver, le cuesta moverse hacia adelante, como le sucede a instituciones de mediados del siglo pasado (en el caso del Teatro del antepasado).

–Esta es la oportunidad de que pase de siglo. Creo que con esta actualización podemos llegar muy muy lejos, y hay muchos discursos y visiones contemporáneas que pueden entrar en diálogo en un espacio tan patrimonial, que hace mucho tiempo fue tan señorial y que de un tiempo para acá se ha acercado tanto al público.

Hay sectores que no entran en contacto con el Teatro Nacional y no lo perciben como un elemento identitario, ¿cómo hacer para que el Teatro tenga ese lugar o, más bien, es ese un objetivo?

–Me encanta que lo digás porque precisamente esa es la idea. Este es el momento de renovarse, refrescarse, remozarse, y es una vitrina importantísima para decir: 120 años después aquí estamos para cien años más. Este es un buen momento pero no solo para el Teatro sino para la cultura, para todo el sector, de decir: se está invirtiendo en cultura. El país está tomando otra vez la decisión de invertir en cultura, justo antes del Bicentenario. Es una decisión que nos convoca y en la que estamos participando todos y estamos discutiendo. Eso quiere decir que está vivo y que puede tener una vigencia mucho mayor en los próximos años.

¿Usted cree que el Teatro Nacional es elitista?

–Creo que a veces tenemos temas de percepción… Si vos hacés esa pregunta vas a tener muchísimas respuestas de acuerdo con el interlocutor. Lo que quisiéramos que percibieran todas las personas que han hecho crecer esto es que este espacio está abierto, tiene las puertas muy anchas y recibe muchas personas durante todo el día. Eso para mí no es exclusivo ni excluyente.

¿Cree que el Teatro es o puede ser joven, es decir, puede resonar en las nuevas generaciones?

–El fin de semana estuvo Magpie Jay, una banda (musical) maravillosa y se llenó. La gente estaba feliz, se sintió muy impactada por el espacio. En temas de juventud superamos esa barrera; es un espacio que abre las puertas a lo que está sucediendo hoy y a lo que sucedió hace mucho tiempo en temas etarios.

¿Cómo ve al Teatro en el contexto de la celebración del Bicentenario?

–Creo que el Teatro Nacional debe repensarse, replantearse a cien años más. Una inversión tan importante que pide la sociedad civil que se haga crea un efecto de acupuntura urbana. Estamos haciendo una apuesta por nuestras ciudades y cuando hay una intervención y una mirada así empieza a crearse un efecto dominó. Invertís en este pedacito pero luego se van impactando otros, porque los vecinos van a decir: este se renovó y yo me estoy viendo mal. Y alrededor del Teatro Nacional ya hay experiencias. Por eso tenemos que ser uno de los ejes más importantes.

Pie de foto 1: La nueva jerarca del Teatro Nacional, Karina Salguero, es gestora cultural con experiencia en la organización de eventos internacionales como la Feria del Libro de Costa Rica. (Foto: Lucía Molina).

Pie de foto 2: El Teatro Nacional requiere de una intervención para conservar y proteger el patrimonio arquitectónico que fue edificado hace 120 años. (Foto: Katya Alvarado).


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