Entrevista: Marvin Rodríguez, segundo vicepresidente de la República

“Los sindicatos son una cosa y los liderazgos, otra”

Por mandato del presidente, Rodríguez tendrá una labor enfocada en acción social, principalmente , trabajo con adultos mayores.

El 29 de junio, mientras el presidente Carlos Alvarado participaba de la cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en República Dominicana, Marvin Rodríguez, segundo vicepresidente, asumió como presidente de Costa Rica. Hacía unos 32 años que en la silla presidencial no se sentaba un dirigente sindical. El último registro en el país era el de Luis Alberto Monge (1982-1986) quien en su juventud también ejerció como líder sindical y llegó a ser Secretario Regional de la Organización Internacional del Trabajo.

Unos años atrás, Rodríguez estaba al otro lado de la trinchera como Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), donde se le recuerda por haber sido uno de los organizadores de la huelga de maestros que recibió al expresidente Luis Guillermo Solís, en el 2014. También por haber firmado la primera Convención Colectiva entre los educadores y el Ministerio de Educación Pública (MEP), en el 2013.

En una entrevista con UNIVERSIDAD, Rodríguez destacó que aspira a realizar una labor que mejore las condiciones de vida de las personas. Con una actitud ecuánime y tranquilo, como se ha caracterizado desde la campaña, el segundo vicepresidente es cauteloso en sus respuestas y prefiere no entrar en polémica ni confrontaciones.  Desde su despacho en Casa Presidencial, y a dos meses de haber iniciado su labor en el Gobierno, comenta que el presidente le encomendó una gestión enfocada en la atención social de sectores vulnerables, especialmente, adultos mayores.

El puesto de la vicepresidencia carga una representación simbólica. Durante la campaña se le destacó el hecho de que usted fuera un exlíder sindical. ¿Cuál es la parte simbólica de su cargo, hacia quienes estará enfocado su labor?

–El presidente determinó que yo me encargara de la parte más social del país y, por supuesto, atendiendo todos aquellos temas que el presidente me delegue. Dentro de ello ya hemos definido algunas líneas estratégicas y voy a estar muy concentrado con el tema de la niñez, la adolescencia y la juventud; buscando respuestas rápidas y oportunas para esa población, pero también, tendré la responsabilidad con la población con discapacidad, y adulta mayor. También tengo la responsabilidad de dirigir el Consejo Presidencial de la economía social solidaria, que eso está concentrado al fortalecimiento de las empresas asociativas que existen en Costa Rica en un buen número. Ahí, como bien lo ha dicho el presidente, daremos énfasis en las tres provincias costeras: Puntarenas, Limón y Guanacaste.

Con el tema más social, evidentemente, tenemos que atender con la prontitud y seriedad el tema de los derechos humanos, educación, la cobertura social de las personas y el diálogo interinstitucional y fortalecer el diálogo social.

Desde su profesión como educador  llegó a ejercer como líder sindical el Sindicato de Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC). Ahora le tocó ejercer desde el otro lado de la cancha: desde el Gobierno. ¿Cómo define un sindicato?

–El sindicato, por mucho, ha sido la organización genuina de las y los trabajadores costarricenses para defender sus derechos, y eso no es un tema local, es un tema mundial. Evidentemente la organización social tiene la investidura para defender los derechos de los trabajadores.

¿Existe una representación total de todas las inquietudes de los trabajadores y los sectores en los grupos sindicales del país?

–No, evidentemente no ha habido una representación total de los intereses, eso es una debilidad que se tiene, porque el sector privado no tiene una representación sindical que atienda a todas las personas trabajadoras y, en consecuencia, también hay instituciones que no son las mejores.

Los sindicatos han sido y son indispensable en la sociedad porque representan la voz de los trabajadores, la defensa de los derechos. No obstante, ¿hasta qué punto se han alejado de sus orígenes y se han inclinado por perseguir sus propios intereses?

–Me parece que aquí hay que hacer una aclaración: no confundamos los sindicatos con los liderazgos. Los sindicatos son una cosa y los liderazgos son otra. Es probable que, en algunos momentos, haya habido alguna dificultad en el manejo de los liderazgos, pero el sindicato no. El sindicato es la figura para defender los derechos de las personas, de las trabajadoras. Cuando un derecho está siendo violentado, ahí es donde tiene que entrar el sindicato a defender ese derecho y a proteger los derechos de esas personas. Pero algunas veces el manejo de los liderazgos se apartan un poco; eso no lo puede uno generalizar, pero eso se da en todas las organizaciones que hay en este país.

La estabilidad política, social y la democracia de nuestro país, en mucho se le debe al sindicalismo costarricense, eso no hay como perderse. Los equilibrios siempre tiene que buscarse, porque depende de cómo usted ejerza esos liderazgos, los equilibrios se pierden de una u otra forma, hay alguien que toma más peso y eso se rompió en algunas décadas pasadas. De manera que el sector sindical privado no ha tenido igualdad de condiciones con el sector público. Ha habido esa necesidad, y me parece que hay que hacer un replanteamiento que obedezca a nuestros tiempos.

Rodríguez es oriundo de Puntarenas, educador de profesión, político y exlíder sindical. Durante la campaña electoral planteó la necesidad de hacer cambios al sistema educativo.

¿A qué se refiere cuando habla de un replanteamiento de los liderazgos?

–Los tiempos cambian y los liderazgos también tienen que cambiar con los tiempos. Los liderazgos que requieren los presidentes y los vicepresidentes en este momento distan en mucho de los liderazgos de las décadas pasadas, y los nuevos líderes tendrán que ser diferentes a nosotros, porque los tiempos cambian y hay que irse ajustando con el tiempo, y cuando usted no hace ese cambio evolutivo evidentemente te quedas rezagada, y esas son cosas que usualmente suelen pasar.

¿Cómo debe ser esa relación entre sindicatos y Gobierno para que puedan resolver sus necesidades?

–Yo apelé, apelo y seguiré apelando a la educación de las personas. Y es ahí donde está la clave: las diferencias que pueden haber en las agrupaciones sociales o entre las personas no hay otra forma de esgrimirlas; es con respeto y con educación y con diálogo. Además, con todos los sectores, no solo con el sector sindical, no podemos pretender reducir la problemática social, política, económica, que tiene Costa Rica al sector sindical, porque eso sería una aberración y eso no es cierto. De manera que aquí hay otros sectores, y con todos hay que tener los justos equilibrios.

Pero, ¿qué tipo de educación? El aspecto cultural, como usted hace referencia, está ligado a un acto mediático, porque algo puede pasar y porque la gente está pendiente de un conflicto que se pueda generar. Entonces, ¿la educación en qué nos podría ayudar a que esa relación mejore?

–La educación es muy amplia, la educación está en decirle la verdad a la gente y no falsear información. Es decir justamente lo que está pasando: no más, no menos. Eso también es parte de la educación, y eso nos toca a todos. Hay veces que una cosa muy pequeña la hacemos demasiado grande y hay cosas que son muy grandes y las reducidos a la mínima expresión; eso también tiene que ver con la educación.

Hablamos de evitar la confrontación. El pasado 25 de junio los sindicatos realizaron una huelga a muy pocos días de haber iniciado la gestión en protesta por el plan fiscal. ¿Considera que este movimiento fue oportuno?

–Las huelgas son o fueron creadas dentro del sindicalismo como un espacio para que se abran los espacios de diálogo o de negociación, cuando no hay como sentarse a negociar se toma la última medida, no la primera. Yo no les voy a valorar si fue justa o no, si fue oportuna  o no, es un derecho que tienen las personas trabajadoras y las respetamos. Y no creo que sea conveniente que nos coloquemos a juzgarlos, si estuvo bien o si estuvo mal. Lo cierto es que se hizo. Jamás vamos a violentar los derechos de los trabajadores, es un derecho y se respeta.

Pero si se parte del hecho de que una manifestación de este tipo ocurre cuando ya se han acabado todas las vías, ¿en este caso se habían agotado todas las vías?

–Voy a ser muy cuidadoso porque yo no voy a entrar aquí a confrontar lo bueno y lo malo. Yo estoy aquí para buscar soluciones y quiero soluciones. Con su pregunta me lleva a hacer juicios de valor y eso me parece que no es lo que Costa Rica necesita. Eso se dio, nosotros estamos haciendo el mayor esfuerzo para que las mesas de diálogo permanezcan y, desde el día que nosotros iniciamos, es más, antes de yo asumir, siendo vicepresidente electo, yo ya había abierto esos espacio, yo ya había estado en reuniones con ellos. Y lo he mantenido desde siempre, de manera que no había espacios de diálogo.

Han habido cinco reuniones entre Ejecutivo y  sindicatos, pero no han logrado llegar a un acuerdo sobre el tema principal de la reforma fiscal, también está pendiente de negociar la ilegalidad de la huelga del 25 de junio. ¿Cómo valora el ambiente de ahora en adelante?

–Son temas de agenda. Cuando hay una negociación se da justamente porque hay diferencias, sino no tendría ningún efecto una negociación: yo quiero esto y usted quiere esto. Tenemos diferencias, tenemos que sentarnos  a negociar y, donde usted cede, yo cedo, y al final buscamos un acuerdo entre las partes. Esos acuerdos a veces se resuelven en una reunión, a veces en dos, a veces un año o más tiempo. Es una cuestión de tiempos, y creo que no es necesario entrar a forzar esos espacios.

Usted habla de tiempo, que las negociaciones pueden llevar hasta un año, pero en el caso de la reforma fiscal el Gobierno habla de una pronta aprobación. ¿Cómo entender esa relación de cuánto se puede extender, si al mismo tiempo hay precisa? 

–Por supuesto que hay precisa, y el país no puede extender esto por mucho tiempo. Cuando yo le hablo de tiempo es que podríamos tener una o dos reuniones en una semana, podríamos tener una reunión al mes y, entonces lo que hacemos es acortar el tiempo o lo ensanchamos. Yo no tengo la duda de que nos vamos a poner de acuerdo. Yo no tengo ninguna duda de que nos vamos a poner de acuerdo. Hay una buena relación y comunicación con ellos.

La presión que tenemos es para que Costa Rica no entre en una crisis fiscal. Estamos al borde una crisis fiscal, todos tenemos que sacrificar algo para el beneficio de todos.

Los sindicatos entregaron una propuesta al Gobierno que permitiría la  recaudación de recursos financieros sin fijar nuevos impuestos y que según sus cálculos lograría reducir el déficit entre un 3% y un 4% del PIB. La respuesta del Ejecutivo fue que “la veían con buenos ojos”. ¿Cuánto está dispuesto a ceder el Gobierno?

–No quiero decir cuánto estamos dispuestos a ceder, porque eso sería reducirlo a una parte. Cuánto lo costarricenses estamos dispuestos a ceder para salvar a Costa Rica. Yo creo que hay que generalizarlo, no hay que reducirlo a una parte. Aquí es que todas y todos cedamos para salvar a Costa Rica.

¿Qué le gustaría haber cumplido y concretado para el 2022, cuando concluya la gestión de este Gobierno?

–Voy a tratar de reducirlo: cualquier acción humana tiene sentido si mejora las condiciones de las personas, si mejora el bienestar de las personas. Ellas son personas como usted o como yo, y merecen las mismas condiciones. Y hoy, hay un buen número de personas que están en condición de desigualdad. En un país de derecho, y ahí es donde quiero concentrar todas mis energías, y aspiro seguir dando mejores condiciones de vida a las personas. Si no logro eso perdí mi tiempo.

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