Se estima que circulan $14.000.000.000 en casas de apuestas electrónicas nacionales

Junta de Protección Social valora retomar apuestas deportivas

Coordinaría con casas de apuesta y no necesariamente con la Unafut.

La Junta de Protección Social (JPS) busca incursionar nuevamente en el negocio de las apuestas deportivas, pero en este momento deben hacer una transformación digital y estudiar las opciones más rentables.

Así lo dejó ver su presidenta ejecutiva, Esmeralda Britton, quien aún no define si sería de modo directo o por licitación. “Estamos valorando las opciones de apuestas deportivas. Entendemos que este es un mercado pequeño, pero antes de elegirlo necesitamos hacer un proceso de inversión en plataforma que nos permita entrar de modo directo o indirecto. Si hacemos licitación, sería con una empresa internacional con experiencia en las apuestas deportivas”.

Britton negó que vaya a haber coordinación con la Unión Nacional de Clubes de Fútbol (Unafut) o con la Fedefutbol, ya que el interés de su institución es llegar a incursionar en varias disciplinas más allá del fútbol.

Cuando se le consultó el porqué no funcionaron otros intentos anteriores como Pitazo o Progol, Britton se mostró optimista para el futuro y considera que ya han aprendido de los errores de entonces. “Pitazo y Progol no tuvieron el nivel de rentabilidad esperado y por eso se sacaron del mercado. Siento que en aquel momento no estábamos preparados para las apuestas deportivas, pero hoy conocemos mucho más, el mundo de las apuestas ha avanzado muchísimo y hoy estamos en contacto con otros países donde ya este modelo se implementó, como Colombia o Argentina. Estamos analizando sus virtudes, sus errores, qué les funcionó y qué no, para evitar cometer los mismos errores y elegir el modelo más rentable para la Junta”.

Luego de los intentos fallidos de Progol y Pitazo, la Junta de Protección Social busca entrar al mercado de las apuestas deportivas con una opción que le genere rentabilidad. (Foto: Unafut).

Para combatir las apuestas deportivas ilegales, que por lo general ofrecen premios superiores a los de la JPS, Britton adelantó que en este momento llevaron a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que frene las transacciones monetarias de ese tipo de actividades.

Mientras tanto, el presidente de la Unafut, Julián Solano, dijo a UNIVERSIDAD que esto ya se está implementando y que ahora lo único que falta es que se terminen de finiquitar los detalles administrativos. “Estamos esperando que la Junta nos autorice y nosotros hacer un convenio con alguna entidad privada que tenga ya las plataformas. De hecho ya hay dos oferentes para empezar con las apuestas o los pronósticos deportivos. Esa es una opción. La otra es un convenio tripartito entre nosotros, la Junta y la empresa que desarrolla el programa donde se analice cuál será la repartición. No sé cuál va a ser el criterio de repartición de la Junta, pero ese es un tema que tenemos que negociar, el de la repartición de ganancias”.

Solano aseguró que las facilidades tecnológicas de hoy en día pueden lograr mejores resultados para evitar que se repitan las experiencias fallidas previas, aunque él no integraba la entidad para ese momento. “Hoy desde el teléfono vos podés hacer las apuestas o los pronósticos deportivos y yo esperaría que con estas nuevas plataformas tecnológicas podamos comprar este servicio”.

Finalmente, Solano advirtió que no se puede prevenir que cualquiera de los integrantes de los equipos futbolísticos lo emplee para influir en un juego, pero en caso de hacer apuestas ilegales se buscará perseguir esas conductas para aplicarles las sanciones contempladas en los tribunales deportivos y penales.

Por último, al intentar consultarle a la Asociación de Jugadores Profesionales (Asojupro), su gerente Steven Bryce prefirió mantenerse al margen y esperar a conocer los alcances de los proyectos que se implementen para formar una mejor opinión. “Mientras los negocios de terceros no lesionen los derechos de los jugadores somos respetuosos de los negocios de terceros”.

Sin embargo, recomendó que de darse, este negocio debe estar bien regulado para minimizar los riesgos contra futbolistas y reducir las posibilidades de que haya amaño de juegos en el que tengan parte. “Para negocio deportivo que atraiga dineros frescos, bienvenido sea”.

Apuestas deportivas, dos experiencias fallidas

 La Junta de Protección Social y la Unión Nacional de Clubes de Fútbol (Unafut) habían tenido dos experiencias previas desde la constitución de la Unafut en 1999.

La primera había sido el Progol, que tuvo lugar desde enero de 2011 hasta 2012, pero luego de no funcionar se le cambió el nombre a Pitazo y se relanzó en 2013. Sin embargo, eso tampoco trajo mejora alguna en la recaudación, ya que de acuerdo con el gerente de producción y comercialización, Claudio Madrigal, lo apostado era muy bajo, ya que desde ese entonces y hasta 2015, solo hubo ₡72,5 millones en compras de este boleto, cuyo valor en el mercado era de ₡500, motivo por el cual se decidió cerrar el juego.

Si se quiere buscar el origen de las apuestas deportivas en Costa Rica hay que remontarse hasta la década de los 70, con el juego Totogol, que fue el único exitoso en su especie, ya que se vendían aproximadamente 300.000 boletos por semana. Luego, en unión con Hogares Crea, se intentó poner Creatico en dos ocasiones, una en 1994 y la otra en 2008, pero la iniciativa no cuajó en ninguna de ellas.

La realidad de las apuestas deportivas

Las apuestas en los deportes son un fenómeno cada vez más recurrente alrededor del mundo, donde se suele manejar en algunos casos enormes cantidades de dinero a cambio de poder pronosticar un resultado deportivo o bien, algún hecho concreto. Gran parte de ellas involucran el azar, pero también cierto tipo de conocimiento sobre el historial de un equipo o atleta, su estado más reciente. A partir de ahí hacen sus pronósticos con un nivel de mayor seguridad, aunque la posible ganancia sea menor, o bien, apuestan por el resultado “más disparatado” para salir al final con una bolsa bien grande.

Sin embargo, esto se ha prestado también para que apostadores grandes, con el ánimo de obtener mayores ganancias, intenten realizar arreglos o amaños de partidos o de algún evento. Incluso, dentro de los apostadores más de una vez han estado implicados jugadores, árbitros y entrenadores alrededor del mundo, sin importar el tamaño y el mediatismo de las ligas o si son ligas de primera, segunda, tercera división y hasta aficionadas.

Actualmente, en el país hay cerca de 300 casas de apuestas, en su mayoría virtuales, y por ese concepto se estima que se mueven cerca de $14 mil millones en el país, según el sitio especializado apuestasonline.net.

En 2012 se creó la Ley de impuestos a casinos y empresas de llamadas de enlace a apuestas electrónicas, que principalmente se fija en los tributos que deben pagar los casinos de acuerdo con su tamaño y la cantidad de personal que poseen. Además, establece que toda casa de apuestas, física o electrónica, debe tener licencia para operar, sin embargo, no establece que la licencia deba ser estrictamente nacional.

Por otro lado, la ley de loterías establece que la Junta de Protección Social es la única entidad para hacer este tipo de actividades, aunque admite a particulares hacer rifas por montos pequeños o algunas regalías.

Sin embargo, no puede pasarse por alto el hecho de que entre 1998 y 2009 la administración de las apuestas deportivas era competencia del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder) con el Sistema Nacional de Apuestas Deportivas, con base en el artículo 88 de la Ley del Icoder. Pese a ello, le concedía la posibilidad de autorizar la administración y el manejo a otros entes públicos, como la JPS. Luego, la antigua Junta de Protección Social de San José, a través de una ley se hizo quitar el lugar de procedencia de su nombre, y de paso tomó la administración de las apuestas deportivas de manera exclusiva, aunque con posibilidad de poder ejercerla directamente o por licitación. A cambio, el Icoder recibe entre el 1% y el 2% de las utilidades netas de la JPS.

Algunos escándalos en las apuestas deportivas alrededor del mundo

Los exárbitros alemanes Robert Hoyzer y Dominik Marks a mediados de los 2000, los directivos de varios clubes italianos en la “Calciopoli” (se pronuncia Calchiópoli), gran parte de los seleccionados salvadoreños de 2013. y de forma reciente, varios jugadores activos y retirados, directivos y hasta médicos que arreglaron diez juegos de la temporada 2018-2019 de varias divisiones españolas, son solo algunos de los ejemplos más sonados.

Hoyzer y Marks descontaron prisión de entre 1,5 y 2,5 años de cárcel además de su proscripción vitalicia como árbitros. Varios dirigentes de la “Calciopoli” fueron suspendidos por períodos que oscilaron entre los cuatro meses y cinco años, pero luego el exdirector deportivo de la Juve, Luciano Moggi, fue inhabilitado vitaliciamente en el fútbol. Esa misma sanción le tocó a 15 jugadores salvadoreños. Y de los implicados en las ligas españolas, hasta el momento hay 11 detenidos entre jugadores, exjugadores, dirigentes y médicos.

También la Federación Salvadoreña de fútbol suspendió el 20 de setiembre de 2013 de por vida a 14 jugadores, que formaron parte de de la selección por sus vínculos con sobornos para arreglar partidos en beneficio de redes internacionales de apuestas. Esa prohibición se dio por el amaño de al menos cuatro partidos de la selección salvadoreña.

Costa Rica, limpia pero en jaque

En Costa Rica, aunque ningún episodio de amaño se ha descubierto, tampoco se está exonerado de este riesgo.

En abril del presente año, el oficial de integridad y seguridad de la Federación Costarricense de Fútbol, William Sequeira, dio a conocer durante un conversatorio con los 30 equipos que integran las dos divisiones profesionales de Costa Rica, que en 2017 hubo tres juegos de primera división y  en 2018 uno de Liga de Ascenso donde se dieron intentos de amaño, pero ninguno se llegó a concretar.

En relación con los juegos de la primera división, Sequeira mantuvo protegidas las identidades de los equipos por motivos de seguridad ante un tema delicado como este, y solo dio a conocer que un mismo equipo estaba en dos de los juegos investigados. Posteriormente, se descartó que quienes quisieran hacer los amaños pertenecieran al personal de los equipos.

Para revelar el juego de la segunda división, que fue entre el Club Sport Uruguay de Coronado y Puerto Golfito FC, medió la autorización de ambos equipos, así como una denuncia del presidente coronadeño, Freddy Campos, sobre la situación. Sin embargo, se comprobó que detrás del intento de amaño no hubo ningún miembro del personal golfiteño. Las investigaciones fueron por alertas de apuestas por montos bastante altos hechas desde Asia.

Igualmente, se puso la mira en los jugadores serbios Vladimir Bujasinovic, Zoran Zec y Boris Balinovic, quienes jugaron en 2017 con los equipos de Limón FC y Municipal Liberia. La pesquisa obedeció a que es muy poco usual observar jugadores serbios en el fútbol costarricense, y porque en Serbia y otras antiguas repúblicas yugoslavas operan varias mafias de apuestas deportivas. Sin embargo, luego de este proceso de investigación, no se logró comprobar la culpabilidad de Bujasinovic, Zec ni de Balinovic.

Además, Sequeira dejó claro durante la reunión que el amaño de juegos va más allá de entregar dinero para que se dé un resultado concreto. Pues hasta acciones como el número de tarjetas que podría sacar un árbitro, saques de esquina, que los jugadores se alineen en determinado compromiso, o inclusive las expulsiones o amonestaciones pueden ser también objetos de amaño.


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