Fútbol penitenciario: una pausa a la condena

Viceministra de justicia revela intención de organizar un campeonato de fútbol entre distintos centro penitenciarios.

Penitenciario

Walter Mora, privado de libertad desde hace tres años, se limpia el sudor de la cara, suspira y comenta: “mientras estoy aquí se me olvida todo, esto me saca completamente de estar preso, no me siento preso durante estos momentos”.

Mora es el capitán de Casitas (pabellón D), uno de los equipos que, la mañana del martes 30 de abril, se encuentra jugando la final del torneo interno de fútbol en el Centro de Atención Institucional (CAI) Luis Paulino Mora. En este centro penitenciario, al igual que en muchos otros del país, se realizan actividades deportivas y recreativas para bajarle el tono a la frustración y la violencia que encierran.

El campeonato se organiza todos los años, en esta ocasión entre enero y abril, con 12 equipos, integrados por 16 jugadores, en representación de los distintos pabellones del centro penal.

Este año, por primera vez, contaron con la presencia de un profesor de educación física, quien preparó a los privados de libertad y los acompañó durante los cuatro meses.

La arbitra federada Rebeca Mora acaba de pitar el final del segundo tiempo, el empate 1-1 anuncia que se tendrá que definir en penales. Los privados de libertad que no pudieron ingresar al sector de la cancha de fútbol se acercan a la malla perimetral para apoyar a su equipo favorito y distraer al portero rival. La pasión se vive igual en cualquier gradería de estadio de fútbol profesional, o en una cárcel de San Rafael, Alajuela.

“Es la primera vez que vengo a una actividad de estas y la experiencia ha sido muy bonita. Uno espera poder interactuar con las personas que uno nunca ve, porque al final son seres humanos y podemos ayudar los demás desde el deporte”, menciona Rebeca Mora, a quien la organización solicitó la colaboración en busca de tener mayor imparcialidad en el último juego del torneo.

“Sí se ven los resultados. Nosotros intentamos darles elementos a ellos para que puedan mejorar el tema de reducción de la violencia dentro de los mismo módulos. Es una oportunidad para mitigar el estrés y mejorar el tema de la salud mental y física”, explica Viviana Boza, viceministra de Justicia, quien presencia el partido a un costado del rectángulo de juego, junto a Paulo Wanchope y Miguel Lobo, director del CAI.

Para este torneo, se designó la presencia de solo un oficial, debido a que el sistema penitenciario cuenta con poca gente de seguridad, según revela Emmanuel Chaves, integrante del departamento de orientación.

El CAI Luis Paulino Mora alberga alrededor de 1.000 privados de libertad, pero no todos tienen el privilegio de ingresar al sector de la cancha de fútbol cuando se desarrollan los partidos.

La viceministra Boza comentó que la idea es darle oportunidades laborales, artísticas, deportivas, porque eso ayuda a que la persona se distraiga. Además, aseguró que están considerando la opción de realizar un campeonato entre los mejores equipos de los distintos centros penitenciarios del país.

“En realidad esto es muy bueno. Son terapias para tratar de cambiar, de convivir con gente que está en otros pabellones. Es un momento donde olvidamos el estrés, las preocupaciones y nos relajamos”, contó Walter Mora, segundos antes de que inicie la tanda de penales. Mora se encuentra en la mitad de su periodo de condena.

Durante toda la mañana, por la banda derecha, un hombre alto, de contextura delgada ha corrido sosteniendo una pequeña bandera en su mano. Solo se detuvo en contadas ocasiones, para levantarla cuando un jugador se encontraba en posición prohibida.

La cara de Alberto Gutiérrez expresa lo que esos minutos en la cancha le ofrecen a su rutina. Además de significar un respiro del ambiente de los pabellones, el torneo le dio la oportunidad de integrarse a la dinámica interna de convivencia, al poner a disposición sus nueve años de experiencia en arbitraje, pocos días después de haber ingresado al centro.

“Tres días después del primer partido, iba a comer y camino al comedor me decían cosas del partido y eso me ayudó a darme a conocer en el penal muy rápido, a la semana de estar aquí, ya todo mundo sabía que era árbitro”, recordó Gutiérrez.

El árbitro asistente asegura que al principio el ambiente penitenciario era complicado después de los partidos. Sin embargo, dice que disfruta despejarse por unas horas del entorno que a veces se vive en los pabellones.

La tanda de penales define que, a partir de esta tarde, los jugadores del pabellón A3 son los vigentes campeones del centro penitenciario. Sin embargo, también han ganado todos los que se mantuvieron distraídos por estos cuatro meses.

Según Emmanuel Chaves, durante el año se realizan actividades deportivas, musicales, clases de pintura e idiomas como inglés y portugués, para que los privados de libertad cuenten con más preparación al momento de reintegrarse a la sociedad.

“Tenemos un concurso interno de aseo, al pabellón más limpio lo incentivamos con algo que necesite. Lo importante es que la población se mantenga ocupada, tanto de una forma recreacional como laboralmente, que eso es de lo que nos encargamos nosotros”, comentó Chaves.

La viceministra de Justicia explicó que los resultados de estos programas se perciben en la disminución de aspectos como las autolesiones y que la meta es lograr que pasen el menor tiempo dentro de un espacio cerrado, darles oportunidades para que puedan reinventarse en el convivir y en el compartir.


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