Alcalde Johnny Araya

“En Costa Rica, apenas se demarca una zona para parquímetros, la ocupación vehicular cesa”

Asegura que pese al pago de la indemnización, la Municipalidad de San José se ha beneficiado económicamente del contrato con Setex Aparki.

Cuando se gestó el cartel de licitación y el contrato sobre el servicio de parquímetros en la ciudad de San José, allá por el 2012, Johnny Araya era el alcalde. Tras una campaña presidencial y otra por la Alcaldía después, Araya estaba de nuevo al frente del municipio capitalino, esta vez cuando se pagó una indemnización de ₡253 millones a la empresa contratada.

Consultado sobre estos hechos, Araya mantiene como referencia el rango de entre el 60% y 70% de ocupación que se había indicado en el cartel, pero asegura que en el país la ocupación de espacios de parqueo en la calle baja drásticamente cuando se demarca y se coloca un parquímetro.

Araya defiende que el contrato con Setex Aparki ha generado millonarios ingresos a la Municipalidad de San José y asegura que en su momento el contrato no se rescindió porque la empresa subsanó sus faltas.

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¿Por qué se tomó la decisión de pagarle una indemnización a la empresa Setex Aparki?

-Para entender este tema, hay que recapitular a lo que sucedió antes de que la empresa, Setex Aparki, presentara un reclamo administrativo en el año 2016.

En aquel momento, dicha compañía le reclamaba a la Municipalidad de San José una indemnización, por lo que ellos llamaban un incumplimiento contractual de parte del Gobierno local capitalino.

Ahora bien, para comprender esta situación, hay que recordar que el proceso que culminó con la firma del contrato con Setex se empezó a construir en el año 2010-2011.  El cartel de licitación, por su parte, se publicó hasta el 2012.

En aquel proceso de licitación participaron varias empresas y, posterior a todo el proceso de selección, se escogió a Setex, firma con la que se rubricó un contrato que establecía obligaciones para ambas partes.

En este sentido, hay que señalar que, de acuerdo con los estudios que sustentaron el cartel de licitación, se esperaba que la ocupación de los espacios de parqueo en la capital iba a ser, seis días a la semana durante 12 horas, mayor a un 60 o 70%. Sin embargo, por diversas circunstancias que más adelante se aclararán, esto no ocurrió, lo que retrasó el tiempo de recuperación de la inversión por parte de Setex, que había aceptado el 32% de la recaudación de los estacionómetros como comisión.

La lenta recuperación de la inversión de la empresa afectó los compromisos contractuales, lo que generó una advertencia de la Municipalidad para que la empresa replanteara su proyecto para la ciudad.

Ahora bien, la empresa alegó en que la ocupación de espacios de estacionamiento en la ciudad era inferior a lo proyectado, por lo que habían realizado lentamente y parcialmente algunas de las inversiones programadas.

¿Por qué sucedió esto en San José?  En la capital costarricense se presentó un fenómeno inédito con respecto a otros centros urbanos del mundo, incluidas las muchas ciudades en las que Setex opera.

En Costa Rica, apenas se demarca una zona para parquímetros, la alta ocupación vehicular cesa y las personas prefieren cualquier otra alternativa, desde parqueos pagados, a estacionar más lejos, con tal de no pagar la cuota fijada.

Este factor, propio de la idiosincrasia local era imposible de calcular cuando se hicieron las previsiones y los estudios preliminares, que dieron como producto el cartel de licitación.

Este problema, que era nuevo para Setex en su experiencia internacional, junto a otras situaciones internas de índole administrativo de la empresa, provocó pérdidas que, no obstante, nunca impactaron a la Municipalidad, ya que los ingresos para el Gobierno local no solo se mantuvieron estables, sino que, además, crecieron exponencialmente y hoy superan los ₡1.000 millones al año.

El desfase económico de Setex, a su vez, provocó que la empresa empezara a generar incumplimientos, que fueron debidamente documentados y señalados por parte de la Sección de Control Vial y la Dirección de Seguridad Ciudadana y Policía Municipal desde ese mismo año, el 2016. Esto motivó a que en algún momento se pidiera a la Proveeduría de la Municipalidad que analizase la posibilidad de rescindir el contrato.

Asimismo, a raíz de toda esta coyuntura, como Alcalde decidí reunir a un equipo de jefaturas municipales para definir el rumbo del contrato, mismos que se mantuvieron en contacto con la Contraloría General de la República. Dicha institución sugirió revisar el equilibrio financiero de la relación contractual y sopesar diversos escenarios de decisiones que, en todo caso, debían proteger los ingresos públicos.

En este contexto, luego de esos dos años de estudio y ante la realidad de los datos que arrojaban los análisis institucionales, el Concejo Municipal aprobó la firma de un finiquito que puso fin a cualquier conflicto económico por la suma de ₡253 millones a favor de la empresa Setex, monto muy por debajo del reclamo inicial y que garantizaba el compromiso de las partes de salvar la continuidad de un servicio que se ofrece desde el año 1974.

A pesar de esta erogación, es posible subrayar que, en definitiva, el contrato con Setex ha sido beneficioso para la ciudad, en tanto ha generado recursos financieros y que, a su vez, ha contribuido a ordenar el uso del espacio vial.

¿Estuvo usted consciente de los incumplimientos al contrato por parte de la empresa a lo largo del tiempo? De ser así, ¿por qué no tomó medidas anteriormente?

-Sobre los incumplimientos de la empresa, estos fueron de mi conocimiento gracias a la labor de seguimiento de la Sección de Control Vial y la Dirección de Seguridad Ciudadana y Policía Municipal, que diligentemente presentaron ante la administración los informes oportunos.

Inmediatamente, como Alcalde, giré instrucciones a diversas áreas institucionales para que me plantearan todos los escenarios posibles que permitieran garantizar la continuidad del servicio y proteger los recursos públicos, ordenando que contactarán con la división correspondiente de la Contraloría General de la República, para buscar la mejor de las soluciones en el marco de la legalidad.

En interés de salvaguardar el orden público, la seguridad vial y el uso del espacio público, así como de no perjudicar las finanzas municipales, lo mejor era intentar salvar el contrato. Una medida drástica, como rescindir el contrato de forma unilateral, hubiera dejado a la Municipalidad a expensas de un largo y complicado proceso judicial en los tribunales ordinarios.

La ruptura del acuerdo, asimismo, hubiese representado la ruptura de un servicio, el de parquímetros, que se ha brindado ininterrumpidamente desde 1974. Servicio que, por cierto, tiene dos fines: el tributario (Ley 3580) y el de ordenamiento vial.

Así las cosas, en la actualidad, la empresa Setex se ha preocupado por dar cumplimiento a todas las cláusulas contractuales, para beneficio propio, de la Municipalidad de San José y de la ciudadanía capitalina.

Ya no hay obligaciones atrasadas por parte de la empresa y todo funciona como se estipuló en el contrato. La solución, definitivamente, no solo fue la mejor para ambas partes, sino que fue la única verdaderamente viable.

¿Por qué nunca se dio la cancelación del contrato?

– La cancelación del contrato no ocurre porque la empresa, al ser notificada de la posibilidad real de rescisión contractual, conforme a los informes que oportunamente se me hicieron llegar, tomó drásticas medidas internas encaminadas a replantear el proyecto en San José, inyectando nuevo capital privado que le permitió ponerse al día con sus obligaciones.


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