Magistrado reelecto hasta 2027

Paul Rueda: “El control ciudadano y la prensa fueron determinantes”

Entrevista con el miembro de la Sala Constitucional reelecto después de un debate en el Congreso sobre independencia entre poderes y transparencia.

El magistrado de la Sala Constitucional, Paul Rueda, quedó reelecto para trabajar otros ocho años como miembro de este tribunal de valor político y como integrante de la corte que gobierna al Poder Judicial.

Este doctor en derecho constitucional, de 51 años de edad, pudo respirar aliviado a las 11:15 p.m. del lunes 25 de junio, cuando vio que solo 23 diputados rechazaban la reelección, 15 menos que el mínimo establecido por ley para evitar que continuara en su cargo.

Del otro lado, 28 legisladores apoyaron la reelección de Rueda después de una semana de intenso debate y cálculos internos, así como la conveniencia o no de realizar una votación secreta, como al final ocurrió.

Lo apoyaron diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC), el frenteamplista José María Villalta, la socialcristiana María Vita Monge, Wálter Muñoz y Zoila Volio (PIN), además del republicano Otto Roberto Vargas. Sin embargo, el mayor peso lo tuvo la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), que por su tamaño y complejidades internas tenía el poder en sus manos.

Aunque en días previos los liberacionistas daban señales de rechazar la reelección de Rueda, al final solo votó así Luis Fernando Chacón, miembro de la Comisión de Nombramientos que días atrás recomendó por mayoría remover a Rueda, aunque sin dar argumentos suficientes.

Los opositores de Rueda le criticaron sentencias sobre la pesca de arrastre y el fallo en favor del matrimonio igualitario, pero también argumentaron un supuesto interés en renovar la Corte Suprema de Justicia de manera tajante y la necesidad de resistir a una supuesta campaña desde medios de comunicación, según alegaron varios.

A favor, la justificación era más sencilla: no hay razones disciplinarias o administrativas que justificaran remover a Rueda. Alegaron que considerar las sentencias como un elemento para reelegirlo o no era transgredir el principio de independencia judicial.

En medio se desarrolló una discusión sobre la posibilidad de votar de manera abierta o en secreto, como se han hecho antes las reelecciones de diputados. Al final no hubo votos suficientes para saber quién votó a favor y quién en contra.

De todas maneras, Rueda obtuvo 28 votos a favor y eso le permite prolongarse hasta el año 2027 en una de las 7 sillas de la Sala Constitucional y en una de las 22 de una Corte Suprema que aún enfrenta repercusiones de la crisis del 2017 generada por el caso “cementazo”.

¿Qué fue lo determinante en este resultado?

 — Control ciudadano.

¿Cómo se reflejó eso?

 — Diversos medios de distintas líneas ideológicas o políticas tuvieron un objetivo común: la conciencia de que la imparcialidad de los jueces es fundamental. Fue extraordinariamente espontáneo. De repente alguien pensó que había algo oculto o una estrategia, pero nada, fue una cadena de reacciones espontáneas en diversos medios.

¿No deja de ser llamativo que usted diga que resultó electo por presión de los medios?

 — No, hay que definir qué es presión de los medios. Ha habido ejercicio de la libertad de prensa y cada medio tiene el derecho de plantear sus tesis.

¿Hicieron los medios lo que han dejado de hacer los partidos, de bloquear el avance de amenazas al sistema democrático ?

 — No puedo afirmar que los partidos hayan dejado de cumplir su tarea. No es prudente que yo diga eso. Lo que sí es una realidad es que yo he escrito cantidad de sentencias en defensa de la libertad de prensa como un pilar de garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos y de los valores del sistema. Lo he escrito en teoría, pero esta vez lo viví en carne propia. Es lo que en derecho se llama “interiorizar un concepto”. No puedo negar que en la experiencia de estas semanas fui yo el beneficiado, pero pudo haber sido cualquier otro compañero. Eso me hace reforzar la importancia de la transparencia y el control ciudadano en una democracia. Es una experiencia que no se me va a olvidar.

¿Qué advertencias quedaron en el aire?

 — Creo que se dejó ver lo importante de hacer un trabajo honesto. Uno puede cometer errores, pero siempre con absoluta independencia e imparcialidad. Eso genera confianzas y ese es el aprendizaje.

¿En qué lo cambia este proceso de la reelección?

 — No, yo siento que voy a continuar en la misma línea, pero tengo más confianza para hacer lo correcto o promover los cambios que creo correctos. Creo que debemos seguir con las reformas que empezaron en el año 2017 cueste lo que cueste. Abiertamente sí digo que el debate sobre elección de magistrados es una tarea de la Asamblea Legislativa, pero no quita que otras entidades opinen, entre ellas el Poder Judicial. Ahí sí yo me decanto a favor de eso, respetando el criterio de todos los compañeros de la Corte.

¿Lo felicitaron todos sus compañeros de la Corte?

 — Recibí felicitaciones de varios. Ahora no puedo retener quién sí y quién no.

¿Cree que a todos los magistrados les alegra su reelección?

 — Esas son cuestiones en las que yo prefiero no opinar y pensar bien de la gente. Prefiero pensar en que todos los magistrados tienen claridad sobre la independencia judicial y la imparcialidad. Puede que piensen distinto en otros detalles, pero eso no los hace mis enemigos. Prefiero ir por esa línea sin estar buscando quién puede estar de acuerdo o quisiera otra cosa, porque además no tengo pruebas.

¿Cómo está el ambiente en la Corte?

 — Estamos en procesos de discusión de diversas tesis y no se puede negar que hay debate, pero esa es parte de la democracia. Yo sí hablo por mí mismo y digo que esta Costa Rica merece protegerla de cualquier discurso antisistema y la mejor forma de hacerlo es que las instituciones trabajen de manera correcta.

¿Vio que se asomara algún discurso antisistema en este proceso sobre su reelección?

 — No, pero si el resultado hubiera sido diferente pudo haber alimentado al discurso antisistema. Recordemos que este se nutre de las crisis y las cosas incorrectas. Hace 2 años estábamos de capa caída pero hubo un conjunto de voluntades de un grupo en actuar en 10 frentes y los estamos haciendo. Ya tenemos la carrera fiscal y el código de conductas para evitar conflictos de interés, pero falta la carrera judicial, el tema disciplinario, la el reparto de funciones, la revisión de asuntos penales… Quedan tareas muy importantes y ahí seguiremos en diversos conflictos, pero lo importante es caminar.

¿Le cobraron el fallo del matrimonio igualitario?

 — No tengo cómo adivinar qué tanto pesó en los diputados uno u otro tema. Uno podría hacer especulaciones, pero yo prefiero evitarlo.

¿Pero usted oyó a la diputada Xiomara Rojas, meses atrás, reprochándoles a ustedes el fallo sobre el matrimonio igualitario y recordándoles que ahí, en la Asamblea Legislativa, deciden las reelecciones de los magistrados?

 — Eso sí lo oí, pero con todo respeto para ella: hay una claridad en que la estabilidad de un juez no puede depender de su criterio, porque eso es una forma de coacción que amenaza la independencia de sus jueces.

¿Provocan estos procesos algún temor en los magistrados?

 — Yo no lo he sentido, para nada, aunque sí reconozco que ha sido un poco duro. Yo no siento que mis compañeros se sienten intimidados para hacer su trabajo. Ahí uno tiene que amarrarse el cinturón de seguridad y resolver con criterios jurídicos, no de popularidad. Cada vez que una parte presenta un caso ante otro juez, tiene la esperanza de que ese juez será imparcial o al menos pretenderá serlo.

Hubo algún momento en que pensó que no lo iban a reelegir, ¿cierto?

 — Hubo momentos difíciles, pero diay, yo tengo la convicción de que Dios lo pone a uno en el lugar que mejor uno sirve. Yo estaba tranquilo en que hice un trabajo honesto y me esforcé al máximo. El resto era voluntad divina, aunque esa es mi creencia particular, que no se mezcla con lo que yo resuelvo (se declara católico).

¿Con qué momento de este proceso se queda?

 — Lo que más me sorprendió y me satisfizo fue la generación espontánea de defensa por la imparcialidad e independencia del juez como valor fundamental de nuestro sistema democrático, incluso de muchas personas con quienes jamás he conversado.

¿Si hubiera dependido completamente de una dinámica entre diputados encerrados en un salón, cree que el resultado habría sido distinto?

 — Eso es algo que habrá que preguntárselo a los estudiosos de estos fenómenos. Sí le digo que me parece esta reacción de autodefensa del sistema.

¿Hay que cambiar el sistema de reelección?

 — Todo es mejorable y puede evolucionar. Yo sí creo que esto debe discutirse en la Corte. Siempre con transparencia y sujeto al control ciudadano y de los medios. Lo importante es que se haga abiertamente.


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