Crisis tras decisión de Trump de trasladar embajada de EE.UU. a Jerusalén

Presidentes Bill Clinton y George W. Bush lo habían prometido pero no se atrevieron a mudar la sede diplomática

Ni Bill Clinton ni George W. Bush, que también prometieron mudar la Embajada a Jerusalén, se atrevieron a hacerlo, dijo Nazanín Armanian en un artículo publicado en el diario español Público este jueves.

Habían dejado que Israel se apoderase de la Ciudad Santa mediante políticas ilegales, como la “Ley del Gran Jerusalén”, que incluye la expulsión de los palestinos residentes de su ciudad natal con mil artimañas, aumenta la población judía de la ciudad trasladando a miles de colonos judíos como votantes elegibles, amplia sus límites municipales para incluir los asentamientos ilegales en Cisjordania y limitar aún más los derechos de los palestinos, dice Armanian.

Pero Trump lo hizo y basta revisar las reacciones en todo el mundo, en particular de sus aliados más cercanos, para darse cuenta de las consecuencias que tendrá esa decisión.

Para el corresponsal de El País en Washington, Jan Martínez, la decisión de “toca carne viva”. “Esto es un disparate de dimensiones históricas. Los intereses de Estados Unidos van a quedar dañados por muchos años y la región se vuelve mucho más volátil”, afirma en un comunicado John Brennan, exdirector de la CIA (2013-2017), citado por Martínez.

La decisión

El discurso con el que Trump anunció su decisión toca tres puntos, como destaca el diario israelí Haaretz. El primero es que Trump evita mencionar la solución de dos estados –el israelí y el palestino– como única alternativa para un acuerdo de paz. Solo lo considerará así si las dos partes están de acuerdo, lo que deja en las manos de Israel la decisión. Trump anunció también que dio instrucciones para iniciar los estudios para el traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, algo que puede tomar varios años. Y, finalmente, dijo que la decisión de trasladar la embajada no significa tomar una posición sobre las fronteras de Israel y la soberanía sobre Jerusalén, algo que deberá ser negociado entre las partes. O sea que, dada la correlación de fuerzas, deberá ser decidido pro Israel.

Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyhau, ha sido un día “histórico”. Cualquier acuerdo de paz con los palestinos deberá reconocer a la ciudad como capital de Israel, agregó.

El jefe palestino de las negociaciones de paz, Saeb Erekat, le dijo al diario que Trump había mandado al pueblo palestino un mensaje: la solución de los dos estados ya no existe. Que ahora se trata de transformar la lucha por un estado con iguales derechos para todos los que viven en la Palestina histórica, desde el río hasta el mar.

 

Rechazos

 

Se trata de un cambio notable en las condiciones que han prevalecido en los últimos en las negociaciones entre árabes y judíos. Tan notable que Trump no ha obtenido más apoyo para su decisión que la de Israel.

El líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, declaró, en un discurso televisado, que “Jerusalén es la eterna capital del Estado de Palestina”, y rechazó el papel de Estados Unidos como mediador en las negociaciones de paz con Israel después de las declaraciones de Trump.

Hamás, grupo políítico que controla la franja de Gaza, por su parte, estimó que la decisión del presidente de Estados Unidos abre las puertas del “infierno” y la calificó de “agresión flagrante contra el pueblo palestino”.

Pero los aliados europeos de Washington se apresuraron también en desmarcarse del anuncio. La UE expresó su “grave preocupación por el anuncio de hoy del presidente de EE UU sobre Jerusalén y las repercusiones que esto puede tener en las perspectivas de paz”, afirmó la alta representante comunitaria para la Política Exterior, Federica Mogherini.

El presidente francés, Emmanuel Macron, intentó, sin éxito, frenar el anuncio de Trump. Anunciada la decisión, afirmó que era “lamentable”, que Francia no podía aprobar algo que iba contra el derecho internacional y las decisiones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que no reconocen la ocupación de la Cisjordania por Israel.

La canciller alemana, Angela Merkel, estrecha aliada de Israel, también tomó distancia de la decisión de Washington. El gobierno alemán “no apoya esa decisión porque el estatuto de Jerusalén solo puede ser negociado como parte de una solución de dos Estados” declaró Merkel.

Igual actitud tomó la primera ministra británica, Theresa May y calificó de “poco útil” para la paz la decisión de Trump, de reconocer Jerusalén como capital del Estado de Israel.

A esas voces se sumó la del Papa Francisco. “No puedo callar mi profunda preocupación por la situación que ha sido creada en últimos días y, al mismo tiempo, deseo lanzar una apelación desesperada para que todos se aseguren de respetar el statu quo de la ciudad según las resoluciones relevantes de las Naciones Unidas”, dijo Francisco durante su audiencia matutina en el Vaticano.

Naturalmente, en los los países árabes o musulmanes el rechazo ha sido aun mayor.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan —quien ya amenazó con romper las relaciones diplomáticas con Israel—, convocó una cumbre de dirigentes de países musulmanes el 13 de diciembre en Estambul. El viceprimer ministro y portavoz del gobierno, Bekir Bozgad, afirmó reconocimiento “arrojará a la región y al mundo a un fuego y no se sabe cuándo terminará”. El ministro turco de Exteriores ha afirmado que la decisión de Trump es “irresponsable”, un camino hacia la “agitación, el caos y los enfrentamientos”.

Egipto también rechazó la decisión, en un comunicado en el que mostró su “gran preocupación por las posibles consecuencias” en la estabilidad de Oriente Medio.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, dirigió un mensaje a Trump antes de que anunciara su decisión en calidad de presidente del Comité Al-Qods (nombre árabe de Jerusalén) en el que le manifestó su “profunda preocupación personal, así como la gran inquietud sentida por los Estados y los pueblos árabes y musulmanes a raíz de las informaciones recurrentes sobre la intención de vuestra administración de reconocer Al-Qods como capital de Israel y de trasladar la Embajada de los Estados Unidos a dicha ciudad”.

Fracaso europeo

Para Eugenio García, del diario Público, Jerusalén es un “símbolo del fracaso” de las políticas europeas.

Cuando el primer ministro de Israel David Ben Gurion quiso trasladar la capital de Israel desde Tel Aviv a Jerusalén, en 1949, es decir un año después de la creación del estado judío, varios miembros de su gobierno le dijeron que era una provocación, especialmente una provocación dirigida contra los de Estados Unidos, afirmó.

Según García, Francia y el Reino Unido están más interesados en vender armas a los países de la región que en dibujar una política común europea. París piensa que es mejor tener ocupados a unos miles de trabajadores que combatir la injusticia y el radicalismo que se genera en Oriente Próximo y que Israel es el primer país en impulsar, aseguró.

García recordó también que “en los próximos días, Benjamín Netanyahu viajará a Bruselas invitado por la UE, y hablará delante de los mismos representantes europeos que en su inmensa mayoría son quienes han apoyado a los líderes de Francia, el Reino Unido y Alemania para consolidar la ocupación de los territorios palestinos ocupados en la guerra de 1967”.

Y recordó que “Israel se mueve a sus anchas ante esa pasividad y tiene la fuerza suficiente para determinar las prioridades de los occidentales. Ahora el tema más urgente es Irán. Hoy mismo Netanyahu ha dicho en Jerusalén que ha llegado el momento de actuar contra Teherán. Los europeos se han resistido durante algún tiempo a las directrices de Netanyahu pero si también tienen que soportar la presión de Trump, este asunto no podrá aguantar mucho más”.

Alerta

Como no podía dejar de ser, la tensión creció rápidamente en Medio Oriente, a solo 24 horas del anuncio se podía leer en la prensa internacional el anuncio de que sonaban las sirenas de alerta contra misiles en el sur de Israel, mientras el líder de Hamas, Ismaíl Haniyé, llamaba a una nueva intifada.

“Instamos a todas las personas libres de Palestina este viernes a participar en el “día de la ira” y declarar este día como el comienzo de una nueva intifada“, afirmó.

“Mañana comenzará la rebelión de nuestro pueblo contra la ocupación y estamos seguros de que ganaremos y devolveremos y liberaremos nuestra tierra santa“.

La ira aumenta en el mundo islámico, afirmaba en la tarde del jueves la DW. La gente se manifiesta en las calles del mundo islámico y sus gobernantes critican al presidente Donald Trump. En los territorios palestinos ya se contabilizan los primeros heridos. La violencia podría aumentar, asegura.


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